El Correo de Burgos

ENTREVISTA

Lorraine Lévy: "No hay extranjeros, solo gente que no hemos encontrado todavía"

La francesa dirige 'El doctor de la felicidad', nueva versión del clásico 'Knock', limando las asperezas del original

La directora francesa Lorraine Lévy.-EL PERIÓDICO

La directora francesa Lorraine Lévy.-EL PERIÓDICO

Publicado por
BEATRIZ MARTÍNEZ
Burgos

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La directora francesa Lorraine Lévy adapta un clásico teatral francés como es 'Knock o el triunfo de la medicina'de Jules Romain y le aporta una visión contemporánea después de haber sido adaptado en varias ocasiones a la gran pantalla. Omar Sy (el conocido actor de ‘Intocable’) se mete en la piel de este poco convencional doctor que utiliza su profesión para lucrarse económicamente hasta que descubre que el factor humano y la solidaridad son mucho más importantes. Una comedia con un toque de fábula en torno a la manipulación y las mentiras sobre las que se ha ido construyendo la sociedad en el pasado y en el presente.

¿Qué cree que tiene la obra de Jules Romain para que haya habido tantas adaptaciones en épocas diferentes?  Ha habido tres adaptaciones. Una en 1925 con Fernand Fabre, otra en 1933 con Louis Jouvet y la última de 1951 también con Jouvet que se asemeja más al teatro filmado y que nos ha permitido guardar la huella de ese enorme actor del que hay pocos registros. Así que no se había hecho nada con la obra desde hacía 67 años, lo cual me daba una enorme libertad para adaptarla y proponer algo diferente y original. El 'Knock'” de Jules Romain es muy oscuro. Detrás de la risa se esconde una farsa trágica con una visión pesimista de la humanidad. El héroe es cínico, cruel, despectivo. Los personajes secundarios, cobardes, avaros, egoístas. Romain fustiga la estupidez humana y lo hace sin compasión.

¿Y cómo quiso usted reinterpretarla? Tenía ganas de contar la misma historia, la de un manipulador, pero desde un punto de vista completamente opuesto, es decir, a través de una visión optimista de la sociedad. Mi Knock también es artero, pero tiene una serie de fisuras por las que se cuela su humanidad. Y los personajes secundarios en esta ocasión se construyen a través de sus defectos (el cura celoso, el farmacéutico avaro, el cartero alcohólico), pero desde una mirada tierna y divertida.

¿Por qué eligió a Omar Sy para encarnar al protagonista? Porque es un actor luminoso, solar, opuesto a la austeridad de Louis Jouvet.

¿Por qué ha situado la película en los años 50? Una de las razones fue porque esa época me ofrecía una estética ideal para dibujar el universo burlesco que necesitaba, un poco a semejanza de algunas de las películas de mi gran maestro Jacques Tati.

La película lleva implícito un discurso en torno a los prejuicios de clase, algo que también estaba presente en su anterior filme, ‘El hijo del otro’, alrededor del conflicto árabe-israelí. Es verdad que, siendo muy diferentes, una es comedia y la otra, drama, tienen temáticas en común, como la búsqueda constante de la alteridad. Ese Otro que nos da miedo porque es una parte desconocida de nosotros mismos. Cito muy a menudo esta frase del Talmud: “No hay extranjeros, sólo gente que no hemos encontrado todavía”.

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