«‘El Fantasma de la Ópera’ provoca adicción: estás deseando volver a hacerlo»
El musical más exitoso de la historia aterriza por primera vez en Burgos, del 12 al 15 de junio, con Manu Pilas y Laura Enrech como protagonistas

'El Fantasma de la Ópera', por primera vez en Burgos del 12 al 15 de junio.
Su primera toma de contacto con El Fantasma de la Ópera fue amor a primera vista. «Quiero dedicarme a esto», pensó Laura Enrech, completamente absorta, desde su butaca en el teatro Lope de Vega. Tenía 14 años y la vocación, quizá latente, afloró sin vuelta de hoja. Dos décadas y pico después, asume el rol alternante de Christine Daaé. Primero como cover y ahora como protagonista. Al principio, «sentía que había ensayado poco, pero a la vez lo tenía muy interiorizado porque me ha acompañado durante muchísimo tiempo».
En el papel de Erik, el Fantasma, Manu Pilas rememora su estelar estreno en el célebre musical de Andrew Lloyd Webber. Los nervios, por suerte, no le jugaron ninguna mala pasada. Sin embargo, «la obra tiene tantísimos detalles que hasta que no los tienes bien interiorizados y controlados realmente no te permite disfrutar y desenvolverte en el escenario». Aparte, alternar protagonismo con Gerónimo Rauch «pesaba mucho».
Dos temporadas en Madrid y más de 300.000 espectadores. Público y crítica rendidos a los pies del Fantasma bajo la batuta de Federico Bellone, Julio Awad y Silvia Montesinos por obra y gracia -con el beneplácito del propio Lloyd Webber- de la productora LetsGo. Todo un éxito, sin duda, que espera replicarse por el resto de España a partir del mes que viene. Con «media compañía nueva» y experimentando «una especie de reestreno», el musical más aplaudido de la historia aterriza por primera vez en Burgos con seis pases, del 12 al 15 de junio, en el Fórum Evolución.
A punto de iniciar gira en Torrevieja (Alicante), Pilas confiesa que «El Fantasma de la Ópera provoca adicción». Apenas un mes después del último pase en Madrid, tanto atrapa este personaje que «estás deseando volver a hacerlo». A partir de ahora, con «otras energías» al ser consciente de que la obra nunca antes se ha estrenado fuera de la capital.
«En este mundo tan interconectado, ir a ver un espectáculo en vivo es absolutamente revolucionario», apostilla Enrech, igual de expectante que su compañero, mientras subraya que «la partitura de Webber tiene algo que engancha». Por no hablar de los «trucos de magia» y el magnetismo visual de una propuesta que se distancia de la original pese a mantener intacta su esencia de principio a fin.
«No es lo mismo el público de 1986 que el de 2025. Ahora la gente se comunica en 140 caracteres», reflexiona Enrech mientras hace hincapié en que este Fantasma, aunque fiel al original, resulta más liviano gracias a la capacidad de «aligerar el ritmo» por parte de Bellone. Al mismo tiempo, Pilas considera que se le ha dotado de un «concepto más teatral». Y se nota especialmente, gracias al empeño creativo de Montesinos, al observar que Christine goza de mayor protagonismo. En lugar de su tradicional rol pasivo, se revuelve e «intenta luchar para que no la vuelvan loca».
Toda esta suma de elementos juega a favor de la obra. «A la gente le llama la atención ver que en tan poco espacio se pueda crear una cosa tan grande y tan bella», advierte Pilas. Y Enrech, que asiente con la cabeza, señala que «a lo mejor esta versión no es fastuosa, pero sí impresionante».
Otro factor indispensable: el propio elenco. «La magia del teatro musical es que no hay solamente un protagonista, sino mucha gente preparada para salir cuando es necesario». Sobre dicha cuestión, Enrech comprende en cierta medida la visión de «rigidez» que se tiene de puertas hacia fuera. No en vano, rompe una lanza a favor del musical porque «en vez de ser restrictivo, te da unas pautas a través de las cuales, desde tu individualidad como artista, puedes hacer una misma obra de 1.000 maneras distintas».
Llegados a este punto, tras una dilatada experiencia mucho más allá de El Fantasma de la Ópera, ambos cantantes exponen lo mejor de tan duro oficio. «Lo que más me emociona es ver a la gente joven que está empezando. Chavales que te dicen que se quieren dedicar a esto», admite Pilas, encantado de generar tal impacto en las nuevas generaciones que le trasladan sus intenciones después de una función o a través de las redes sociales.
Enrech, que opina exactamente igual, jamás olvidará el comentario de un espectador; un seguidor acérrimo del Fantasma desde que asistió a su estreno en Londres en el 86. La de espectáculos que habrá visto este hombre. Y resulta que fue ella, Laura Enrech, su «segunda favorita». Solo superada por la mismísima Sarah Brightman, la primera Christine y musa de Lloyd Webber. Una apreciación, sin duda, «muy especial» que le anima a seguir ofreciendo la mejor versión posible de una mujer universal.