El Correo de Burgos

PINTURA / EXPOSICIÓN EN EL CONSULADO DEL MAR

Simbolismo cotidiano, arte social

Más «directo» y «crudo» que nunca, José Luis Galán mantiene intacta libertad conceptual y creativa

El pintor burgalés José Luis Galán, ayer, durante la inauguración de su muestra ‘Miradas e Impresiones’, en el Consulado del Mar.-ISRAEL L. MURILLO

El pintor burgalés José Luis Galán, ayer, durante la inauguración de su muestra ‘Miradas e Impresiones’, en el Consulado del Mar.-ISRAEL L. MURILLO

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«Si pintas lo que quieres venderás poco», le dijeron una vez José Luis Galán. Sin embargo, el veterano pintor burgalés hizo caso omiso de la recomendación porque en el arte «no solo hay que meter goles, también hay que dar espectáculo». Todo vale si el creador se siente lo suficientemente atraído para captar la belleza de escenarios y objetos e imprimir un «simbolismo» capaz de conquistar al espectador. En su caso, las musas provienen de las cosas «cotidianas» que vemos diariamente en cualquier lugar. Su mérito, seña de identidad de su legado pictórico, reside en la búsqueda constante de ese «realismo mágico» que nunca busca en «profundidad» pero que al final cobra entidad propia.Galán está de vuelta. El artista inauguró ayer Miradas e Impresiones en el Consulado del Mar con las mismas expectativas de siempre. Con una línea «continuista» y un estilo «más directo», expone una treintena de piezas que se asemejan a un «collage». A través de los contrastes, plasma elementos de «muy poca importancia» que confrontan con grandes construcciones. La sutileza es cada vez menor y el mensaje se revela más «crudo» que nunca. Si algo pretende es que el público analice las «diferencias que hay en esta sociedad» pero «sin connotación política de ningún tipo». Galán no se dedica a la propaganda, su cometido va mucho más allá y se debe al arte en su máxima expresión. Después, que cada cual interprete las obras como le parezca.Si algo tiene claro el pintor es que «la inspiración viene trabajando». Sentarse a esperar nunca fue con él y por eso dedica mucho tiempo a elaborar sus composiciones en el estudio. La casa «debe empezar por los cimientos» y el dibujo es la «clave» del proceso. A veces hace borrón y cuenta nueva o cambia «sobre la marcha». Yaunque de vez en cuando se apoya en la fotografía, procura evitar este recurso porque se aleja de su modus operandi.Tampoco es amigo Galán de las modas y la captación de tendencias en propio beneficio. Es consciente, por ejemplo, de que hoy en día existe una «legión de jóvenes de entre 30 y 40 años que están locos con Antonio López». Eso está muy bien, pero... «¿Quién quieres ser:Antonio López II o Fulano I?». Lo puede decir más alto, pero no más claro. Por si acaso quedan dudas, insiste:«Lo primero es la creatividad».La obra de Galán siempre se adapta a la realidad de su tiempo. No podían faltar por tanto esos «caminos con obstáculos» que se cruzan en el camino del común de los mortales. Podría pintar flores, pero ya son «harto hermosas por sí mismas». Además, nunca deja de escuchar a su «subconsciente», el mismo que rememora esa época de posguerra que le tocó vivir.En esta ocasión, el encargado de prologar el libreto de su exposición es Carlos Sáez. Amigo ante todo, aunque no «muy partidario del hiperrealismo». A modo de broma, el artista plástico aseguró que le iba a «poner a parir». Ahora bien, por «muy tajante» que sea «en sus opiniones», queda claro el excelente concepto que tiene de Galán, sobre todo cuando aplaude la «consistencia y el atrevimiento de sus últimos dibujos (...) y la sutileza de visión e interpretación de realidades cercanas».

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