El Correo de Burgos

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Retrato de los ‘plumillas’ en el 36

‘La prensa en Burgos durante la Guerra Civil’ desvela documentos inéditos y reconstruye la represión sufrida por los periodistas

Clara Sanz, Miguel Calvo, Máximo López Vilaboa, Miguel Moreno, Carlota Martínez, José María Chomón y Rodolfo Vélez, de i. a d., ayer frente al Palacio de la Isla, antes de la presentación.-Raúl Ochoa

Clara Sanz, Miguel Calvo, Máximo López Vilaboa, Miguel Moreno, Carlota Martínez, José María Chomón y Rodolfo Vélez, de i. a d., ayer frente al Palacio de la Isla, antes de la presentación.-Raúl Ochoa

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A.S.R.
Burgos

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Un documento que acredita la existencia de la Comisaría de Propaganda, que luego se convertiría en la ya conocida Oficina de Prensa y Propaganda; un conjunto de crónicas abandonadas en el Hotel Norte y Londres por corresponsales extranjeros, una de Kim Philby, uno de los personajes más fascinantes de la Guerra Civil, porque fue condecorado por Franco sin saber que en realidad era un espía de la Unión Soviética; o los informes existentes en el Registro Oficial de Periodistas (ROP) sobre estos profesionales, firmados por la policía, Falange, la Guardia Civil o los párrocos, que determinaban si se era ‘buen chico’, con algunas sorpresas.Estos documentos, todos inéditos, son algunos de los hallazgos del libro La prensa en Burgos durante la Guerra Civil, coordinado por los periodistas y profesores Clara Sanz y José María Chomón, presentado ayer en el Palacio de la Isla, en la misma estancia en la que Franco despachaba durante la contienda. A la cita acudieron familiares y amigos de algunos de los periodistas protagonistas de estas páginas.«Esta publicación rellena un hueco en la historia del periodismo de Burgos porque no se había investigado nada de la Guerra Civil y en este periodo es extremadamente importante porque la ciudad fue capital del alzamiento y aquí, además de medios locales, llegan periodistas nacionales e internacionales, las agencias y periódicos más importantes del mundo», apunta Chomón, quien, a vista de esta realidad, se atreve a decir que de 1936 a 1939 Burgos, además de capital del alzamiento, lo es del periodismo.

Un oficio que también sufrió la presión franquista y que La prensa en Burgos durante la Guerra Civil reconstruye con nombre y apellidos. La lista de profesionales y colaboradores ejecutados en Burgos la forman Julio Martínez Palacios y su hermano, el compositor Antonio José, y Antonio Pardo Casas -los tres burgaleses-, Luis Díaz Carreño, Fernando Sánchez Monreal, Federico Angulo Vázquez, Manuel Carrasco y Formiguera, José Luis Sainz Barrón y el francés André Neumann.Se reseñan igualmente los casos de Agapito Nieto Toca, fotógrafo cántabro y empleado de oficina, que murió de tuberculosis en la cárcel; el norteamericano Alex Small, corresponsal de The Chicago Tribune, que se salvó milagrosamente de la pena capital; y el burgalés Pedro Díez Pérez, asesinado en Asturias por los nacionales. A estos se suman los de Ángel García Vedoya, Ricardo Gómez Rojí, Miguel Martínez de Setién, y Ramiro Ruiz de Dulanto, periodistas burgaleses o que trabajaban para medios de aquí, ejecutados en la zona republicana.El control de la prensa, el papel de la radio o la fotografía como reflejo de la vida cotidiana durante la Guerra Civil, además de lo sucedido en Aranda y Miranda, son objeto de este libro articulado en 10 capítulos que, además de por los dos autores citados, cuenta con la colaboración de Miguel Calvo, Patricia Carro, Máximo López Vilaboa, Miguel Moreno, Isaac Rilova, Carlota Martínez y Rodolfo Vélez.

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