El Correo de Burgos

CAB / INSTALACIÓN

Gozoso arte de escuchar

El escenógrafo y pedagogo José Antonio Portillo y el músico Enric Monfort firman ‘La biblioteca de ruidos y sonidos’, toda una experiencia sensorial con versión teatral para el Escena Abierta

José Antonio Portillo, Enric Monfort y Javier delCampo, director de Arte de FundaciónCaja de Burgos.-SANTI OTERO

José Antonio Portillo, Enric Monfort y Javier delCampo, director de Arte de FundaciónCaja de Burgos.-SANTI OTERO

Publicado por
L. B.
Burgos

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Un ambiente apacible, cálido. Libros, o pedazos, en las paredes. Hablan. Los libros, las paredes, cada centímetro de la estancia. Suenan. Y convierten la visita en una experiencia auditiva gozosa. Porque ese es el empeño de La biblioteca de ruidos y sonidos ideada por el escenógrafo y pedagogo lermeño José Antonio Portillo y el músico Enric Monfort, padres de la instalación que abría ayer sus puertas en la planta -2 del CAB, una «pieza sonora visitable» que mutará a espacio dramático para el Festival Escena Abierta.

La propuesta fusiona los dos mundos artísticos de sus creadores, distintos pero no distantes, en un solo universo con el sonido como protagonista y dramaturgia en sí mismo. Portillo aportó el espacio y Monfort lo tomó. Nacía así un proyecto que bebe, según afirma el primero, de otro suyo, La biblioteca de cuerdas y nudos, que inició su camino hace ya 15 años «y aún sigue», afirmaba el burgalés, convencido de que la aventura que ayer comenzaba «tendrá igualmente un recorrido largo por las múltiples posibilidades que ofrece».

Así, en este mero principio coexisten dos versiones no solo compatibles, sino complementarias: la escénica, inesperada incluso para los propios autores, en la que un personaje que «habita esta biblioteca, conecta los sonidos, los transforma, los cataloga y está en busca de algo», y la puramente sonora, que invita a tocar y a fundirse con el entorno, y que se presenta desde ya como preludio de la anterior «y al mismo tiempo fondo de ese proceso», relataba ayer Monfort en la presentación.

El público que acceda al inspirador ‘recinto’ -que es en sí mismo el punto de partida- se topará con seis piezas o escenas diferentes con diferentes niveles de interacción. Y un objetivo: «Desarrollar la capacidad de escucha», sentenciaba el músico y compositor. «Puede abrir muchas posibilidades y sobre todo facilitar el diálogo, que es algo que hoy en día cuesta mucho tanto a niños como a adultos y en distintos planos, entre personas, con el mundo que nos rodea o con nosotros mismos», añadía.

De ahí que niños y adultos sean bienvenidos a esta biblioteca en la que, entre otras cosas, rodarán canicas y aullarán botellas, amén de acoger un concierto de calculadoras.

Comparte fechas la instalación de Portillo y Monfort con el alegato artístico alumbrado por Regue para invitar a la reflexión en plena época de ebullición consumista. Ella vela, que así se denomina la pieza, protagoniza la ya habitual acción participativa que el Centro de Arte de Caja de Burgos programa en Navidad. La mujer «como cuidadora por excelencia» centra esta propuesta. Una, en concreto, retratada por David Palacín en Gorée (Senegal) encarna a todas ellas y firme, «con un gesto de valentía» asume el rumbo de una barcaza de madera agujereada que navega en un mar de ramas secas. De ahí que el artista burgalés inste al espectador a tomar parte y a «dar un palo al agua» que sirva para curar esas heridas abiertas, tomando uno y personalizándolo para devolverlo a la composición.

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