El Correo de Burgos

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Cuesta abajo y sin frenos

El Burgos CF encajó la sexta derrota liguera consecutiva / Los errores defensivos y la falta de puntería volvieron a condenar a la derrota al conjunto blanquinegro

Burgos

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BURGOS CF    1

UD SALAMANCA    2

Burgos CF: Aurreko, Urbano, Colina, Gonzalo, Maureta, Sergio Torres, Troiteiro, Espinosa (Lobera, min. 63),Elías (Rufino, min.78), Addison (Goku, min. 86) y José Rodríguez.

UD Salamanca: Bernabé, Diego Reyes, Ayala (Marcos Márquez, min. 46), Iñaki Múñoz, De Lucas, Igor de Sopuza (José ángel, min. 92), Sito Castro, Paco, Lempereur, Andrés (Jonay, min. 61) e Iban Cuadrado.

Árbitro: Iker Berjano (colegio navarro). Mostró tarjeta amarilla a los locales Urbano, Addison y José Rodríguez, así como a los visitantes Ayala, Sito Castro, Paco, Iban Cuadrado y Marcos Márquez.

Goles: 1-0, min. 14: Diego Reyes, en propia meta. 1-1, min.63: Marcos Márquez. 1-2, min. 81: Lempereur.R. MENA / Burgos

Cuando un equipo regala atrás y perdona ocasiones claras suele estar abocado al fracaso. El Burgos CF se topó en la tarde de ayer con esta regla del fútbol no escrita y encajó su sexta derrota consecutiva, lo que le hunde aún más en el pozo. Mucho va a tener que trabajar Álvarez Tomé para que el equipo enderece el rumbo. Los errores defensivos se han convertido en una sangría que amenaza con desangrar a un enfermo que tiene ganas de vivir, pero choca una y otra vez con la cruda realidad.

El Burgos es un equipo al que cuesta tener el balón y que además sufre en cada una de las jugadas de estrategia en contra. Los desajustes defensivos son el pan nuestro de cada día. La falta de contundencia no sólo se hace sentir en área propia, sino también en la contraria, por lo que en cada uno de los partidos el sufrimiento está garantizado.

Es cierto que la Liga no ha hecho más que empezar, pero de 24 puntos posibles el cuadro de la ribera del Arlanzón ha conseguido 3, un bagaje paupérrimo. Los técnicos (los que se han ido y el que ha venido) insisten en que hay plantilla para estar más arriba, aunque un amplio sector de El Plantío empieza a dudarlo y es que las cifras que muestra el equipo son pavorosas pese a que sólo se hayan jugado 8 encuentros.

Un arranque de partido pleno de intensidad y raza hizo concebir esperanzas. Más cuando el equipo burgalés se adelantó en el marcador. Pero en cuanto los blanquinegros perdieron el gas inicial (era imposible estar los 90 minutos a ese nivel), la UD Salamanca se hizo con el balón y fue a más.

Fue en la segunda parte cuando los charros le dieron la vuelta a la tortilla. La entrada de Marcos Márquez al terreno de juego hizo mucho daño. La defensa burgalesa comenzó a sufrir con el que fuera el pichichi de Segunda División y en tras una jugada de estrategia mal defendida y una error en cadena de casi toda la retaguardia, el drama regresó a El Plantío. El Burgos CF volvía a ese bucle del que no es capaz de salir.

El próximo partido para los burgalesistas será en El Toralín, escenario poco recomendable para ir con urgencias. El panorama es cada vez más negro y la etapa Miguel Ángel Álvarez Tomé comienza con el equipo hundido en la tabla y sumido en una dinámica negativa que amenaza con fagocitarle.

Buen comienzo

Tras una semana convulsa que supuso la salida de Julio Bañuelos (en la anterior el que se fue Juanma Barroso), los futbolistas quisieron reivindicarse. La mayor sorpresa llegó con la no inclusión de Yavhé en la convocatoria. ‘Moi’ optó por jugar con tres medios centros y su apuesta dio frutos en el inicio. El equipo salió rabioso, con mucha intensidad, con ganas de agradar.

El Burgos CF presionaba y provocaba que la UD Salamanca estuviera muy incómodo sobre el terreno de juego. De esta forma llegó el primero de la tarde. Troiteiro puso un buen balón en el área,Espinosa entró con todo y Diego Reyes, en su afán por despejar, marcó un golazo en propia meta.

Tocaba navegar a favor de corriente. El partido se ponía de cara a las primeras de cambio y la grada confiaba que llegara ese punto de inflexión que tanto necesita el equipo.

El arranque inicial blanquinegro fue decayendo y a partir del minuto 20 el cuadro visitante se hizo con el balón. No encontraba la forma de hacer daño a su oponente, hasta que descubrió la estrategia. En el primero de los saques de esquina que botaron los charros (minuto 23) Igor estuvo a punto de empatar y poco después el central Ayala, en otro córner, se quedó otra vez muy cerca. La mejor de las ocasiones salmantinas llegó en el 28 y en otro lanzamiento desde la esquina. Los foráneos remataron hasta en tres ocasiones, pero no acertaron en ninguna. La respuesta del Burgos llegó en el 33 cuando el larguero evitó el gol olímpico de Troiteiro.

A partir de esta momento el partido decayó, ninguno de los dos equipos logró hacerse con la manija y pasaron los minutos con poco que llevarse a la boca. Fue en la reanudación cuando el choque comenzó a cambiar de signo. La UD Salamanca dio pasó hacia adelante y con la entrada de Marcos Márquez ganó mayor presencia ofensiva. Pese a que su oponente había mejorado el Burgos CF tuvo en su mano aumentar la ventaja, aunque se volvió a encontrar con su falta de puntería. Troiteiro en el 53 y Addison un minutos más tarde estuvieron cerca del gol, aunque la mejor ocasión para poner el 2-0 la tuvo Espinosa en el 58. En una buena triangulación blanquinegra el balón le llegó en inmejorables condiciones al burgalés en el área, pero erró estrepitosamente en el control y ya no pudo rehacerse.

Del posible 2-0 se pasó al 1-1. Otra vez la estrategia volvió a sacar los colores al conjunto local. La UD Salamanca metió al área una falta lejana, cuando parecía que el balón se iba perder por la línea de gol, Gonzalo lo tocó de forma defectuosa pensando que tenía algún rival a la espalda.El balón llegó a Marcos Márquez, que libre de marca, fusiló a Mikel Aurreko. La historia se volvía a repetir y la depresión se adueñó de El Plantío.

También con el 1-1 el conjunto de casa tuvo el segundo en sus botas. Fue en el 76, cuando en una estrategia Gonzalo tocó el balón en el segundo palo, Addison remató a bocajarro, pero inexplicablemente el guardameta Bernabé evitó el tanto. Los blanquinegros había desperdiciado una inmejorable ocasión y lo acabarían pagando.

El golpe que dejó al equipo burgalés tendido en la lona llegó en el 81. Jonay se deshizo con pasmosa facilidad de José Rodríguez, puso un balón raso en el área que se paseó por delante de toda la defensa hasta que Lemperuer volvió a fusilar la meta burgalesa. Otro error, otro gol y otra derrota. Ni en el tramo final del partido en el que la necesidad acuciaba a los de casa el Burgos fue capaz de poner contra las cuerdas a su oponente, que supo manejar el partido para no pasar apuros.

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