El Correo de Burgos

Se repetirá el 26 de abril

Arte y vino, tanto monta...

El CAB desvela los secretos que oculta en sus almacenes al tiempo que la sumiller Pilar Cruces descubre cuatro caldos que unen el mundo de la enología con el de la creación contemporánea

Pilar Cruces (d.) saborea uno de los vinos mientras Estela Rojo explica qué se cuece en los almacenes.-Raúl Ochoa

Pilar Cruces (d.) saborea uno de los vinos mientras Estela Rojo explica qué se cuece en los almacenes.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Aunque puedan parecer distantes, el del vino y el de la creación contemporánea no son mundos tan extraños. Ambos hicieron algo más que flirtear en CAT-ARTE, una propuesta del Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) que desvela al público los secretos que oculta en sus entrañas al tiempo que la sumiller Pilar Cruces descubre cuatro caldos que unen ambos universos. Tanto monta...La propuesta, que se repetirá el jueves 26 de abril (19.30 horas, 20 euros), se ovilla en un hilo mágico del que tiran alternativamente Estela Rojo, que trabaja en el área de Educación del centro, que lo desnudó de misterios, y la citada Pilar Cruces, que se llevó cuatro vinos especiales, únicos, como lo son las obras de arte que se exhiben en las salas y se guardan en las entrañas de este edificio que vigila la ciudad desde el barrio de San Esteban.El arte y vino el se enzarzaron en una espiral de seducción, sin atropellarse el uno al otro. Comenzó el recorrido con una introducción sobre la misión del CAB y un cava del Penedés, acompañado por fresas, dio la bienvenida al público que acudió a la cita a pesar de la tarde de perros que hacía en la calle.

Con esta chispa en el cuerpo, bajaron hacia los lugares privados y desconocidos para seguir el mismo camino que recorre una obra de arte cuando llega a él. Desde que entra por la puerta hasta que se expone pasando por el embalaje, el taller de las herramientas y el almacén con los peines y cajones de conservación. Y en cada uno de esos espacios: una copa.Sacó la sumiller un vino blanco alemán, un riesling, «muy delicado, muy sutil, pero también uno de los más difíciles de hacer del mundo», una belleza y un esfuerzo que también requieren las obras de arte. La tercera parada llevó a los espectadores hasta el Sur para degustar Amorro, un blanco de Cádiz, lejos del típico Jerez, elaborado con uva denominada palomino fino, y que, como el arte, pasa por diferentes materiales para su conservación.Culminó este paseo por el lado oculto con un Ribera del Duero acompañado por chocolate. Y el asno vio al ángel, de Bodegas Arrocal, representa la pieza terminada y el mimo por el territorio.

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