MÚSICA / OBJETIVO: «SALIR VIVOS» DE UNA GIRA MUY LARGA
De las calles de Cuenca al aplauso unánime de la crítica especializada
Fizzy Soup vuelve hoy (y ya van tres) a La Casa de las Musas, esta vez para enseñar ‘Lo que no se ve’. Su lema: «bocata y carretera hasta que me muera»

Fizzy Soup se sumerge en aguas profundas para salir a flote.-HÉCTOR MOLINER
Resumir los comienzos de Fizzy Soup es difícil, «como cuando te preguntan en un examen por el siglo XVII». Aún así, Javier Corroto (voz y guitarra) consigue no irse por las ramas al recordar la historia de aquel grupo de chavales, estudiantes de Bellas Artes en su Cuenca natal, a los que les fascinaba la idea de «probar nuevos lenguajes». Total, que la música se les daba «mejor que hablar»y decidieron lanzarse a la calle para tocar versiones porque sí, porque les apetecía y punto. Al final llegó un momento en el que «las 24 horas del día estábamos con la banda». Y claro, no les quedó más remedio que ponerse en serio.Hechas las presentaciones para quien no les conoce, Sonia (voz), Carlos (bajo), Eduardo (batería) yJavier vuelven hoy a partir de las 20.30 horas -por tercera vez desde que se tomaron la carretera allá por 2014- a La Casa de lasMusas. Con tres discos a sus espaldas, esta inclasificable banda que se ha ganado el aplauso unánime de la crítica especializada se reencuentra con la ciudad del Cid para presentar Lo que no se ve. Tal ha sido su aceptación que ya encaran la segunda parte de la gira y estarán «hasta noviembre sin pasar por casa». Su principal objetivo es«salir vivos de ésta». A saber, porque el tour se prolongará hasta el año que viene. Eso sí, sarna con gusto no pica y Javier tiene una máxima que no descarta patentar: «bocata y carretera hasta que me muera».Dicen que los castellanos somos gente fría, también en los directos. Quizá mienta Javier cuando asegura que en Burgos la respuesta siempre ha sido «muy positiva». El caso es que no han dudado en regresar, aunque lo harían de todas formas porque «los grupos solemos tener una ciudad con una X» en la que el público se resiste. Sin embargo, remarca que «en Castilla y León nos sentimos muy queridos».Folk, indie, rock, soul... Algún que otro veterano periodista no se aventura a definirlos porque no es tarea fácil. Lo mismo le da a Javier.Por él, como si les consideran un grupo de «reguetón cristiano». Si algo tiene claro es que «nos gusta mucho jugárnosla y hacer cosas raras», aunque no puede evitar reconocer algunas «influencias» procedentes del «folk americano» y esas «distorsiones» que engrandecen el resultado final.Después de dos campañas de micromecenazgo, Fizzy Soup decidió financiar Lo que no se ve por sus propios medios. Para Javier, «sacar un disco es como empezar de cero». Los nervios sobre la aceptación o rechazo del oyente siempre están a flor de piel. Finalmente, parieron un «objeto coleccionable» en forma de compacto con una portada que solo es visible si se pasa el dedo por encima.