Ciruelos y Díez de la Lastra vuelven a casa

La familia del que fue director del Archivo y Biblioteca Municipal de Burgos y "dinamizador de la vida cultural de la ciudad" a comienzos del siglo XX dona un retrato realizado por el pintor burgalés a la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, a la que ambos pertenecieron

Representantes de la Institución Fernán González, la Diputación y familiares de Gonzalo Díez de la Lastra posan junto al cuadro de Modesto Ciruelos ante la mirada de la tataranieta del retratado.TOMÁS ALONSO

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Burgos

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Contempla la escena sin inmutarse, traje impoluto, libro en mano. Arropado por los suyos, en pleno corazón de la ciudad cuya actividad custodió con mimo como archivero municipal, mira al frente, sin saber quizá que la mano que lo retrataba en ese instante iba a alumbrar obras dignas de 'tutear' a Dalí o Picasso. Gonzalo Díez de Lastra preside la sala y la cita. Y con él, Modesto Ciruelos. Dos vidas que desembocan en el retrato del primero, aquel que fue además un importante "dinamizador de la vida cultural burgalesa", donado por su familia a la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes. "Vuelven a la que fue su casa", destacaba el presidente de la Institución Fernán González, René Payo, para recordar el vínculo de ambos con la entidad y celebrar la cesión de una pieza, elaborada en torno al año 1930, que aúna dos figuras esenciales en la primera mitad del siglo XX y muestra, de paso, los primeros trazos a caballo entre el expresionismo y el "protocubismo" del autor.

Confluyen así en un solo lienzo la mirada vanguardista de Modesto Ciruelos y la presencia serena de Gonzalo Díez de la Lastra y Díaz de Güemes. Director del Archivo y Biblioteca Municipal de Burgos y "prominente investigador especializado en la vida y obra de Francisco de Vitoria, del que certificó su origen burgalés", destacó además como caricaturista, habilidad que le permitió "captar la esencia de personajes locales de su tiempo". Docente en el Cardenal López de Mendoza, fue también pionero en organizar excursiones por la provincia para dar a conocer sus joyas patrimoniales entre el alumnado.

Pero, además, Díez de la Lastra "era muy presumido, le gustaba que le retratasen continuamente", aseveraba su nieto, Gonzalo Abad, transmisor del cuadro que da fe de ello. Este afán lo puso en manos de "los mejores artistas de Burgos de la época, a los que en muchos casos ayudó y promocionó". Ocurrió también con el joven Modesto Ciruelos que alumbró esta obra en cuestión, que "era su primo lejano". 

"Gonzalo, el abuelo, era un amante de las bellas artes, la pintura, la música, la poesía. Él mismo tocaba el piano, pintaba, pero sobre todo era un gran caricaturista. Su colección de caricaturas de los personajes más relevantes de su época, alcaldes, obispos, curas, canónigos... es una auténtica maravilla. Amaba a su tierra y se sentía burgalés por los cuatro costados y eso se lo inculcó a nuestra madre, la cual nos lo transmitió a nosotros, que ya desde pequeños, recuerdo, nos aprendimos el Himno a Burgos para cantarlo en eventos especiales", rememoró Abad, en presencia de otros parientes, incluidos biznietos y tataranietos de Díaz de la Lastra.

A todos ellos se dirigió el presidente de la Diputación, Borja Suárez, para expresar su profundo agradecimiento por su "generosidad" y por "visualizar" en este gran continente que es la Institución Provincial "una forma de proteger y de conservar un legado que, aunque pertenece a su familia, trasciende" este ámbito íntimo. 

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25 aniversario de la muerte de Ciruelos en 2027

Al hilo de la formalización de la entrega del retrato elaborado por Modesto Ciruelos, Suárez recordó que en 2027 se cumplirán 25 años del fallecimiento del pintor y avanzó que trabajará con la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes para organizar diversos eventos que conmemoren esta efeméride. Será este propósito solo una pequeña parte de una propuesta mucho más ambiciosa, que, adelantó, buscará poner en valor el vínculo de Burgos con la generación del 27, pues "en torno a los artistas que pertenecen a ella y esta tierra hay coincidencias que hay que volver a poner sobre la mesa". Abogó en este sentido Suárez por rememorarla como "acontecimiento" más allá de la literatura, la pintura, la música, la danza o el teatro. Como tal, con nombres como el de Ciruelos, pero también Lorca o Alberti, entre otros, se planteará en ese "gran proyecto" que se definirá en 2026 para comenzar a ejecutarse un año después con vocación de extenderse en el tiempo.