El Correo de Burgos

Concierto

El piano atormentado de James Rodhes se desata el 10 de junio

La Fundación Caja de Burgos invita al músico británico que encontró en Bach o Beethoven el camino de salvación de una infancia cruel y que ha reinventado la interpretación de la clásica. Entradas ya a la venta

James Rhodes, al piano, en una de sus visitas a España.-Sergio Enríquez-Nistal

James Rhodes, al piano, en una de sus visitas a España.-Sergio Enríquez-Nistal

Burgos

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Instrumental: memorias de música, medicina y locura es la autobiografía de James Rodhes (Londres, 1975), publicada después de pasar por los tribunales, y el título condensa la atormentada vida del pianista clásico británico que encontró en Bach, Beethoven, Prokófiev o Chopin a los galenos que le sacaron de una existencia marcada por una infancia cruel. Su tortuoso proceso de redención le ha cincelado como un intérprete rebelde que ha conseguido revolucionar la música clásica. Su personal interpretación y su puesta en escena lo convierten en un músico atípico que la Fundación Caja de Burgos trae por primera vez a Burgos en un concierto a celebrar el sábado 10 de junio en el Fórum Evolución. Las entradas cuestan 25, 30 y 35 euros y ya están a la venta.«En mis conciertos hablo de las piezas que interpreto, cuento por qué las he elegido, qué importancia tienen para mí y en qué contexto se compusieron», cuenta James Rhodes cómo son sus recitales en el prólogo del citado volumen y da así pistas sobre cómo será el que dará a orillas del Arlanzón en el que, además, como suele ocurrir en sus encuentros con el público, entre pieza y pieza de Bach, Chopin, Rachmaninov o Schubert, relatará fragmentos de su vida y como la música ha sido siempre una aliada para superar los obstáculos encontrados en el camino.Trabas que no han sido simples zancadillas. Adentrarse en su biografía es hacerlo en un túnel oscuro en el que parece difícil encontrar la luz que lleva a la salida. Las violaciones sufridas desde los cinco años por parte de un profesor le crearon, irremediablemente, un trauma que le persiguió durante años y le llevó al consumo de dogas y alcohol, intentos de suicidio, ingresos en psiquiátricos...La música lo salvó y él, a cambio, ha conseguido divulgarla con una imagen atípica del pianista clásico. Deja los esmóquines y los zapatos de charol en el armario para colocarse sus vaqueros, sus camisetas poperas, a juego con sus gafas de pasta, y sus zapatillas para brincar por las teclas del piano con un iPad con las partituras como atril.«No dejes que unos pocos imbéciles vetustos y endogámicos impongan cómo debe presentarse esta música inmortal, increíblemente maravillosa», escribe en Instrumental este excéntrico artista que lleva tatuado en el brazo el nombre de Rachmaninov en cirílico.Estas pinceladas sitúan a Rodhes como un rara avis en el panorama de la música clásica y que, paradójicamente, ha conseguido que se extienda y conquiste territorios y a personas que de otra manera se hubieran resistido al encanto de Glenn Gould o Schubert. Él ha desacralizado la obra de los grandes compositores convirtiéndola en un placer para propios y extraños. Hasta tal punto ha llegado que se ha atrevido a escribir el libro Toca el piano: interpreta a Bach en seis semanas, editado en España, igual que su autobiografía, por Blackie Books, a finales del año pasado.La personalidad del músico británico tiene tantos pliegues que a nadie dejará indiferente y, dicen, que sus directos tampoco lo hacen.

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