FUTBOL / Copa del Rey
El Burgos paga cara la ronda
Tras una buena primera parte, el conjunto de Tornadijo cede ante el mayor empuje del Real Unión y pierde a Aurreko por lesión. El vasco sufre una rotura en el gemelo
REAL UNIÓN 1
BURGOS CF 0
Real Unión: Otermin, Gabarain, Quero, Goikoetxea, Rubén García (Durán, min. 65), Sergio Francisco (Luisma, min. 77), Esnaola, Brit (Marc Martín, min. 88), Descarga, Sarasola y Castellano.
Burgos CF: Aurreko (Gorrochategui, min. 85), Urbano, Jaime, Colina, César, Maureta, Jacobo, Rubén Espinosa, Javi Ramos (Jesús Alonso, min. 75), Pablo Álvarez y Guille (Hugo Salamanca, min. 67).
Árbitro: Berjano Ariztegui (colegio navarro).
Tarjetas: Al jugador local Castellano y al futbolista del Burgos Pablo Álvarez.
Goles: 1-0, min. 83: Luisma.
Irún
Era su primer gran reto, una oportunidad ilusionante y la noche se saldó con un desgaste físico infructuoso aderezado con la lesión sufrida por Mikel Aurreko en el tramo final de partido. El Burgos CF se reencontró con la Copa del Rey tres años después y ahora deberá esperar uno más para volver a intentarlo, ya que el solitario gol del irundarra Luisma en el minuto 83 apea a los de Tornadijo a las primeras de cambio.
El Real Unión encontró premio a su mayor empuje e impuso sus dosis de calidad cuando la situación más lo requería. Los de El Plantío ofrecieron una muy buena impresión en la primera parte, pero tras el descanso acusaron el esfuerzo hasta claudicar ante un equipo de superior categoría como es el vasco.
El once inicial del Burgos fue reconocible para el seguidor, con la columna vertebral de los últimos años como base sobre la que cimentar la solidez buscada en retaguardia. Sorprendió la ausencia de Hugo Salamanca y la alineación de Maureta en la medular junto a Jacobo después de completar el periodo estival como central. Allí se presentó César, compartiendo protagonismo con Colina en el eje de la zaga, con Rubén Espinosa y Javi Ramos en las bandas y Jaime ocupando el vacío dejado por el tocado Álvar Herrero.
Arriba, Pablo Álvarez y Guille fueron los encargados de aportar la pólvora necesaria en el ataque de un Burgos CF con el guión muy estudiado. Poco le importó al conjunto blanquinegro el plan ideado por el Real Unión. A él le cedió la iniciativa (no el dominio) y se dedicó a esperar su momento sin especular. Ya advirtió el técnico Carlos Tornadijo de sus intenciones, consciente de la necesidad de aplicar a rajatabla los puntos a seguir para salir airosos de la trampa.
Sin sobresaltos, el combinado de El Plantío comenzó a generar ansiedad en su rival, confiado tras su buen inicio. Aurreko apenas tuvo que intervenir, pero el bullicioso arranque irundarra pronto dio paso a una sensación de calma chicha en la que el Burgos se desenvolvió con brillantez.
Si la situación recomendaba dar un paso atrás, los de El Plantío mantenían la calma a la espera de la ofensiva irundarra. Si, por el contrario, se hacía necesario mostrar al Real Unión que Otermin era el gran objetivo, el Burgos CF no dudaba en aplicar sus armas para conseguirlo.
Pablo Álvarez lo intento nada más iniciarse la contienda, antes de que el combinado dirigido por Álvaro Cervera intentara imponer el ritmo que más le convenía. Lejos de incomodar al combinado castellano, éste aceptó la situación, consciente de que antes o después llegaría su gran oportunidad.
Así, en el minuto 20 de partido, un error en la salida del balón del unionista Descarga permitió a Pablo Álvarez plantarse ante el marco guipuzcoano, aunque su flojo remate encontró la respuesta de Otermin en la mejor ocasión de los ayer blanquirrojos.
Al Real Unión no le quedaba otra que apretar el acelerador si quería evitar problemas no previstos. Brit y Sergio Francisco, las principales referencias ofensivas, nunca encontraron el camino para poner en apuros a un Burgos CF que llegó al descanso con la sensación de haber encontrado la fórmula adecuada.
Los de Tornadijo ya habían demostrado su capacidad para dañar a su adversario, si bien aún restaba un mundo por delante. El Real Unión tocó arrebato tras el descanso, protagonizando un acoso que, sin embargo, no se tradujo en ocasiones claras de gol. Con todo, esta declaración de intenciones dio pie a los mejores minutos del rival frente a un Burgos que perdió fuelle y chispa en sus acciones de ataque.
Tornadijo dio entrada a Hugo Salamanca en busca de un revulsivo en ataque y con el ingreso en cancha de Jesús Alonso el técnico reforzaba el centro del campo, pasando a Pablo Álvarez a la banda izquierda. Por delante, 15 minutos para culminar el plan ante un Real Unión que moriría en el área de Aurreko. Goikoetxea la tuvo tras una nueva internada de Quero y ya hacía mucho tiempo que quedó claro que al cuadro castellano le tocaría sufrir para lograr el pase a la segunda ronda del torneo del KO.
Así llegó el minuto 83, momento en el que las esperanzas blanquinegras se toparon de bruces con la realidad. Fue en una falta directa ejecutada a la perfección por un Luisma que, con su gol, clavaba una daga mortal en el corazón de un Burgos CF que, para colmo, perdía a Aurreko a renglón seguido. Los blanquinegros ya piensan en el Ávila.