Fútbol / Segunda División B
El enfermo no mejora
El Burgos pierde ante el Logroñés y es penúltimo igualado a puntos con el farolillo rojo / La expulsión de José Rodríguez en el 3 condicionó el partido, pero las sensaciones volvieron a no ser buenas
BURGOS CF 0
UD LOGROÑÉS 2
EL PLANTÍO
Burgos CF: Aurreko, Gonzalo, José Rodríguez, Colina, Maureta, Elias (Rufino, min. 46), Sergio Torres, Lobera (Castells, min. 8), Yavhé (Espinosa, min. 76), Troiteiro y Addison.
UD Logroñés: Pablo, Ormazabal, Nacho, Jano, Osado (Dañobeitia, min. 72), Cervero, Rubén Durán (Albistegui, min. 59), Raúl Torres, Iñaki, Sergio Rodríguez y Quique (Fran Vélez, min. 80).
Árbitros: Carlos López López (colegio castellano manchego). Mostró tarjeta amarilla a los locales Troiteiro, Addison, Colina, así como a los visitantes Ormazabal, Iñaki, Sergio Rodríguez y Raúl Durán. Expulsó con roja directa en el minuto 3 al blanquinegro José Rodríguez.
Goles: 0-1, min. 38: Cervero. 0-2, min. 72: Cervero.
R. MENA / Burgos
La nave blanquinegra zozobra. Las vías de agua son múltiples y las sensaciones que trasmite el equipo siguen siendo negativas. Es cierto que el encuentro de ayer estuvo marcado por la expulsión de José Rodríguez en el minuto 3, pero el penalti existió y además vino precedido de un error defensivo. A partir de ahí el Burgos siempre fue a remolque. Queda la duda de saber si el partido hubiera sido diferente en igualdad numérica.
La plantilla habla de mala suerte y Bañuelos de las circunstancias, aunque lo cierto es que el cuadro blanquinegro está en una espiral negativa de la que debe salir cuanto antes para mantener sus aspiraciones. Faltan argumentos e ideas y sobran derrotas. Hay momentos que parece un equipo sin alma, sin rumbo y en otras ocasiones da la sensación de un terrible agarrotamiento. Las ideas en ataque escasean, mientras que en defensa hay regalos día sí y día también. La estrategia es un martirio en área propia, mientras que en la contraria llegan las ocasiones, pero no entra ninguna.
El conjunto blanquinegro es penúltimo con los mismos puntos que el farolillo rojo, el Guijuelo, aunque quizás lo realmente preocupante es que desde el inicio de la campaña está inmerso en una dinámica preocupante que amenaza con devorarlo. Es un equipo con demasiadas dudas y que además da muchas facilidades a su oponente. El remedio debe ser inmediato.
Reza el refrán que 'a perro flaco todo son pulgas' y el Burgos CF lo cumple a la perfección. La grada ha pasado del enfado a la resignación y eso es peligroso cuando sólo se llevan cinco jornadas de Liga. Algunos se preguntan si es que este equipo no da para más, que donde no hay mata no ha patata, aunque Bañuelos insiste en que la plantilla está perfectamente capacitada para darle la vuelta a la tortilla. El tiempo será testigo.
La realidad es cruda, más si se echa un vistazo al calendario que debe afrontar el equipo en las próximas semanas.
El partido no pudo comenzar peor y es que en el primer envío al área de los riojanos Quique le ganó la partida a José Rodríguez, quien cuando el rojiblanco iba a rematar a placer con la cabeza, le hizo penalti. El defensor blanquinegro vio la roja y a las primeras de cambio los de casa se quedaron en inferioridad. Aurreko salvó los muebles primero tras el lanzamiento de Cervero desde los once metros y después en el rechace a bocajarro de Sergio Rodríguez.
Comenzaba un partido nuevo en el que los visitantes eran dueños del balón, mientras que el Burgos trataba de capear el temporal. Castells entró por Lobera para recomponer la defensa, aunque los de casa sufrían en cada acometida riojana. La primera llegada castellana llegó en una contra en la que Troitero se equivocó en la finalización.
El UD Logroñés apretaba y a la media hora de juego Aurreko volvió a dar muestras de su calidad. Osado remató duro y abajo en el interior del área y el guardameta vasco sacó una mano salvadora para mandar el balón a córner. No había noticias de los burgalesistas en ataque y Addison, pese su entrega, poco podía hacer solo en punta. La estrategia se convertía en el único camino mediante el cual los locales ponían en aprietos a su oponente y Elias y Gonzalo tuvieron dos buenas opciones, pero no acertaron.
Paradójicamente, cuando menos apretaban los de Logroño llegó el primer gol. A la defensa blanquinegra le faltó contundencia cuando Cervero se hizo con un balón en el área, el delantero se hizo sitio, giró y puso un balón inalcanzable para Aurreko pegado al palo. El panorama se ponía aún más negro y es que la capacidad de reacción del Burgos CF parecía escasa.
El cuadro de Bañuelos quería, pero ni sabía, ni podía y se llegó al descanso con la ventaja visitante. Los blanquinegros dieron un paso hacia adelante en la reanudación. Rufino saltó al campo en sustitución de Elías y se pasó a jugar con defensa de tres. El Burgos ganó en empuje, pero le seguían faltando ideas.
Addison gozó de la mejor opción en el 56 en una jugada personal, pero su remate se fue al lateral de la red. La respuesta rojiblanca fue contundente e inmediata. Cervero rozó el segundo, aunque por suerte para la parroquia burgalesa su remate se estrelló en el palo. El partido se convirtió en un un ejercicio de impotencia por parte local, mientras que el Logroñés esperaba su oportunidad para ponerle la puntilla al choque.
Y llegó en el 72 cuando Cervero se aprovechó de un nuevo despiste defensivo en un saque de esquina para, totalmente solo, hacer el segundo. Aurreko detuvo el balón, pero el colegiado vio el esférico dentro y dio validez al tanto. El encuentro estaba ya imposible pese a que Troiteiro, a renglón seguido, tuvo una buena opción para recortar distancias.
En los últimos minutos estuvo más cerca el tercero de los visitantes que el primero de los de casa, aunque el marcador no se volvió a mover y lo mejor que le pudo pasar al conjunto de Julio Bañuelos es que llegara el final.
Al Burgos CF no le queda otra que reaccionar y demostrar que tiene argumentos suficientes para salir de esta situación, que sin ser catastrófica, ya que sólo se han jugado cinco jornadas, comienza a ser