El Correo de Burgos

BALONCESTO ADAPTADO

Montur El Cid peleará por el ascenso sin una de sus piezas clave, Ding Hai

El conjunto burgalés de baloncesto en silla de ruedas empieza a entrenar en septiembre para disputar la Copa de Castilla y León (se inicia el 11 de septiembre) aunque la Liga arranca en el mes de octubre

Burgos

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D. RIVAS PACHECO / Burgos

El Montur el Cid, equipo burgalés de baloncesto en silla de ruedas, comenzará los entrenamientos la segunda semana de septiembre porque deberán afrontar la Copa de Castilla y León el fin de semana del 11 y 12. En cambio, la temporada regular no arrancará hasta los últimos días de octubre. Pero estas fechas inquietan a Jesús Escudero, el entrenador del equipo, porque cree que «va a ser una preparación muy larga, de dos meses sin ritmo de competición». De esta manera, tendrá tiempo para preparar los ejercicios y movimientos para conseguir el ascenso a la División de Honor A. Y, así, resarcirse del sueño roto el año anterior, con la derrota en el último partido del play off.

Aunque no va a ser un paseo fácil. La primera complicación ya está sobre la mesa porque Ding Hai, jugador clave del equipo, ha fichado por un club de Getafe. Su ausencia es estratégica para el juego del conjunto, pero también para la convivencia en el vestuario, porque sabe hablar castellano. En cambio, los otros tres chinos de la plantilla apenas dominan el idioma, ni tan siquiera el inglés. Aún así, Zhao y Deng, que fueron los últimos en llegar, «ya se han implicado muy bien con el resto de compañeros», como reconoce su técnico. La marcha de su compatriota es un problema también porque ayudaba al entrenador a la hora de transmitir sus ideas e instrucciones durante los partido. Evitaba incluso la presencia de un traductor, una figura que, según el míster, «entorpece el trabajo porque es una barrera».

Refuerzos

El Montur El Cid, por su parte quiere cubrir esa ausencia con un sólo fichaje: un pivot. Aún así, el preparador está dispuesto a contar con dos o tres jóvenes de la escuela del equipo.

Con estos pocos refuerzos, el técnico espera afrontar la nueva campaña, y olvidar la carambola que les dejó el año pasado sin probar la miel de la categoría máxima. El conjunto local dependía de la derrota del Amivel en otro estadio; pero, en cambio, ganaron con un triple encestado desde casi el centro del campo, cuando quedaban seis segundos para concluir el encuentro. A pesar de ello, el entrenador opina que ese palo les ha venido bien, porque el salto a una división superior hubiese sido demasiado fuerte. El mayor cambio se hubiese visto en que los jugadores del Montur no son profesionales, con lo que tienen que compaginar su trabajo con las sesiones de preparación.

Pero esta temporada es diferente, porque incluso Escudero tiene más experiencia en el baloncesto en silla de ruedas. Tras cumplir un año en el cargo, reconoce que ha aprendido «truquillos que antes no conocía». En su momento, fue elegido porque un técnico del baloncesto de «a pie», como dicen los jugadores en silla de ruedas, podía tratar al plantel como deportistas normales.

Pero en el cambio de una disciplina a otra no es tan sencillo, aunque la base sea la misma. Por ejemplo, en esta, hay reglas para puntuar la discapacidad de cada hombre en silla de ruedas. La valoración va de menor grado a mayor, del 1 al 4,5. Y en el terreno de juego el total de los participantes por equipo no puede superar el 14,5.

Por último, para el sueño de ascender este año, Escudero espera «contar con la afición del Talamillo como en ocasiones anteriores»,  cuando llenaron el estadio para los partidos del play off.

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