Exposición
Tierra olvidada, musa del arte
El proyecto Arte y nodos territoriales culmina con una muestra que recoge el trabajo de los seis proyectos becados que se recrean en el pasado, presente y futuro del entorno rural (y no solo) o cómo se enfrenta al fantasma de la despoblación. Se mantendrá en Espacio Tangente hasta el 31 de julio

Las localidades burebanas de Poza de la Sal y Rojas son protagonistas de ‘¿Podré amar la tierra el próximo verano?’.-Santi Otero
Desde tiempo inmemorial, los habitantes de Gayangos sabían de las propiedades mineromedicinales de una fuente cercana al pueblo. Tan lejos llegó el eco que a principios del siglo XIX se construyó el balneario de Fuensanta, abastecido por el manantial que los vecinos seguirían usando de forma gratuita. Estalló la Guerra Civil, el centro tornó en hospital de tuberculosos y con esta conversión se instaló un malditismo que en 1945 desembocó en abandono y más tarde en ruina. Elvira Palazuelos descubrió este lugar a partir de una historia familiar y de este hilo tira en su proyecto Fuensanta + Una mujer, el baño y la ventana, uno de los seis trabajos becados por el programa Arte y nodos territoriales, que integran una exposición homónima en Espacio Tangente hasta el 31 de julio.La artista burgalesa guía al visitante hasta este paraje carcomido por el paso del tiempo a través de una propuesta multidisciplinar con la que busca «rescatar la mirada hacia el paisaje olvidado, recuperar el residuo y visibilizar la memoria». Un vídeo conduce por sus ruinas, por el bosque que lo envolvía, por los recuerdos de quienes lo mantienen vivo en su memoria en sus distintas épocas; un conjunto de hojas y flores secas pone el punto de nostalgia; una colección de fotografías refleja la intervención artística colectiva que la creadora realizó en Fuensanta...La provincia burgalesa es protagonista en esta iniciativa con la que se reanuda el viejo programa Foro Arte y Territorio.Isabel Ramoneda Violan e Íker Fidalgo Alday parten de una pregunta: ¿Podré amar la tierra el próximo verano? Y se sitúan en un territorio: la Bureba. Su trabajo recoge testimonios de los vecinos de Poza de la Sal y Rojas y son ellos mismos los que participan en una acción colectiva que busca «demostrar que la tierra no se pierde, que la gente que viene a disfrutarla no la ha olvidado, gente mayor, gente más joven». Gente que comparte sus recuerdos, de cuando se trillaba, de cuando llegaron las máquinas, de cuando la gente estaba más contenta que ahora...En Las Loras y en la despoblación encienden el foco Rubén García y Fernando García en In memoriam communitatis. Ceniceros, uno de los pueblos deshabitados de este territorio, interpretó el papel principal en su función. Amigos y vecinos de la zona se embarcaron en una ruta recordando lo que fue y ya no es, cantando canciones, recitando versos... y participando en una intervención en el lugar «como testimonio de básica rebeldía contra la despoblación a la que están sometidas las sociedades y los territorios rurales en estos tiempos queriendo provocar la reflexión de quienes por allí pasen».Unos ilustrativos adobes, el libro Los pueblos de silencio, de Elías Rubio, versos y reflexiones escritas visten este rincón.Y de la provincia a la capital. Un espacio a destiempo fija la atención en San Pedro de la Fuente. Adán Ruiz Román, Mabel Esteban y Mireia Ortuño firman este proyecto que parte de una investigación del primero sobre la historia de este barrio, «el primero de la ciudad en el siglo IX, que, por diferentes razones, fue apartado del progreso urbano hasta bien entrado el siglo XXI».Arte y nodos territoriales se completa con Taxón, un concierto en el entorno natural de La Xana del Torío en Pedrún del Torío (León) realizado por Nostoc_Mateo y Laura Iturralde, que ocupa la Sala Negra, y Kósmos.net, de Juan José Relaño, que se basa en el diseño de un territorio virtual.
El Tangente, minuto a minuto
Antes de desembarcar en Burgos, Arte y nodos territoriales se desplegó en el Musac en León. Allí Espacio Tangente contó su historia minuto a minuto. Un relato que ahora también comparte en el número 10 de Valentín Jalón coincidiendo con su decimosexto cumpleaños. Aparece el acta de su fundación; un ejemplo de la ficha a rellenar para realizar una actividad allí; los logos de las asociaciones que se reúnen en sus estancias, desde los Yayoflautas a la Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica; los programas de los festivales asentados como el FAT, Teatracciones o Espiral Tangente; algunas de las intervenciones más recordadas como Cadáver Exquisito, Olimpiadadás o Noche sin blanca; detalles de exposiciones como la de 400.000 Carlos; o su compromiso con las exhumaciones del Monte de Estépar... Se concentran 16 años de vida.