El Correo de Burgos

BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Una derrota para la esperanza

Autocid se repone de su peor versión para rozar una remontada heroica en el último cuarto / Incómodo desde el comienzo, Mallorca acerca al cuadro burgalés al borde del precipicio y lo lanza al vacío tras el descanso con un 16-35

Burgos

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AUTOCID FORD    83

LOGITRAVEL MALLORCA    87

Autocid Ford: Huertas (3), Dani López (11), Phillip (19), Tillman (17), Schraeder (9) -quinteto inicial- Chus Castro (10), Marcus Vinicius (14), Aguilar (-).

Logitravel Mallorca: Whippy (13), Green (8), Knutson (24), Bivia (13), Amador (15) -quinteto inicial- Joan Cabot (-), Justo (9), Micky García (4), Alonso (1).

Árbitros: Carpallo y Bravo.

Eliminados: El visitante Green (min. 37).

Parciales: 22-20; 41-38 (descanso); 57-73; 83-87 (final).

DIEGO ALMENDRES / Burgos

Autocid conoció en la noche de ayer la dura carga que debe soportar un favorito al éxito. Las victorias se presentan como rutina a salvar y las derrotas pesan en el alma. El revolcón fue doloroso, pero dejó un regusto dulce y un mensaje para la esperanza. Después de reconstruirse desde su peor versión, el cuadro local salió de un agujero negro para optar hasta el final por una victoria que no llegó. Empujado por un Mallorca tocado por los dioses en el lanzamiento exterior, los insulares forzaron a los azulones hasta desquiciarles en una noche incómoda y desastrosa en el tercer cuarto.

Se las prometía muy felices el equipo de El Plantío en el inicio. Con Phillip y Schraeder enchufados, parecía que nada podía salir mal. El americano anotaba fácil tras bote y el interior veía el aro como una piscina. Entre los dos situaron el 9-4 de salida, una buena base sobre la que cimentar un partido cómoda.

Sin embargo, pronto entendió el cuadro castellano que tocaba sufrir. A pesar del atasco ofensivo, el problema estaba en retaguardia. Mallorca impuso el ritmo y siguió su guión a rajatabla para poner el choque patas arriba. Se la jugó el conjunto de Xavi Sastre desde la línea de tres puntos y la apuesta le salió perfecta.

Cuatro lanzamientos desde el perímetro y una canasta abierta cerraron un parcial de 2-14 que exigía una inmediata reacción. Más allá del acierto naranja, Autocid debía comprometer las situaciones de tiro tan francas del rival. Dejando a un lado el marcador, Mallorca ya había ganado su primera gran batalla: incomodar a los locales.

En estas circunstancias, la entrada de Marcus Vinicius y Chus Castro se presentaba como la chispa adecuada para encender la mecha. Sacrificado como ‘4’ ante la ausencia de Kedzo y Ortega en la pintura, el carioca se multiplicó para sacar al Autocid del atolladero y devolverle la ventaja con un afortunado triple

(22-20).

Salvado el primer sofocón, el cuadro de Casadevall debía trabajar desde cero, si bien la pronta segunda falta personal de Tillman obligaba a extremar las precauciones bajo los aros. Mallorca siguió a lo suyo, haciendo del tiro exterior su mejor arma. Su porcentaje era el termómetro del encuentro y la amenaza llegaba desde cualquier rincón. Todos los naranjas sumaban desde el perímetro, mientras Autocid basaba sus opciones en la lucha de cada punto conseguido.

Los insulares respondían a cada intento de escapada burgalesa con su baloncesto ‘machacón’. Los triples (siete) le daban la razón, máxime teniendo en cuenta que los locales seguían incómodos y, a veces, precipitados en sus acciones ofensivas en un partido marcado por la igualdad (34-30) hasta el descanso (41-38).

Autocid necesitaba cuanto antes un golpe de autoridad. Era vital cortar la fuente de alimentación de los visitantes, puesto que éstos no iban a variar un ápice su planteamiento. Lo difícil en estas circunstancias, es encontrar el camino para lograr el objetivo. Lejos de dar con la fórmula, el equipo local se fue del partido perdido en el caos.

La conexión formada por el bienvenido Tillman y Phillip sólo sirvió para apaciguar los ánimos de un Mallorca encendido con otros cuatro triples consecutivos sin fallo. La sangría creía hasta los 11 aciertos exteriores y Autocid daba síntomas de estar desorientado con el 46-52 y Marcus Vinicius se presentaba como el único argumento válido para escapar de la trampa.

No fue suficiente la energía del ‘13’. Mallorca remó a favor de corriente y, para colmo, sumó los puntos interiores de Whippy para situar la nueva máxima a 2:54 del final del tercer cuarto (52-65).

Y donde no llegaba el cuadro insular, apareció Carpallo. Tremendo e inexplicable, una vez más, lo de este árbitro castellano-leonés.

Poco tuvo que ver el trencilla, sin embargo, en el desastre de un equipo azulón capaz de encajar un parcial de 16-35 en un cuarto horroroso. Sumido en la oscuridad, Autocid corría el riesgo de caer al vacío con el 57-73 del inicio de un último periodo que sirvió, al menos, para que sacara a relucir la casta.

Impulsado por un pabellón volcado de forma incondicional, los de Casadevall echaron el resto para obrar el milagro. Lo hicieron apoyados, por fin, en la defensa. Punto a punto, Autocid se metió en el partido con Chus Castro de base y gracias a dos triples de Tillman (75-78) con 2:30 por jugar. La ilusión volvió a la grada y con el 81-83 a falta de 25 segundos aún había opciones, pero Mallorca tuvo la capacidad de sellar su merecida victoria desde la personal. Precisamente, otro punto donde se escapó el partido (22/35).

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