El Correo de Burgos

BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Autocid se toma un respiro

El cuadro burgalés suma su tercera victoria a pesar de las bajas y de la falta de frescura / Mientras tuvieron claridad de ideas, los de Casadevall se mostraron superiores (25-9) / Phillip disfrutó de sus primeros minutos, aunque acusó la falta de ‘feeling’

Burgos

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AUTOCID FORD    80

MELILLA BALONCESTO    79

Autocid Ford: Rafa Huertas (8), Dani López (7), Darren Phillip (4), Marcus Vinicius (16), Jerome Tillman (13) –quinteto inicial- Pep Ortega (8), Duarte (2), Chus Castro (8), Juan Alberto Aguilar (5), Schraeder (9).

Melilla Baloncesto: Wachsmann (3), De Vries (11), Riera (15), Manzano (2), Almazán (-) –quinteto inicial- Marco (3), Nacho Romero (-), McKeither (15), Suka-Umu (9), Arco (21).

Arbitros: Carpallo y Rodríguez (Castilla y León). Eliminado McKeither (min. 40).

Parciales: 27-14; 44-34 (descanso); 59-52 y 80-79 (final).

DIEGO ALMENDRES / Burgos

Suspira Autocid por el día en el que pueda contar con todas sus piezas. Entonces, ayudado por el rodaje, podrá calibrar la medida de sus posibilidades. De momento, Andreu Casadevall y los suyos avanzan en una preparación marcada por las ausencias puntuales de cada compromiso. Ayer, frente a Melilla, fueron Albano y Kedzo los que vieron el partido desde el banco por sendas molestias y, para colmo, Pep Ortega se resintió de sus problemas físicos en el tramo final. Por el contrario, Phillip disfrutó de sus primeros minutos con la camiseta local. Pocas conclusiones pudo sacar el británico, muy fallón, pero tiempo tiene por delante para lucirse.

El cuadro burgalés está adquiriendo la buena costumbre de entrar en los partidos con el pie derecho, pero pronto perdió la frescura necesaria. Como ya hiciera en los duelos frente al Clavijo y el Baloncesto León, el equipo de Andreu Casadevall se apoyó en su buen arranque para cimentar las bases de una noche plácida. Sin embargo, esa efervescencia se diluyó antes de lo previsto.

El acierto exterior y la intensidad defensiva fueron argumentos suficientes para desestabilizar de primeras a un Melilla sin margen para tomar contacto con el partido. El parcial de 10-0 de salida confirmaba las buenas sensaciones ofrecidas por los locales en esta fase inicial de la temporada. Marcus Vinicius, Tillman y Huertas se erigieron en estiletes ofensivos de un Autocid al que todo le salía bien.

Melilla, sin respuesta, encontró alivió en el perímetro. Tres triples adornaban el casillero del cuadro norteafricano después de ocho minutos disputados. El 25-9 del luminoso reflejaba el buen hacer de los ayer naranjas. Este Autocid quiere robar y correr el contragolpe, pero también encuentra argumentos sólidos para plantear la guerra en estático.

Con todo, el fuelle físico todavía no permite muchas alegrías de forma continuada y los de casa bajaron el pistón en retaguardia iniciado el segundo cuarto. La entrada de las rotaciones restó poder ofensivo a los de El Plantío y Melilla creció de la mano de Salva Arco. El exterior lideró la reacción blanquilla con un parcial de 4-15 que estrechaba las diferencias hasta el 29-24.

Andreu Casadevall cambió el gesto y optó por dar entrada a Marcus Vinicius y Phillip. El brasileño apunta a ‘crack’ esta temporada. A su energía natural en la cancha, vital para el correcto funcionamiento de la maquinaria, une desde este verano un mayor acierto que le convertirá en, quién sabe, el mejor fichaje. Al descanso ya acumulaba 11 puntos y 19 créditos de valoración, una fuente de recursos inagotable para un Autocid venido a más con su 6/6 en el lanzamiento de tres puntos.

Autocid supo enderezar el rumbo antes del intermedio e, incluso, recuperó su mejor renta. Centrado, el bloque azul es capaz de causar un estropicio. Y eso que Melilla aprovechó cada respiro local para meterse en el partido (44-34).

Como ocurriera el viernes en León, el tercer cuarto fue una mala experiencia para los burgaleses. Un 0-8 de parcial confirmaba el bloque que experimentó el juego, situación agravada con la tercera personal de Tillman. Phillip seguía acusando la lógica falta de feeling y el 44-42 exigía una reacción inmediata. Dos buenas defensas y el oportunismo de Dani López enfriaron la situación por momentos (51-44), aunque la intensidad de Melilla y el acierto de De Devries impidieron a los locales protagonizar un nuevo arreón para encarar el último periodo con otro aire.

El cuadro visitante se situaba una y otra vez en el cogote burgalés (61-59), pero no supo culminar la remontada. Un chispazo de calidad, un momento de lucidez defensiva, bastaba al equipo de Casadevall para salir de los apuros encontrados. La goma se estiraba y encogía y McKeither asumió el protagonismo ofensivo

blanquillo.

Tal y como estaba el encuentro, el triple de Chus Castro a 2:30 para el final se presentaba definitivo (73-67), pero ayer no era el día adecuado. De hecho, Melilla dispuso de posesión con 75-74 y 33 segundos por disputar. Todo pudo ocurrir en el cara o cruz desde la línea de personal y Autocid supo imponer su iniciativa para llevarse finalmente una trabajada victoria.

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