Thriller burgalés por partida doble con chamanes en guerra y víctimas de trata
Elisa Rivero y Amaya M. Vicario comparten este viernes la presentación de sus últimas novelas, ’Las tribus del Íber: el árbol sagrado’ y ‘Habla por mí’, en el Rogue Café Lounge

Elisa Rivero muestra un ejemplar de 'Las tribus del Íber: el árbol sagrado'.
Se conocen desde la infancia. De aquellos veranos en Tablada del Rudrón en los que ya empezaban a vislumbrar historias que, años después, plasmarían sobre el papel. Cada cual desde sus propias inquietudes pero con pasiones compartidas al igual que sus raíces. La familia no se escoge. Tampoco la procedencia. En cambio, la amistad se cultiva y la literatura acabó estrechando más si cabe los lazos entre Elisa Rivero y Amaya M. Vicario. Escritoras ambas, investigadoras natas, el misterio se palpa en cada una de sus páginas.
«Nos une nuestra procedencia, pero también el hecho de escribir sorbe Burgos y ambientar nuestros thrillers en la provincia», enfatiza Rivero antes de presentar su última novela, Las tribus del Íber: el árbol sagrado (2025), este viernes en el Rogue Café Lounge a partir de las 20 horas. Junto a ella, su compañera de fatigas negro sobre blanco hará lo propio con Habla por mí (2026). Una truculenta historia en la que, según cuenta la propia autora, «tres amigas tendrán que enfrentarse a todos y a sí mismas para descubrir la verdad tras el asesinato de una mujer víctima de trata».
El misterio está servido en ambas obras. Desde un punto de vista prehistórico en Las tribus del Íber, cuya trama se desarrolla al norte de la provincia de Burgos, desde el entorno de los cañones del Rudrón y del Ebro pasando por La Lora hasta Valderredible (Cantabria). Del pasado al presente, Rivero aborda una «investigación basada en hechos reales» a cargo del colectivo Petroglifos de dicha localidad y la asociación Tribus del Íber, presidida por ella misma.

Amaya M. Vicario, autora de 'Habla por mí'.
El punto de partida, detalla, se sitúa en el descubrimiento de la estela de Salcedo por parte de su compañero Ernesto Rodrigo. En paralelo, la novela profundiza en las propiedades anticancerígenas de la savia del tejo a través de «los chamanes de tres tribus que se encuentran en guerra». Alicientes hay de sobra, desde luego, para adentrarse en dos mundos diametralmente distintos a los que separa el abismo del tiempo.
Dice Rivero que «la arqueología y la escritura están basadas en todo lo que investigo». Hasta el momento, ha realizado hallazgos «increíbles» y el festival Tribus del Íber, la niña de sus ojos, celebró el pasado mes de julio su quinta edición con una gran acogida por parte del público.
Tanto tiene que contar, al igual que M. Vicario, que El árbol sagrado es tan solo la primera parte de un trilogía. En marcha ya con la segunda, espera publicarla «el año que viene». Hasta entonces, seguirá disfrutando de cada evento, de cada charla y de cada investigación. Con especial ilusión esta viernes, no cabe duda, al tratarse de una velada junto a esa vieja y querida amiga de la infancia tan aficionada al thriller como ella.