BALONCESTO / Adecco LEB Oro
Autocid Ford es ignífugo
Una vez más, el cuadro azulón escapa de un embrollo que León no supo rematar / La actitud defensiva y Phillip fueron suficientes para superar un nuevo obstáculo / Los de Casadevall siempre fueron por delante, pero los tiros libres
AUTOCID FORD 75
BALONCESTO LEÓN 73
Autocid Ford: Dani López (8), Chus Castro (4), Darren Phillip (23), Jerome Tillman (9), Marcus Vinicius (7) -quinteto inicial- Rafa Huertas (7), Juan Aguilar (2), Mateo Kedzo (2), Ross Schraeder (13).
Baloncesto León: Bernabé (9), Mortellaro (16), Díez (3), Lucho Fernández (3), Durley (9) -quinteto inicial- Manny Quezada (20), Calvo (5), Mugica (6), González (2).
Arbitros: Martínez Prada y Blanco Castello.
Eliminados: Durley (min. 36), Quezada (min. 40)
Parciales: 17-13; 33-32 (descanso); 56-52 y 75-73 (final).
DIEGO ALMENDRES / Burgos
A falta de frescura, de la contundencia propia de un equipo que aspira a todo cuando actúa como local, Autocid se aferra al resultadismo para sobrevivir en la encarnizada lucha que mantienen los favoritos en la cabeza de la clasificación. Los burgaleses hacen del sufrimiento su modo de vida pero, de momento, sólo Mallorca encontró la vía para explotar los puntos flacos de un proyecto aún en construcción.
Volvió a atascarse el conjunto azul, como ya le ocurriera en sus dos primeros choques en casa. Las sensaciones en retaguardia son positivas, pero en ataque no encuentra la continuidad y el ritmo necesarios y eso le condena al sufrimiento. Sólo Phillip ofrece soluciones seguras a un Autocid víctima de sus imprecisiones y de su precipitación, aunque la aparición de Schraeder es otro aliciente para pensar en positivo. Los tiros libres ya es otro cantar.
El 0-5 de salida puso en alerta a los de Casadevall si querían evitar otro sofocón La carga de faltas afectó a ambos equipos, pero la segunda de Dani López cortó el ritmo tras firmar un parcial de 9-0 suficiente para hacerse con el liderato (11-7). Autocid se mostró fluido en las transiciones rápidas, pero le costaba en estático. León no perdió la compostura y se apoyó en Mortellaro para suplir a un Durley también afectado por las personales. Poco a poco, parecía que la situación se enderezaba.
No necesitaba el cuadro local su mejor versión para avanzar en un partido que acabó por trabarse. Aguilar se fue a las tres faltas y el problema era importante. Tocaba protegerse y, en las arenas movedizas, León sacó tajada. Autocid estaba en riesgo de caer en un agujero negro, pero en ese instante Darren Phillip arrojó la luz deseada.
El británico, colosal, asumió todo el protagonismo antes del descanso. 10 puntos del interior dieron aire a los de Casadevall, si bien éstos no supieron cerrar el segundo cuarto. Mortellaro y Mugica, sobre la bocina, estrecharon el electrónico hasta el 33-32.
Autocid volvía a estar en la encrucijada y de él dependía solventar la papeleta con firmeza. Sin embargo, nada cambió. Martínez y Blanco desestabilizaron un poco más a los burgaleses y León supo sacarle rendimiento para culminar la remontada (37-40). Quezada interpretó a la perfección las circunstancias del partido, penetrando con decisión y lanzando desde fuera con acierto.
DP necesitaba que alguien le secundara en ataque. Tillman no tuvo su día, Castro acumulaba cuatro faltas y la aportación del perímetro era inexistente hasta ese momento. La energía de Vinicius era otro argumento válido y, al menos, a 3:57 para el final del tercer cuarto, la iniciativa volvía a ser azulona con el 46-43. En esas, Schraeder se reencontró, por fin, y el equipo lo agradeció. Toda ayuda era bienvenida y el 53-47, un motivo para ganar tranquilidad.
A trancas y barrancas, Autocid recuperó el mando. No estaba para tirar cohetes, pero sí en disposición de romper el partido a su favor en el momento adecuado. Schraeder entró en frenesí y esa era una de las grandes noticias a explotar en el último cuarto de un encuentro en el que León se mostraba entero.
Las cuatro faltas personales de Durley y Quezada pusieron a prueba la capacidad leonesa en un momento caliente. Autocid se empeñó en complicarse, aunque el marcador le ofrecía un pequeño respiro para afrontar con cierta calma la fase final del duelo. La goma, lejos de romperse, se encogía cada vez que los de Casadevall tomaban una pequeña renta. Demasiado peligro llegar de nuevo al cara o cruz.
Schraeder y Phillip dieron otra vuelta de tuerca con el 68-60 a 5 minutos para el final, pero no había forma de consolidar la escapada. Siempre aparecía alguien en el bando leonés para cortar la tendencia. Tanto, que los de De Grado firmaron un parcial de 3-10 para meter más dudas a los azulones (71-70).
Para variar, Phillip sacó del hoyo a los de Casadevall. Así, la victoria parecía segura con una antideportiva sobre Julio González, pero la falta de inspiración de Marcus en el tiro libre (falló cuatro seguidos) y un error de Tillman rompieron los esquemas a los burgaleses con 40 segundos por disputar y sólo tres puntos de ventaja (73-70).
Quiso Quezada convertirse en el héroe de su equipo, pero una mala selección permitió al de Ohio resarcirse con una buena defensa y un puntito más desde la personal clave. León se la jugó a la desesperada y acertó. Dispuso de dos posesiones para ganar salvadas por Marcus con dos brillantes defensas. Otra vez el éxito llegó con sufrimiento, algo evitable que ya firmarían rivales directos como Breogán, Menorca, Cáceres o Granada. Sumar siempre es positivo.