El Correo de Burgos

MANUSCRITO VOYNICH

El misterio ¿resuelto?

Nicholas Gibbs recurre al estudio de herbolarios y glosarios de abreviaturas para determinar que es un tratado sobre la salud y belleza de la mujer

La edición facsímil que prepara Siloé reproduce al detalle el manuscrito, fruto de un trabajo en el que intervienen 20 gremios.-RAÚL OCHOA

La edición facsímil que prepara Siloé reproduce al detalle el manuscrito, fruto de un trabajo en el que intervienen 20 gremios.-RAÚL OCHOA

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Tiene 600 años de antigüedad y de misterio, porque en todo este tiempo se desconocía en qué lenguaje está escrito, aunque se sospechaba desde hace mucho que está encriptado, pero sin haber dado con la clave para poder descifrarlo. El enigma de sus textos y la abundancia y singularidad de sus imágenes han hecho que el manuscrito Voynich sea considerado como el enigma literario de la historia de la humanidad. Hasta ahora.

Parte de la clave que ha dado pie a un investigador inglés para plantear una solución más que plausible son las imágenes de plantas desconocidas que ilustran el manuscrito y que hicieron pensar a los experto que pudiera tratarse de un herbolario con recetas. Esta interpretación ha sido, a la postre, la menos desencaminada. Por el contrario, los más fantasiosos afirmaban que podría contener la receta de la piedra filosofal, para convertir cualquier metal en oro, o incluso la fórmula de la eterna juventud.

El misterio engorda la leyenda y, ahora que la editorial burgalesa Siloé está preparando su edición en facsímil se han sucedido las interpretaciones de todo tipo, todas válidas en cuanto que mantienen el aura de misterio que envuelve a este manuscrito.

El hecho de que un prestigioso investigador aporte una solución al enigma no hará sino incrementar el interés por un manuscrito de una excepcional belleza y dueño de un secreto secular que ha fascinado a los expertos y a los aficionados y que ahora será objeto de interés para todas las mujeres.

¿Por qué? Porque este manuscrito no es otra cosa que un «manual de instrucciones para la salud y el bienestar de las mujeres» de la alta sociedad y con la sospecha de que «muy posiblemente» fue adaptado a una sola persona. ¿Quien fue la mujer cuya belleza y salud mereció un tratado de semejante erudición, tan complejo y detallado que pocos podían interpretar, supieran o no interpretar el lenguaje en el que se escribió? Esa es otra historia, no menos misteriosa que la que acompaña al manuscrito Voynich desde hace 600 años.

El siguiente interrogante es cómo el investigador Nicholas Gibbs llega a esta conclusión. La respuesta es doble: por un lado su conocimiento de un amplio catálogo de textos latinos le permitió entender que el lenguaje del manuscrito no estaba encriptado sino que estaba plagado de abreviaturas, muy comunes en la época en este tipo de tratados.

«Reconocí en el guión de Voynich signos reveladores de un formato latín abreviado. Pero la interpretación de tales abreviaturas depende en gran medida del contexto en el que se utilizan. Necesitaba entender las copiosas ilustraciones que acompañan el texto», explica el estudioso, que repasó diversas fuentes hasta dar con las claves de esas abreviatura, ya que el propio texto no recoge ningún glosario.

Pudo identificar algunas de ellas consultando libros como el ‘Léxico Abreviaturarum’ de latín medieval de Adriano Cappelli y el ‘Herbario Apuleius Platonicus’ y fue estrechando la solución. «Las letras medievales son notoriamente inconstantes: las variaciones de las letras individuales, los estilos y las combinaciones confunden en el mejor de los casos. Reconocí al menos dos de los personajes del texto del manuscrito Voynich como ligaduras latinas, Eius y Etiam», revela el investigador en su escrito publicado esta semana en el suplemento literario del diario londinense The Times.

A mayores, las escenas que recoge el libro tienen correspondencia en otros códices relacionados con la medicina como la Trotula y dado que « la medicina en la Edad Media tenía un elemento supersticioso. Sus practicantes realmente creían en la influencia de los planetas», lo que explica la presencia de ilustraciones del Zodiaco en el manuscrito Voynich.

Con estas pistas, y otras que desarrolla profusamente en su artículo, Gibbs es capaz de asegurar que el manuscrito redunda en «las enfermedades y quejas de las mujeres y alienta un régimen de baño (entre otras curas) para una serie de enfermedades» de orden ginecológico.

A finales de este año se empezarán a entregar los ejemplares facsímiles que la Editorial Siloe ya tiene encargados, gracias al periodo de reserva y preventa que abrió hace meses y que ha servido para financiar parte de la tirada.

Se editarán 898 ejemplares, que sumados a los que prepararán para trámites oficiales y colaboradores, no sobrepasarán los 1.000, de los cuales ya hay más de 300 reservados, todos ellos con una certificación notarial de tirada. El proceso implica a más de 20 profesionales y llega a alcanzar las 70 personas de varios gremios. Esto incluye la ejecución de fotografías de altísima resolución del códice, la preparación de los soportes que imiten el pergamino y la encuadernación artesanal, entre otros. «Los cuadernillos van exactamente como está el libro original, con sus agujeros, cosidos y sus deterioros», explicó a este periódico Juanjo García, uno de los socios de Siloé.

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