El Correo de Burgos

Grison: «Más de la mitad del público de ‘La Revuelta’ es de derechas»

Atraído por la «gastronomía» y la «fiesta» con el público, el maestro del beatbox regresa este sábado a Burgos con su inenarrable espectáculo ‘En Bucle’

Grison regresa a Burgos con su espectáculo 'En Bucle'.

Grison regresa a Burgos con su espectáculo 'En Bucle'.VITAMIN PRODUCCIONES

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«El trabajo es salud», reflexiona Marcos Martínez, mucho más conocido como Grison, justo antes de ‘pelearse’ con un gambón. Tanto le va la marcha, laboralmente hablando, que atiende a este periódico desde un restaurante. El tiempo, en su caso, es oro y diversión. No hace falta que lo jure. Se ve a la legua, ya sea al otro lado de la pantalla -junto a David Broncano, Ricardo Castella y Jorge Ponce en La Revuelta- o a escasos metros de distancia en cualquiera de sus shows.

Veinte años, más o menos, lleva el bueno de Grison con En Bucle. Música en directo, su inconfundible beatbox, monólogos e improvisación. Una suerte de «karaoke» donde «la gente me sigue mogollón». De nuevo en Burgos, este sábado en la sala Andén 56, confiesa que vuelve «por la gastronomía, no por otra cosa». También, por qué no decirlo, porque los burgaleses son «casi vascos» y, por tanto, «les gusta la fiesta».

No descarta quedarse «un rato» después de su bolo para ver a Cristian Varela, que actúa en el Andén a partir de las 12 de la madrugada junto a varios Dj’s. El caso es que promete dejarse la piel, como siempre, sobre el escenario. A estas alturas de la película, En Bucle está más que «pulido». No obstante, «el que haya venido a verme hace un par de años verá un show completamente diferente aunque la esencia sea la misma». A fin de cuentas, la clave de que este espectáculo sonoro y humorístico se mantenga al pie del cañón es que «se mantiene vivo siempre».

Tiene su mérito renovar la propuesta con tan poco tiempo libre. «Ensayo en los tiempos muertos: en las esperas en camerinos, en los hoteles... Al final, como soy yo con mi voz estoy siempre activo». Además, el ingenio fluye y «lo que funciona en una improvisación o en un directo se va quedando». De ahí esta «versión 3.0» que, a priori, no parece tener fecha de caducidad.

Imposible, ya que estamos, no preguntar a Grison por el éxito de La Revuelta. «Llevamos dos días ganándole al Hormiguero», replica, entre risas, antes de reconocer que iniciaron su andadura «un poco a ciegas». Con cierto temor, incluso, por «si nos iban a cancelar». La audiencia, sin embargo, parece haber dictado sentencia y el hecho de «ser naturales e ir sin miedo ha funcionado».

Tanto es así que la exposición pública de Grison y compañía ha crecido exponencialmente». Y de qué manera. «Antes solo venían chavalitos y ahora me conocen los jubilados, que tienen mucho tiempo libre y dan una chapa que te cagas». Lo dice, claro está, de cachondeo. Mejor aclararlo por si las moscas, que nunca se sabe. Y para Marcos, que conste en acta, «ver que la gente te quiere es gloria bendita».

La fama, eso sí, tiene sus contrapartidas. «La llevo bien, como hay que llevarla. Hay días mejores y otros peores en los que te apetece menos hablar con la gente». Grison se sincera y reafirma su intención de mantener «siempre al margen» a su familia para «conservar su anonimato». Queda claro, por lo que deja entrever, que no es adicto a la fama. Es más, «la adicción me la han creado otras cosas».

Sobre los palos que ha recibido -y sigue recibiendo- La Revuelta tras su desembarco en Televisión Española, no le cabe duda alguna de que «más de la mitad del público es de derechas». Cree, de hecho, que la polémica generada desde ciertos sectores «a los que les interesa que haya un desprestigio del programa» es artificial. No palpa esa bilis de las redes a pie de calle y, además, recuerda que «nuestro objetivo es la risa». Ni más ni menos. Otra cosa es que «radicales y tontos hay en todos lados».

Tres últimas preguntas, muy breves, mientras Grison continúa lidiando con el gambón.

- ¿Autocensura?

- «Me corto lo mismo. Igual estoy afinando un poco más, que es algo que viene muy bien. No soltar un chiste tan bruto, darle una vuelta y hacer las cosas con más cabeza.

- ¿El mejor y el peor invitado?

- «El mejor mi abuela, de 95 años. Un recuerdo para toda mi vida. Todos son buenos, unos más tímidos y otros que no saben a dónde vienen, pero todo el mundo bien en general».

- ¿Y el consejo más valioso que te han dado?

- «No gastes el dinero que no tengas. De lo que ganas, ahorra siempre un poco». Y añade: «Estoy invirtiendo en activos. Forma parte de un plan para no ser tan esclavo del sistema el día de mañana».

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