BALONCESTO
La Liga Femenina es otro mundo
El Jopisa cae derrotado en su regreso a la máxima categoría / El Rivas, uno de los grandes, marcó el camino desde el arranque
RIVAS ECÓPOLIS 75
JOPISA CIUDAD BURGOS 50
Rivas Ecópolis: Laura Nicholls (6), Essence Carson (22), Clara Bermejo (5), Elisa Aguilar (6) y Asjha Jones (14) -quinteto inicial- Kourtney Treffers (1), Marina Lizararu (3), Vega Gimeno (14), Anna Cruz (4) y Marta Pérez (-).
Jopisa Ciudad de Burgos: Evelina Guneva (3), Lucía Pablos (2), Lorena Infante (7), Keké Chones (10), Ziomara Morrison (14) -quinteto inicial- Laura Herrera (5), Ana Peredo (-), Celia Menéndez (7) y Anna Pokoiova (2).
Arbitros: Serrano Velázquez y Pereda Jiménez.
Eliminadas: Ziomara Morrison (min. 34).
Parciales: 18-5, 35-23 (descanso); 63-34 y 75-50 (final).
ENRIQUE BALLESTEROS / Rivas
No hubo margen para la alegría. La cruda y áspera realidad pronto demostró al Jopisa Ciudad de Burgos que, si quiere mantener la categoría en su regreso a la elite, debe ofrecer algo más. Cierto es que el Rivas Ecópolis es un equipo fuera del alcance del equipo castellano (al menos, hoy en día), pero sobre el parquet de El Cerro del Telégrafo dejó en evidencia los problemas que le acompañarán.
El juego interior formado por Ziomara Morrison, Keké Chones y Laura Herrera sumó una valoración de 42 créditos y el global del equipo fue de 40. Es decir, entre todo el juego exterior firmaron un -2 que refleja a las bravas las limitaciones burgalesas.
La especialista Pokoiova firmó un 0-6 y Lorena Infante se fue al 1-8 desde el triple. Dato demoledor y mortal de necesidad ante un club del potencial del Rivas. Tras el 0-2 inicial, un parcial de 14-0 zanjó la cuestión en los primeros cinco minutos de partido. A partir de ese instante, no hubo contienda.
La retaguardia era sinónimo de alfombras rojas a Carson y a Jones, que abusaban sin presión alguna una y otra vez a sus inocentes rivales, conducidas por una exquisita Elisa Aguilar. Por su parte, los rebotes eran auténticas loterías, ya que en ataque las jugadas terminaban en situaciones aleatorias y en defensa Nicholls ganaba la partida fácilmente en la pintura.
La circulación ofensiva fluida era algo parecido a que Lorena Infante, en su solitaria andadura, se buscase la vida porque no gozaba de apoyos ni por el interior, ni de sus aleros. Así, 8-2 en el minuto cuatro y tras tiempo muerto, 16-2 en el minuto seis. Quedaba el partido por visto y el viaje finalizado y las esperanzas de dar una buena impresión en el reestreno.
A partir de entonces, se entró en otro escenario, en el del maquillaje del honor burgalés, que no brilló ante la suficiencia de las anfitrionas. Estas incrementaron su distancia casi sin quererlo hasta el +25 definitivo.
La increíble cifra de cinco puntos en el primer cuarto fue ratificado por otro 7-0 en el inicio de los segundos diez minutos (27-9 minuto 14) que dejaban entrever que la tarde sería un infierno. La defensa 3-2 de las rivenses, liderada por la exburgalesa Anna Cruz fue infranqueable en la zona y parecía muy insalvable para las castellanas.
No obstante, en esta ocasión el tiempo muerto sí dio resultado. Funcionó el marcaje individual, aunque Nicholls seguía campeando a sus anchas en el aire. Vega Gimeno se sumaba a la fiesta anotadora, y quizás la presencia de Evelina Guneva y Laura Herrera, que apoyaron más la labor creativa de una incombustible Lorena Infante, sirvió a Chones para hacerla más participativa.
El arrojo burgalés y la relajación madrileña, sabedoras del trabajo ya realizado, hizo que la ventaja no se disparase. Incluso menguó en la recta final de la segunda parte (35-23 al descanso), debido a las numerosas rotaciones.
Tras el paso por los vestuarios, el Rivas Ecópolis afinó la muñeca con un parcial de 8-0 que dejó el 49-27 en contra, máxima desventaja hasta el momento. A partir de ahí, sólo las acciones de la jugadora norteamericana mantendría la imagen del equipo.
La exrivense Laura Herrera volvió a cancha, y contribuyó junto a Morrison y Celia Meléndez al intercambio de canastas que cerró un partido histórico, pero sin historia. Hondarribia, el próximo viernes, se presenta como la primera final para las castellanas, con la tranquilidad de haber pasado el primer mal trago que ofrece el calendario.