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La vida y leyenda del Cid según Nora Berend

La editorial Crítica publica una monografía sobre el Campeador escrita por esta catedrática de la Universidad de Cambridge

Monumento a Rodrigo Díaz 'el Campeador' en su pueblo natal, Vivar del Cid.

Monumento a Rodrigo Díaz 'el Campeador' en su pueblo natal, Vivar del Cid.DARÍO GONZALO

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Recurrentemente, asoman nuevos estudios sobre Rodrigo Díaz de Vivar en los anaqueles de las librerías. En la gran mayoría de las burgalesas, el Cid tiene un espacio propio, son tantos y tan variopintos los libros que se han publicado sobre su figura que conforman una bibliografía enorme y hasta casi inabarcable.

Biografías históricas, análisis de su leyenda, estudios sobre el mito creado a lo largo de los siglos, el Cid en la literatura, el cine y el teatro... Esto y mucho más es lo que la catedrática en Historia Europea por la Universidad de Cambridge Nora Berend ha incluido en su obra ‘El Cid. Vida y leyenda de un mercenario medieval’, publicado recientemente por la editorial Crítica, que pertenece al grupo Planeta.

«El Cid (por más que muchos quisieran acabar con él) no solo se niega a morir, sino que, al igual que las criaturas de apariencia mutable propias de las leyendas antiguas, adopta nuevas formas para satisfacer las necesidades de cada época», señala la autora en la introducción.

¿Héroe o mercenario?

Si ha habido un término que ha sobrevolado la figura de Ruy Díaz ha sido el de ‘mercenario’ y que Nora Berend incluye en el subtítulo de la obra. La catedrática británica anota a lo largo de las 300 páginas de esta monografía varias opiniones al respecto de este apelativo. Destaca las investigaciones de Reinhart Dozy, que inciden en el carácter mercenario del Cid porque luchaba «sin fe ni ley, tanto para los musulmanes como para los cristianos». Por su parte, Simon Barton dijo que don Rodrigo era «un oportunista pragmático que tuvo la habilidad de explotar las fluidas circunstancias políticas de su tiempo». Contrapone las opiniones de Ramón Menéndez Pidal, que decía que «el Cid no cambiaba de señor, que, a diferencia de los mercenarios, permanecía leal al rey Alfonso y que tenía su patria en Castilla». La autora dedica varias páginas del libro para refutar al académico coruñés, de que dice que «idolatró e idealizó al Cid, enamorándose de su objeto de estudio».

Berend trata de explicar el porqué de la enorme popularidad del guerrero de Vivar por encima de otros personajes contemporáneos que también lograron hazañas bélicas más tarde glosadas en poemas y cantares. «La fama del Cid es una historia con muchos protagonistas, y no de un sólo héroe; y es que los héroes nacen gracias a las acciones de muchas personas. Jimena, los monjes de San Pedro de Cardeña, la corte real, los ciudadanos de Burgos, novelistas, historiadores y políticos; todos participaron en su transformación. En cada reformulación del relato, su historia se cortó por el patrón que imponían las expectativas de la época y las necesidades de quienes lo ensalzaron. Así fue como pudo adoptar tantas apariencias distintas y tener tantas caras, que incluso fueron totalmente contradictorias [...] El Cid puede ser remodelado para convertirlo en una tolerante figura multicultural con la misma facilidad con la que fue transformado en un precursor de la sangrienta guerra santa», detalla.

Franco y el Cid

Las primeras generaciones de españoles nacidas en el siglo XX conocen a Ruy Díaz por la versión escolar que forjó la maquinaria propagandística de la dictadura del general Franco, que «se apropió del Cid, o utilizó para justificar tanto las matanzas masivas como para imponer en España una identidad cristiana nacionalista castellana», indica la autora del libro.

Nora Berend y la portada de su libro sobre el Cid.

Nora Berend y la portada de su libro sobre el Cid.EDITORIAL CRÍTICA

«La España de Franco maquinó la apoteosis del Cid que acabó por convertirse en ignominia. En mitad de la brutal guerra civil española, los franquistas escogieron al Cid, bajo la forma del héroe de la reconquista cristiana medieval de la península ibérica a los musulmanes, como el emblema de su idea de España, idea que se perpetuó tras su victoria», asevera Berend en el capítulo ‘El dictador y su Cid’, donde incluye un relato de la inauguración del conjunto monumental de Burgos -que fue menos ambicioso de lo proyectado-, que comprende la gran escultura ecuestre de bronce de Juan Cristóbal en la antigua plaza Miguel Primo de Rivera -hoy, de Mio Cid- y las ocho figuras talladas en piedra de Hontoria por Joaquín Lucarini para el puente de San Pablo.

Letras y cine

La autora de ‘El Cid. Vida y leyenda de un mercenario medieval’ repasa a lo largo del libro las fuentes literarias que retrataron o mencionaron a don Rodrigo. Partiendo de la clave de bóveda que supone el ‘Poema de Mio Cid’ -también obra fundamental de la literatura española-, explora muchos textos que han sido importantes a la hora de concebir a ese Ruy Díaz que, aunque escindido, se complementa: el histórico y el legendario. Se citan desde textos antiguos como la ‘Historia Roderici’ o el ‘Carmen Campidoctoris’ hasta títulos tan modernos como el drama teatral ‘Anillos para una dama’ de Antonio Gala o la novela ‘Sidi’ de Arturo Pérez-Reverte.

El séptimo arte ha tenido al burgalés universal como protagonista en varias producciones, pero todas han sido y serán opacadas por el filme de 1961 producido por Samuel Bronston, dirigido por Anthony Mann y protagonizado por Charlton Heston. Más allá de su calidad cinematográfica -que es irrebatible-, Nora Berend critica «la gran tergiversación» del ‘Cid histórico’ en la película e indica que «el filme transmitía la visión de Menéndez Pidal sobre el Cid como un caballero ideal, fiel a su rey y unificador de España». Quien lea este libro podrá observar que el filólogo e historiador, que fue asesor del largometraje, no sale muy bien parado en la obra de Berend.

Por todos los temas que trata sobre el Cid -desde su historia y su leyenda hasta la influencia política y cultural que ha tenido en la España desde su muerte en 1099-, el libro de Nora Berend es un buen punto de partida para adentrarse en el universo cidiano, que es basto y profundo. A partir de él, toda persona interesada podrá manejar otros estudios más profundos con los conocimientos adquiridos en este libro que intenta, además de prestarnos una base de conocimientos sobre el Cid, hacernos comprender «el proceso de construcción de una leyenda histórica, desde la Edad Media hasta la actual política populista».

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