El Correo de Burgos

BALONMANO / División de Honor Plata

El Príncipe de Asturias se abona a las goleadas

El Villa de Aranda se deshace con comodidad del Escubal Badajoz

Burgos

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VILLA DE ARANDA    34

ESCUBAL BADAJOZ    21

Villa de Aranda: César, D. Camino (5,1p), Juli (3), Ferro (4), A. Camino (4), Barba (9,2p) y Ros (4) -equipo inicial- Alexis (1), Bozalongo (3), Llopis y Tito (1).

Escubal Badajoz: Sincich, Del Pozo (4), Petricevic (1), Pérez, Fernando Hernández (5,2p), Ramos y Demovic (4) -equipo inicial- Delgado, Milosevic (1), Gutiérrez, Pridat, Candelada (4) y Filella (2).

Árbitros: Marcos Pérez y Vanesa Pérez (Galicia). Exclusiones por el Villa de Aranda a Alexis y Ros. Por el Badajoz a Pérez y Demovic. Tarjeta roja a Ramos en el minuto 39.

Goles: 3-2, 5-3, 6-4, 11-6, 13-8 y 16-8  (descanso); 19-10, 20-12, 24-14, 27-17, 29-19 y 34-21 (final).

ANDRÉS MARTÍN REDONDO / Aranda

El fortín del Príncipe de Asturias sigue siendo inexpugnable. Habrá que esperar a que lleguen partidos con rivales favoritos al play off para calibrar el potencial de un Villa de Aranda voraz y demoledor cuando se alía con su público. Ayer  le tocó pagar los platos rotos de la derrota ajustada en Barcelona al Escubal Badajoz.

Los extremeños llegaban cargados de moral después de haber sumado sus primeros dos puntos la semana pasada pero fueron un juguete en manos de un equipo intratable y que empieza a destrozar a su contrario desde la defensa.

Enseguida se empezaron a abrir las distancias a favor del cuadro de Moreno que inmovilizó a su rival con su estrategia 3:3 presionante. El Badajoz se enredó en la tela de araña y, desconectado su ataque, los locales se hincharon a robar balones que se convirtieron en contragolpes de libro bien ejecutados por Barba y Ferro, las dos balas exteriores.

Buena culpa del ensanchamiento en el electrónico la tuvo también César en la portería. El guardameta canterano realizó una de las mejores actuaciones debajo de los palos del Villa de Aranda, completando un 41 por ciento de efectividad debajo de los palos.

En el Escubal sólo la calidad de Fernando Hernández aguantaba el tirón arandino. En el minuto 16 Raúl Caballero se vio obligado a pedir el primer tiempo muerto con 8-4 en contra. Las órdenes del técnico extremeño no variaron mucho el devenir de los acontecimientos ya que la vía de agua en el casco de su equipo fue cada vez a más. Alberto Camino, que fue el arma sorpresa en el lateral, consiguió dos goles para llevar la máxima al descanso con 16-8.

La salida fulgurante en la segunda parte fue de nuevo local. Se esperaba algo de reacción pacense, pero en el minuto 15 el partido ya estaba prácticamente sentenciado con 19-10 favorable al Villa de Aranda.

A partir de entonces la travesía ribereña fue muy plácida ante un Badajoz totalmente entregado y que sólo encontraba a Candeleda como recurso en ataque. El pivote visitante fue el más destacado en la segunda mitad y el único capaz de encontrar huecos en el entramado defensivo arandino. Él y alguna jugada aislada de Demovic evitaron un destrozo descomunal. El paseo militar del Villa de Aranda llegó a todos los rincones de la pista y participó el bloque al completo. Los latigazos de Ros, las filigranas de Tito y los ladrillazos de Bozalongo cayeron como una losa en la portería de Sincich. Los últimos minutos fueron de auténtico disfrute para una afición volcada que arropó a los suyos, como siempre.

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