El Correo de Burgos

III Foro de la Cultura

La Naturaleza, en el centro de la revolución

Yayo Herrero, Javier Reverte y Erling Kagge abogan por reconducir la manera en la que los individuos se relacionan con la Tierra

Yayo Herrero, Erling Kagge, Pilar Martín Casas (moderadora) y Javier Reverte, en la segunda charla del día.-Israel L. Murillo

Yayo Herrero, Erling Kagge, Pilar Martín Casas (moderadora) y Javier Reverte, en la segunda charla del día.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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¿Qué papel juega la naturaleza en el actual boom tecnológico? ¿El progreso respeta a la Tierra? ¿Tiene en cuenta sus necesidades? ¿Se puede hallar el silencio en medio de tanto ruido? Estas, y más, preguntas bailaron en el segundo de los diálogos celebrado en el Fórum Evolución. La antropóloga, educadora ambiental, ecologista y activista Yayo Herrero, el escritor, explorador, abogado y editor noruego Erling Kagge y el periodista y escritor Javier Reverte expusieron su mirada a los periodistas antes de subir al escenario.YAYO HERRERO «El reto es adaptarse a vivir con menos energía»

«Los seres humanos somos completamente dependientes de la naturaleza e interdependientes entre nosotros y esa naturaleza se encuentra en una situación verdaderamente compleja, por superación de los límites físicos del planeta, agotamiento del petróleo y minerales y dinámica del calentamiento global», pinta Yayo Herrero y culpa de esta realidad a los países más ricos y al «modelo de mal desarrollo que han llevado a cabo y que pretenden seguir amplificando».La también profesora de Educación Ambiental urge un proceso de reajuste que «nos vuelva a conectar con la Tierra y los cuerpos de las personas para seguir habitando este planeta» y apuesta por reducir «de forma drástica» el consumo de energía y minerales o consumir los productos más cercanos.

«Si ahora mismo igual que cierran las fronteras a las personas migrantes lo hicieran a la entrada de energía, materiales, alimentos o productos manufacturados, los países ricos no durarían ni dos meses», sostiene.¿La tecnología es aliada o enemiga? «Puede ser condición necesaria, pero no suficiente. Hay un problema ético y político. La tecnología será aliada en la medida en que ponga como prioridad las necesidades de todas las personas y será un problema si pone por delante el crecimiento económico o determinados negocios a cuyos dueños les importa muy poco lo que pasa con una buena parte de la gente», responde y concluye que el reto es adaptarse a vivir con menos energía y materiales.JAVIER REVERTE «Los poderosos ven el mundo como un territorio de abuso»

«Mi mensaje es un SOS. A poco que te asomes a la realidad del medioambiente hoy en el mundo estás visionando la catástrofe, el abismo, y cada vez hay más datos. Y, sin embargo, no estamos entrenados para esta barbaridad que han cometido los poderes económicos y parte de los políticos», arguye Javier Reverte y carga con la responsabilidad a los gobiernos, pero también a la humanidad en su conjunto, «que no es capaz de salir de este agujero en el que peligra la raza humana».A pesar de esta fotografía deprimente, el impenitente viajero advierte como positivo la creciente toma de conciencia de la sociedad de la situación difícil en la que se halla. «Hay que extender esa conciencia y presionar a los poderosos para que dejen de ver el mundo como un territorio de abuso», indica, aunque, apostilla, no vislumbra ninguna disposición hacia el cambio en Trump o en China, sí algo más en Europa.ERLING KAGGE «El silencio consiste en reconectarse con uno mismo»

Explorador, escritor, abogado, coleccionista de arte y editor, el noruego Erling Kagge fue el primero en completar el desafío de los tres polos, fundó su propia editorial y es autor de cinco libros, entre ellos El silencio en la era del ruido. De silencio sabe y, en medio del ruido de los últimos coletazos del primer café del III Foro de la Cultura, resuelve que el mejor lugar para encontrar el silencio es dentro de uno mismo.«El ruido es la frustración, las expectativas, los smartphone, escapar de uno, mientras que el silencio consiste en reconectarse con uno mismo y también con la naturaleza. Hay que entender que el mundo no nos pertenece y que debemos protegerlo», señala consciente de que, desde luego, en una sociedad en la que la tecnología lo domina todo cada vez cuesta más «porque lo opuesto al silencio no es el sonido, es el ruido, en el sentido de que estamos siempre conectados, casi siempre vivimos a través de otras personas, de nuestros aparatos tecnológicos, huimos de nosotros mismos y esto hace que los humanos nos alejemos de nuestros sentimientos y nos convirtamos en recursos para grandes y pequeñas empresas y para los gobiernos, no para nosotros mismos y el bien común».

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