Zurbarán Rock Burgos: el límite es el cielo
La organización prevé «superar la barrera de los 20.000 asistentes» en su nueva ubicación. Los dos escenarios, «siameses», se ubicarán mirando al río Arlanzón

Zurbarán Rock Burgos y la Fundación Caja Rural renuevan su convenio de colaboración.
Honestidad ante todo. Optimismo sin perder el norte y reconociendo las dificultades cuando las hay. La próxima edición del Zurbarán Rock Burgos promete romper su propio techo. Nada nuevo bajo el sol, aunque esta vez la organización confía en «superar la barrera de los 20.000 asistentes». La previsión, según apuntaba este viernes el presidente de Metal Castellae, Israel Hernando, se basa en «cifras reales». Fruto de experiencias anteriores y el «crecimiento tremendo» que el festival está alcanzado en las redes sociales.
Quedó claro el año pasado -e incluso antes- que el parque de San Agustín se quedaba pequeño. Visto lo visto, no hubo más remedio que trasladar la novena edición a la zona de El Plantío, entre el Coliseum y el estadio del Burgos Club de Fútbol. Ahora bien, montar un sarao para 20.000 almas como mínimo es harina de otro costal. Por eso Hernando no oculta que «está costando mucho» organizar los espacios para que todo el mundo se sienta como en casa. Máxime cuando «nunca se ha hecho un evento como el que vamos a hacer».
Lo que sí puede avanzar es que los dos escenarios, «siameses» en esta ocasión, se situarán mirando al río Arlanzón. De esta forma, la programación de conciertos se sucederá de manera ininterrumpida desde primera hora de la tarde hasta las 2 de la madrugada.
Para que el Zurbarán Rock siga creciendo, el respaldo de administraciones, empresas y entidades es clave. Es el caso de la Fundación Caja Rural de Burgos, que acaba de renovar su convenio de colaboración con un festival «referente a nivel nacional e internacional» y que «no solo es música, sino también cultura, convivencia y saber estar».
«Aportan valor, identidad y compromiso con Burgos», destacaba el presidente de la Fundación, Tomás Fisac, nada más estampar su firma en el acuerdo. Hernando, por su parte, quiso establecer un símil entre el Zurbarán y las clásicas gorras verdes de Caja Rural. Un elemento «sencillo», como los orígenes del propio festival, que también supone un símbolo de «identidad». Igual que las camisetas de grupos, de color negro porque «combina con todo», que sirven para demostrar que «nos sentimos muy orgullosos de ser heavies».
Con permiso del Curpillos y de las fiestas de San Pedro, el fin de semana del 10 y 11 de julio está a la vuelta de la esquina. Cuando uno se quiera dar cuenta, la marea negra tomará de nuevo las calles de la ciudad. Y será más grande al contar con «el cartel más ambicioso de nuestra historia». Con Doro, que «aporta al heavy metal lo que Madonna al pop», y Overkill como cabezas de cartel.
No hay festival de rock en este país que incluya el nombre de su ciudad. Tan solo aquí se hace, tal y como recuerda Hernando. Gracias a ello, «si dices a la gente que eres de Burgos automáticamente piensan en el Zurbarán». Algo que a estas alturas no es de extrañar, dado que «un cartel de esta calidad gratis solo es posible aquí».