El Correo de Burgos

17 Certamen de Coreografía Burgos-Nueva York

Sobre la universal magia de la danza

Los alumnos del taller inclusivo Jorge Revilla y Pamela Múgica destacan el poder de este arte en una inauguración que tuvo guiños a la nostalgia y a la cercana mayoría de edad del encuentro

Múgica habló ante la mirada de Revilla (i.), Amelia Saiz, Najarro y Estébanez (d.).-Israel L. Murillo

Múgica habló ante la mirada de Revilla (i.), Amelia Saiz, Najarro y Estébanez (d.).-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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El guion de la apertura oficial del Certamen de Coreografía Burgos-Nueva York se repite cada año. Bailan algunas líneas. Esto va de movimiento. Y el giro de esta edición tuvo dos protagonistas: Jorge Revilla, usuario de Prosame (Pro Salud Mental Burgos), y Pamela Múgica, de la Fundación Salud y Comunidad La Senda. Ambos son alumnos del taller de danza inclusivo que se celebra en la Biblioteca Pública y con el relato de su experiencia evidenciaron la magia universal de la danza, su poder para seducir a todos los públicos, sin distinciones de ningún tipo, una capacidad a la que minutos antes se había referido el director del Ballet Nacional de España, Antonio Najarro, que se estrena como presidente del jurado del concurso.«Para mí la danza es un arte, una manera de expresión, pero, sobre todo, de conocer a la gente. La danza nos hace iguales», observó Jorge. «Poder crear y desarrollar algo con pequeñas secuencias de movimiento me hace ser feliz y sentirme libre. El movimiento no miente, muestra como soy en realidad. Bailando me desahogo y el ritmo va al compás de mi corazón», aportó Pamela.La inauguración, abierta y cerrada por sendas coreografías de Fernando Ríos Carroceda, alumno del Conservatorio Superior de Danza de Lugo, se completó con tres intervenciones. Abrió la ronda el citado Najarro, que agradeció al público su apoyo. «Vosotros hacéis que las compañías y bailarines existan», dijo. Siguió su rastro hacia el escenario el director del Burgos-Nueva York, Alberto Estébanez, aplaudido y vitoreado por un teatro con una muy buena entrada. Aludió a la mayoría de edad que cumplirá la cita el próximo año, recordó lo joven que era cuando comenzó esta aventura y se quitó el sombrero ante su equipo, sus amigos, los técnicos y hasta ante los políticos. Cerró el alcalde, Javier Lacalle, con un guiño al octavo centenario de la Catedral y su ya clásica alusión al tiempo que se encontrarán los asistentes que vienen de fuera. Luego, el baile comenzó.

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