NOVENO ANIVERSARIO DEL MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Fiesta en la caverna
El espectáculo ideado para celebrar el cumpleaños inició un viaje desde lo remoto a lo contemporáneo

El espectáculo que abrió la celebración abrió un puente temporal con el pasado, creando ambiente para el Twuanguero.-ISRAEL L. MURILLO
Burgos
La inmensidad del Museo de la Evolución a oscuras. Decenas de personas alzando la vista y buscando un punto de luz. Un sujeto a lo lejos haciendo sombras, sonidos, gestos. La prehistoria llama a la puerta. Los invitados esperan en la gran cueva de la ciencia.
Meterse en la piel de los ancestros. Ese es el objetivo del espectáculo que ayer abrió boca en la celebración del noveno aniversario del Museo de la Evolución Humana de Burgos. Una experiencia en la que los asistentes participaron como parte activa y en el que se viajó de las formas musicales remotas a las contemporáneas, aunando la plástica de las imágenes a través de luz y proyección.
Una velada para unir lo ancestral y lo contemporáneo a través de la música y las imágenes, con la emoción como hilo conductor y la cooperación necesaria del espectador.Todo muy raro, muy moderno y muy oscuro. Todo para crear un ambiente cavernario, una atmósfera de creatividad que desembocó en el concierto de ‘El Twanguero’, que acompañado de su banda, emergió desde la planta 2 del Museo. Diego García (Valencia, 1976) acuñó el sonido ‘twang’ de sus guitarras levantando todo un nuevo género cuyo manifiesto está grabado en su ya larga trayectoria profesional. Sólo estará unas semanas en España, aupado a eventos de primer nivel, por lo que los asistentes ayer al cumpleaños del MEH se pueden contar entre los pocos privilegiados que le verán este año en directo. Una parada muy especial en el Museo integrando su recital en la producción ‘Emoción Evolución’.