Artes escénicas
Cuando el teatro no sabe de edad
Once mayores burgaleses la gozan en escena de la mano de Blanca Marsillach y La Caixa

El salón de actos del Cívico de San Agustín acogió la función de ‘Entre versos y Marsillach’.-Israel L. Murillo
Tres días de trabajo han bastado para que el gusanillo del teatro haya atrapado a los once mayores burgaleses del Centro Burgos II que han participado en el programa social de artes escénicas puesto en marcha por Blanca Marsillach, Varela Producciones y la Obra Social de La Caixa. El proyecto lleva a escena Entre versos y Marsillach, una adaptación de la obra del célebre dramaturgo y director que rescata y acerca a los clásicos. Teresa de Jesús, Lope de Vega, Góngora, Quevedo e incluso Miguel Hernández.«Nunca pude subir al escenario con mi padre y ahora, gracias a las nuevas tecnologías, lo haré y además me apetecía hacerlo con coetáneos suyos», decía Blanca Marsillach unas horas antes de la función, celebrada ayer en el Centro Cívico de San Agustín, sentada al lado de los once intérpretes con los que compartiría la experiencia, que, a juzgar por sus valoraciones, ha sido inmejorable. Unos más pizpiretos, otros más comedidos, cada uno en su papel.Resuelta Marisol cogió el micrófono para explicar que, aunque hace teatro, nunca se había sentido atraída por la poesía. «Y me ha gustado muchísimo. Me gustaría repetir la experiencia», afirmaba antes de pasar el testigo a Feliciano, que, con su pajarita, se colgó el título de más elegante del elenco. A él este taller le trasladó a sus tiempos anteriores, en los que ya había hecho sus pinitos en el teatro, igual que a Loli: «Me ha hecho recordar los versos del colegio de cuando éramos niños».
A esa infancia también viajó Juan José. «Desde pequeño tuve la necesidad de hacer teatro como una catarsis, para vivir vidas diferentes a la que me ha tocado como ser humano», señalaba feliz.En el lado opuesto se encontraba Luis, que, por timidez, nunca había pisado un escenario. «A medida que te haces mayor dejas de lado los ridículos y el qué dirán y, aunque a mí eso de actuar en público no se me da, los mismos compañeros me fueron animando y estoy encantado. Ha sido un reto», advertía.Tampoco las tenía todas consigo Paz cuando se apuntó. Es miembro del grupo de lectura de La Caixa y cuando le dijeron que se trataba de hablar... «No sabía dónde me metía. Cuando empezamos a dramatizar, dije ‘me retiro’, pero luego me gustó y no me importaría repetir», destacaba. Sin ton ni son, desvela, se inscribió Amor, otra enamorada de la lectura a la que le encantan los libros, pero jamás había hecho teatro. Sí tenía experiencia Félix, maravillado igualmente con la iniciativa. Mientras para Maruchi se trata de una oportunidad extraordinaria: «Estoy encantadísima. Ha sido maravilloso. Soy muy nueva y me han ayudado muchísimo».A los monitores (Alejandro y Carlos) que han trabajado con ellos durante los ensayos lanzó todas las flores Pedro, que carga con años de teatro y sabe de lo que habla. «Han sido tres días aprovechadísimos», resaltó.Darían fe de ello minutos después, horas antes del estreno, con los versos volando sobre las tablas.