El Correo de Burgos

Exposición

Un personaje a medida

El burgalés Carlos Maté, que trabaja por primera vez en su ciudad, y la rumana Elena Urucatu juegan en la delgada línea que separa realidad y ficción en la instalación ‘Memorias inventadas’, que ocupa la Sala Código UBU hasta el 21 de julio

Carlos Maté y Elena Urucatu, en una de las mesas que forman la instalación ‘Memorias inventadas’, que ocupa la Sala Código UBU.-Santi Otero

Carlos Maté y Elena Urucatu, en una de las mesas que forman la instalación ‘Memorias inventadas’, que ocupa la Sala Código UBU.-Santi Otero

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A.S.R.
Burgos

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Destrucción del padre / reconstrucción del padre, de Louis Burgeois; El club de la lucha, de Chuck Palahniuck; Austerlitz, de W.G. Sebald; La transformación y otros relatos, de Franz Kafka; Conversaciones con Marcel Duchamp, de Pierre Cabanne; Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud; El manuscrito Voynich. El libro más misterioso del mundo; Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa... Estos volúmenes, y más, abandonan las estanterías y se reparten entre las mesas que forman Memorias inventadas, una instalación del burgalés Carlos Maté y la rumana Elena Urucatu, que invita al espectador a sentarse, ojear las obras, adentrarse en la interpretación que de ellas hacen los artistas y coger el guante de construir la suya propia.Son libros vividos, con fragmentos subrayados, dibujos en sus márgenes, tiques del Starbucks en el que fueron trabajados, frases rescatadas y trasladadas a un folio en blanco con entidad propia... Son referencias y recuerdos de los que se apoderan los creadores para, combinados con su propia experiencia, trazar un personaje a medida que hace equilibrios en la delgada línea que separa realidad y ficción y que juega con la idea de que todo está inventado.«Es un trabajo sobre la repetición en la creatividad, la cultura y el arte. La instalación abunda en la creencia de que ninguna obra es totalmente nueva, que todo se repite, y que toda creación es una construcción sobre otras ideas», afirman los artistas que señalan a Borges -«la certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma»- como extremo del hilo del que tiran. El libro como objeto de conocimiento es el punto de partida pero la propuesta va más allá. Cada mesa está unida a las demás a través de una exagerada e innecesaria maraña de cables.«Tiene una estructura de red, propia de la era digital en la que internet esta estructurando nuestro cerebro de forma diferente, en la que son más importantes las interconexiones entre los contenidos, libros, cables eléctricos o imaginarios reflejos y transparencias que el espectador debe hacer suyos para configurar su propia obra», detallan.Volúmenes, documentación, conexiones, espejos... y encajes. La presencia de este tejido, que rescatan de prendas desechadas o antiguas para darle una vida nueva, se repite siempre en las obras de Carlos Maté, que expone por primera vez en su ciudad, y Elena Urucatu, que llevan cinco años trabajando juntos.El burgalés se recrea «en las grietas que separan lo ficticio de la realidad, lo tangible de lo imaginario, lo que no se ve y no se mira y, sobre todo, lo que permanece oculto» a través de distintas disciplinas como escultura, instalación, vídeo, performance, arquitectura o diseño. La artista rumana, que también se desenvuelve en varios géneros, se vale del cuerpo humano como hilo de «una narrativa abierta subordinada a factores externos o fortuitos, lo que implica siempre una pérdida de control tanto del proceso como del resultado final».La Galleria Luisa Delle Piane de Milán, el Círculo de Bellas Artes y Stampa de Madrid, el Sónar de Barcelona o la Bienal de Liubiana han contemplado sus piezas.

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