El Correo de Burgos

Pintura

Arte que se acomoda en un espacio insólito

José Luis Revilla asume el reto de llevar su obra al Club de Tenis, un lugar ajeno a exposiciones, hasta el 31 de diciembre. Cuelga paisajes, meninas y altorrelieves urbanos

José Luis Revilla posa junto a uno de los cuadros que visten la cafetería en el que se aprecia su característica carga matérica.-Raúl Ochoa

José Luis Revilla posa junto a uno de los cuadros que visten la cafetería en el que se aprecia su característica carga matérica.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Hace un puñado de años de la última exposición de José Luis Revilla en la ciudad, pero quien suba la escalinata del Club de Tenis, busque sus baños o se siente en los sillones de su cafetería se reencontrará con su pincelada sin remedio. El artista asturiano afincado en Burgos asume el reto de llevar arte contemporáneo a un lugar insólito como son las instalaciones de este centro deportivo situado en el corazón de Fuentes Blancas. Ajenos a exposiciones temporales, son espacios por los que pasan los socios y otros visitantes sin reparar a los lados. He ahí la misión del pintor: retener su mirada.En este punto arriesga poco. Quiere anotarse el tanto. Y lo intenta con una colección de pinturas en las que su sello es indiscutible. Invierno y otras alegorías se compone de sus paisajes nevados cargados de materia y de texturas, sus ya clásicas meninas, sus apabullantes vistas urbanas que se escapan del lienzo para abrazar la escultura y su mirada vintage a los objetos.«Es un reto bonito. Este es un sitio de relax y descanso, no dispuesto para el arte y es muy motivador traer estos temas, recurrentes en mí, que tocan muchos palos distintos que he trabajado a lo largo de mi trayectoria», resume José Luis Revilla mientras ultima el montaje de esta muestra que permanecerá en ese edificio hasta el 31 de diciembre, abierta al público en general los viernes 14 y 21 de diciembre (de 18 a 21 horas), con la posibilidad de realizar talleres infantiles con el autor.La carga matérica, el juego de texturas y la utilización de materiales reciclados como arpillera, cartón o palos de sarmiento como ingredientes principales del cuadro afloran en la propuesta que el visitante descubre cuando entra en la suerte de quinta de verano que cobija al Club de Tenis.Basta que se dirija a la cafetería para toparse con un imponente majuelo nevado y una bicicleta con aire vintage recortada en el lienzo, situada en perpendicular a una vespa presta a acelerar y escapar del lugar.

Al pie de la letra se toma Revilla su tarea de sorprender al público y cuelga dos paisajes nevados, más sobrios, sin tanta materia, calma hecha pintura, de camino a los baños. «A veces los grandes tesoros se encuentran en los caminos menos transitados», aventura el pintor.Con más placidez, sentado en los sillones de la cafetería, con un refrigerio sobre la mesa, podrá sacar a bailar a una de las dos meninas expuestas, una en clave fucsia, otra en verde, resultonas ambas, o viajar sin moverse a Venecia, con unas vistas en altorrelieve en una rica paleta ocre y cargada de pasta, a Nueva York o a la alta montaña nevada, con, paradójicamente, una cálida atmósfera de silencio, misterio y soledad.«Cuando vas a ver una exposición en una sala convencional ya vas con todos los sentidos alerta. Aquí entras en un edificio de hace 50 años y ves obras que llaman la atención, que parecen desubicadas, pero después de cinco minutos piensas que podrían llevar mucho tiempo. Los materiales que uso como la tela de saco no son unos recién llegados, ya han tenido otra vida», se explaya un José Luis Revilla agradecido por la oportunidad.Mientras espera que los asistentes al Club de Tenis viren su mirada de la raqueta a sus pinturas y se detengan en los detalles que las hacen especiales robando unos segundos a la cerveza recién servida, el artista sigue pasando horas en el estudio. Mantiene su hilo directo con Mallorca, continúa trabajando con la galería Ángeles Penche de Madrid y no se le olvida que han pasado unos cuantos años desde su última exposición en la capital burgalesa. Antes o después, llegará. Y con ella, la abstracción.

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