EXPOSICIÓN JOSÉ ORTIZ ECHAGÜE
Caja de Burgos «da el salto» hacia las exposiciones monográficas
Desde la Fundación rinden homenaje a José Ortiz Echagüe hasta el 1 de septiembre

La muestra cuenta también con dos reportajes videográficos acerca de su obra y persona.-ISRAEL L. MURILLO
«Es difícil enfrentarse a un autor más apasionante y a una exposición más asombrosa. Esperamos que el público burgalés disfrute tanto como hemos hecho nosotros». Las declaraciones del responsable de Cultura e Innovación Educativa de la Fundación Caja de Burgos, Óscar Martínez, fueron claras ante la nueva exposición que presentaron ayer en el Cultural Cordón. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre, recorre la vida y la obra del autor, cuyas imágenes se relacionan con la generación literaria y pictórica del 98. El fotógrafo se acercó a un país en crisis para extraer el pulso esencial de sus gentes, de su memoria, de su naturaleza y de su historia.
La muestra, denominada ‘José Ortiz Echagüe (1886-1980)’, recoge gran parte de sus trabajos más representativos. Con una selección de 122 fotografías pertenecientes a las grandes series que el propio autor compuso, se pretende mantener vivo el interés por uno de los «grandes» artistas españoles de todos los tiempos y considerado «unánimemente» como el más grande fotógrafo español de la primera mitad del siglo XX.
La obra se divide en cuatro grandes bloques denominados Tipos y trajes, Pueblos y paisajes, España mística y Castillos y alcázares. Se suman las instantáneas del Norte de África así como las personales y familiares.
La intención es recoger las diferentes temáticas del autor y disponer de un numeroso elenco de obras en el que se recogen sus imágenes más emblemáticas así como otras «igual de imprescindibles», señaló el director de Arte de la Fundación, Javier del Campo.
Destacó las relacionadas con Castilla, ya que «escapaban» de la definición de su primer libro, lo que las convirtió en imágenes «desapercibidas» pero con una «fuerza inigualable».
Echagüe destacó no sólo por sus instantáneas, sino también por su técnica, el carbón fresson. Una corriente que predominó en su juventud y aunque pronto quedó desfasada, el artista la utilizó en toda su obra, lo que le otorgó un especial matiz a sus positivos además de hacerlos fácilmente reconocibles.
El director artístico señaló que «de nada hubiera servido este desarrollo técnico si las imágenes no nos cautivaran con sus miradas francas, limpias, y retadoras».
En su trayectoria realizó más de 25.000 tomas y positivó más de 1.000 copias demostrando así una extraordinaria habilidad y un perfecto manejo de la técnica. La muestra, repartida en dos de las plantas del inmueble, cuenta además con un par de salas en las que se proyectan una serie de reportajes videográficos acerca de su obra y persona a base de escritos del propio artista.
La idea es proporcionar una manera diferente de aprender y divulgar conocimiento tanto para pequeños como para mayores. Y es que la fotografía es una disciplina que, «lamentablemente, cuenta con menos atención y reconocimiento del que sin duda merece», señaló Martínez.
Este tipo de ejercicios permiten proporcionar interés entre el público para poder «dar el salto» hacia exposiciones monográficas. «No hubiera sido posible encontrar un nombre mejor». Y es que tras la muestra antológica celebrada en el Reina Sofía en 1999, del Campo la describe como la «más importante y ambiciosa exposición de las dos últimas décadas».