«‘Burgos suena por Colombia’ ha venido para quedarse»
El concierto solidario por las víctimas del terremoto cristalizará próximamente en una «marca de integración cultural» con vocación de demostrar que «el arte es amplio y diverso»

Organización y artistas participantes en el concierto 'Burgos suena por Colombia'.
Más de 200 asistentes y aportaciones de Fila Cero. Claveles y pañuelos a la venta durante el concierto Burgos por Colombia celebrado este viernes por la noche en la sala Andén 56. Cada euro suma para ayudar a las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país americano el pasado mes de agosto. Con la música como pretexto y generando, de manera natural, un «proceso de apertura» de largo recorrido a partir de ahora.
Elena de la Tierra, Dani Zapata, Hijos del Frío y Bumper saltaron al escenario plenamente entregados a la causa. Entre bastidores, la presidenta de la asociación Soy Colombia, Magnolia Sánchez, disfrutaba de un «espectáculo excelente». Cuando se quiso dar cuenta, había «aprendido a escuchar rock» en «una ciudad muy cultural donde hay de todo». Rap, metal, pop... La mezcla de géneros recogida en el cartel le ayudó a comprender que «no nos tenemos que quedar únicamente con lo nuestro».

Elena de la Tierra.
En ello pensaba Sánchez, con cierta sensación agridulce, porque realmente esperaba una mayor respuesta por parte de la comunidad colombiana. No todo es ballenato. Que se lo digan a Dani Zapata, con más de 15 años de trayectoria a caballo entre el rock y el heavy metal. O a Will Rivera y Alejandro Suaza, voz y guitarra, respectivamente, del mítico baterista burgalés Javier ‘Bumper’.
Recién bajado el telón, metafóricamente hablando, la organización del evento llegó a la conclusión de que «Burgos suena por Colombia ha venido para quedarse». Sobran los motivos para hacerlo, empezando por la «falta de oportunidades» para el talento local y la intrínseca necesidad de generar una «marca de integración cultural» capaz de tender puentes entre España y Colombia para demostrar, allá donde sea posible, que «el arte es amplio y diverso».

Dani Zapata.
Para muestra, lo acontecido durante el concierto. «La música no entiende de fronteras», proclamaban los Hijos del Frío tras lamentar la ausencia de su compañero D.R.C., oriundo de Malí, por motivos laborales. Después, sin que nadie lo esperase, DJ Güesp se plantaría sobre el escenario durante la actuación de Bumper, con Zapata al bajo en esta ocasión. Un par de gestos bastaron para que activaran su mesa de mezclas. TNT de AC/DC con scratch. Ideal para cerrar a lo grande.
«Ha sido uno de los eventos más importantes que ha organizado la asociación Soy Colombia. No solo conseguimos reunir ayudas para los damnificados del terremoto. También, por medio de este evento cultural y musical, logramos conectar con distintos líderes y colectivos y latinoamericanos de Burgos», reconoce Dani Zapata, cuyo show en solitario dejó a los asistentes con el corazón en un puño al recordar a las víctimas de su querida Pereira y el resto de zonas afectadas.

Hijos del Frío.
Por mucho que el público le aplaudiese a rabiar, el plano musical pasa a un segundo plano cuando señala que «ha transcurrido ya un mes y la situación sigue siendo muy difícil». Lejos de «pensar que el problema ya pasó», lo único que espera Zapata es que «este tipo de iniciativas continúen porque son herramientas muy poderosas para unirnos y generar más esperanza».
En la misma línea, Sánchez remarca que «las familias nos necesitan ahora todavía más». Gracias a este concierto, y a las ayudas que la asociación seguirá recabando en los próximos días dado el interés mostrado por numerosos particulares, Soy Colombia prevé destinar 600 euros a cada entidad beneficiaria. «Y ojalá sea mucho más», enfatiza a sabiendas de que «mucha gente no tiene dónde vivir y, además, los alquileres han subido».

Bumper.
Tanto Sánchez como Zapata tienen claro que «Burgos suena por Colombia es un buen comienzo para demostrar lo que podemos conseguir juntos desde aquí». Precisamente, septiembre es el mes del Amor y la Amistad en Colombia. Algo que la presidenta de la asociación no pasa por alto, máxime cuando «al mundo le sobra odio».