Presentación literaria
«La vida de Julio Iglesias no ha sido un ejemplo de placer y felicidad»
El periodista y escritor Ignacio Peyró presenta este viernes, dentro del Festival Tribu, ‘El español que enamoró al mundo’ (Libros del Asteroide), una biografía sobre el célebre cantante madrileño

Julio Iglesias, en una actuación en el Radio City Music Hall de Nueva York, en 1984.
«Decir que hemos sido injustos con Julio Iglesias equivale a decir la vida ha sido tacaña con Bill Gates, pero quizá haya que volver a mirarlo para purgar algún complejo de culpa cultural. Ojalá este libro ayude a eso».
Con este y otros propósitos hilvanados en el prólogo, el periodista y escritor Ignacio Peyró (Madrid, 1980) comienza ‘El español que enamoró al mundo. La vida de Julio Iglesias’ (editorial Libros del Asteroide), una obra que presentará este viernes, 19 de septiembre, a las 18.30 horas en el Escenario de los Cuatro Reyes del paseo del Espolón. El acto, que presentará la periodista Rosalía Santaolalla, forma parte de la programación del Festival Tribu que se celebrará este fin de semana y cuenta con la colaboración de la Asociación Provincial de Libreros y el Ayuntamiento de Burgos.
«Uno, como escritor, busca siempre temas que se acoplen a como tú escribes y que te den juego. Y Julio Iglesias es un motivo fabuloso», explica Peyró, autor de ‘Comimos y bebimos. Notas de cocina y vida’ (2018) o los diarios ‘Ya sentarás la cabeza. Cuando fuimos periodistas (2006-2010)’ (2020). «Para mí lo más importante en este libro era acercarme a él con respeto, por unos logros que son objetivos [más de 350 millones de discos vendidos en todo el mundo interpretados en 14 idiomas, además de multitud de premios y distinciones] y lejos de algunos prejuicios culturales que hay sobre él. Y tampoco ir en contra... El propio Julio Iglesias ya se ha dedicado mucho a desmitificarse a sí mismo en el sentido de que nunca ha sido un santo», señala con simpatía.
El libro de Peyró repasa la trayectoria vital del cantante nacido en Madrid en 1943, desde su crecimiento en una familia muy afecta al régimen franquista, «su padre, el doctor Iglesias Puga, era un ‘camisa vieja’ y fue un hombre muy importante en su vida», su corta carrera futbolística, sus inicios en la canción con su triunfo en el Festival de Benidorm en 1968 hasta su cénit artístico en la década de los 80 del siglo pasado. A partir de ahí, la vida sigue (casi) igual.
Tras el fútbol, la música
El fútbol español perdió dos jovencísimos porteros en el siglo XX, pero el arte ganó a dos de los mejores artistas mundiales en sus disciplinas: el escultor Eduardo Chillida, que vistió la zamarra de la Real Sociedad hasta que se retiró con 19 años por una lesión, y Julio Iglesias, que militó en los juveniles del Real Madrid hasta que un accidente de tráfico truncó su carrera en 1962. Y desde entonces, queda la música.
«Más que el accidente, que ha sido muy guionizado, la música llegó a la vida de Julio fue por una enfermedad que tuvo poco después en la espalda», indica Ignacio Peyró, que señala en su obra que fue el practicante Eladio Magdaleno el que regaló, durante su convalecencia, una guitarra de tuno. Sin saberlo, le había dado la llave para entrar en el mundo de la música.

El escritor y periodista Ignacio Peyró.
«Pero su caso es muy raro ... Las disciplinas artísticas tienen un componente vocacional muy importante desde muy joven en el futuro artista. Julio Iglesias no sabe hasta bien pasados los veinte años que su vida iba a estar relacionada con un micrófono», subraya.
Era impensable al principio de su carrera donde acabaría llegando. Julio Iglesias no sabe tocar ningún instrumento, no goza de una voz privilegiada ni su presencia escénica es la más brillante. «Son esas cosas de la vida que van más allá de nuestros cálculos», ríe Peyró. Sea un buen manejo de los tiempos, un inteligente equipo a su alrededor, cierta valentía y hasta suerte es lo que ha acompañado al cantante de éxitos indiscutibles como ‘Me olvidé de vivir’ o ‘De niña a mujer’. «Ha disfrutado de la vida, pero también ha trabajado mucho. Para tener éxito debía estar en el candelero siempre... Por otra parte, es un hombre que se ha divorciado, que ha sufrido deslealtades cercanas, que ha reñido hasta con su familia, a su padre lo secuestró ETA... Y, sin embargo, ha logrado que todo el mundo piense que su vida es un ejemplo de placer y felicidad».
Un donjuán
Además de su trayectoria artística, la vida del cantante madrileño no se puede explicar sin las mujeres, sus innumerables aventuras de alcoba en alcoba o las muchas conquistas atribuidas en cada puerto del planeta.
«Julio Iglesias ha sido un donjuán, de eso no cabe duda. En un tiempo se exageró como algo comercial, como imagen de éxito... Y luego, tras una vida de conquistas casi diarias, se emparejó con una mujer, Miranda Rijnsburger, con la que lleva 35 años juntos. Además, una mujer muy reservada y discreta, todo lo contrario a su primera mujer, Isabel Preysler», indica Peyró.
Hay muchas canciones de Julio Iglesias que parecen hablar de él. Pero hay dos, compuestas por el Dúo Dinámico -el recién fallecido Manolo de la Calva y Ramón Arcusa- que parecen definirle al completo: ‘Soy un truhán, soy un señor’ y ‘Quijote’. «Son dos temas que pueden leerse en clave autobiográfica, en la que él refleja la imagen que quiere dar y se ha construido durante años».
Decenas de discos, duetos con grandísimos artistas como su admirado Frank Sinatra, conciertos en prácticamente todos los países del mundo, un emporio empresarial que puso de moda Miami... Y el final. «La mejor decisión que ha tomado Julio Iglesias en los últimos años es la de negarse a hacer el ridículo. Y no le han faltado tentaciones para deshonrar su carrera», apunta Peyró en la parte final de la obra. Su último concierto fue en 2019 y no parece que Julio Iglesias volverá a pisar un escenario. Hey.
Ignacio Peyró, que es director del Instituto Cervantes en Roma, escribe en El País y colabora en la Cadena Ser, confiesa que intentó hablar con el artista durante la escritura del libro. Sólo obtuvo el silencio. «Pero sí me ha llegado a través de su mánager que lo han leído y les ha gustado y sorprendido», concluye.