El Correo de Burgos

Patrimonio

Arquitectura que vive en los papeles

Una muestra de planos y bocetos originales recorre la evolución de este arte en la ciudad desde mediados del siglo XVIII hasta la Guerra Civil. En la sala del Teatro Principal hasta el 29 de julio

María José Zaparaín, René Payo, Ignacio González y Lorena de la Fuente, de i. a d., ayer en la exposición.-Santi Otero

María José Zaparaín, René Payo, Ignacio González y Lorena de la Fuente, de i. a d., ayer en la exposición.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Los dibujos de los mercados de hierro ya desaparecidos, el plano para el Palacio de Justicia, los diseños para el paseo del Espolón, el proyecto para la ampliación del Salón de Recreo, el boceto de reforma de la escalera principal de la Casa Consistorial... La exposición Vestir la arquitectura. Burgos, 1759-1936 propone un curioso recorrido por la ciudad del Arlanzón a partir de los papeles que la dibujaron antes de convertirla en realidad. La sala del Teatro Principal despliega esta documentación gráfica original -una mínima parte son réplicas-, la mayoría procedentes del Archivo Municipal de Burgos, muchas restauradas para la ocasión, aunque también del Histórico Provincial y el de la Diputación, además de piezas escogidas de otras instituciones y colecciones particulares.«Son proyectos que nos remiten a un mundo de las ideas, pero también de las ilusiones y los proyectos de una ciudad y una vida mejor para todos. Esta documentación no solo tiene carácter instrumental para realizar una serie de obras, sino que tiene un valor en sí mismo como patrimonio, al alcance de todos los ciudadanos, que recoge el espíritu de interés por soñar con algo mejor y que es posible», resume la profesora de la Universidad de Burgos María José Zaparaín, comisaria de esta muestra, que permanecerá abierta hasta el 29 de julio y se enmarca en el XXII Congreso de Historia del Arte a celebrar entre el 19 y el 23 de junio con una nómina de relumbrón.La propuesta se articula en tres bloques: La ciudad, el gran escenario; Arquitectura, presencia y ornato; y Los interiores, un universo secreto.La primera atiende «a la transformación del espacio urbano, con la importancia de la naturaleza vivida con sus jardines, paseos y los hoteles y chalets proyectados a principios del XX en las zonas verdes, además del mobiliario urbano, tanto elementos en hierro como otros de carácter permanente o efímero como esculturas y monumentos funerarios o los nacidos al amparo de las festividades».La arquitectura propiamente dicha es el foco de atención de la segunda parte. Recorre su devenir a partir del tratamiento de las fachadas. «Hay un discurso cronológico de la evolución estilística de los planteamientos del reformismo ilustrado, clasicismo, eclecticismo, posmodernismo o los compases anteriores a la Guerra Civil con propuestas de modernidad», observa Zaparaín.Indiscreta se presume la última sección. Abandona la calle para colarse en el interior. «Nos encontramos con un mundo íntimo, más o menos secreto en función de si son instituciones públicas y domicilios, y aquí juegan el color, las formas, las texturas para seducir los sentidos», detalla la profesora.La mayoría de la documentación gráfica que se exhibe saltó del papel para convertirse en realidad. Algunos perduran como el Teatro Principal -el Salón Rojo se mantendrá abierto como un anexo a la muestra-, el Palacio de Justicia o muchas viviendas. Otros se erigieron, pero sucumbieron al paso del tiempo y la mano del hombre, entre este patrimonio perdido, Zaparaín lamenta especialmente que no se conserve ninguno de los mercados en hierro que se levantaron en la ciudad a finales del XIX y primeros del XX y enumera igualmente la prisión que construyó Carlos III que dejó paso después al actual palacio de la Diputación.Existen otros bocetos que se quedaron para siempre en el cajón. Un material que, anota la comisaria, puede ser objeto de una futura exposición sobre el Burgos dibujado.

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