BALONCESTO / Adecco LEB Oro
Lágrimas azules
Cáceres apea de la lucha por el ascenso a un Autocid que no supo sentenciar en los últimos minutos tras un trabajo al límite sin recompensa
AUTOCID FORD 74
CÁCERES 77
Autocid Ford: Rafa Huertas (7), Mateo Kedzo (10), Juan Aguilar (7), Marcus Vinicius (9),
Jerome Tillman (13) –quinteto inicial- Pep Ortega (10), Chus Castro (8), Darren Phillip (2), Ross Schraeder (8).
Cáceres: José Ángel Antelo (15), Dani Rodríguez (7), Xavi Forcada (8), Francis Sánchez (20), Sergio Olmos (7) –quinteto inicial- Leon Williams (5), Justin Sedlak (2), Carlos Cherry (13).
Árbitros: Uruñuela y Pazos.
Eliminados: Huertas (min. 40).
Parciales: 21-23; 40-42 (descanso); 65-63; 74-77 (final).
DIEGO ALMENDRES / Burgos
Un frío escalofrío recorrió la espalda de cada uno de los 3.000 aficionados que acudieron a la llamada de Autocid en el quinto partido. El triple desesperado de Castro no encontró el premio de la prórroga y la sensación de vacío no dejó hueco para la esperanza. Hoy ya es otro día y desde ya comienza el futuro de un equipo que, por primera vez en cinco años, se quedó corto en el intento.
Autocid cumplió con el guión ideado en el comienzo. El cuadro local salió con la sexta marcha en el primer momento clave de la noche, pero el esfuerzo no alcanzó para intimidar a un Cáceres consciente de la importancia que entrañaba aguantar el chaparrón. Marcus Vinicius y Tillman lideraron el empuje azulón, otra vez facilitado por las transiciones ofensivas a la carrera y el puntual acierto exterior. Además, la segunda falta personal de Olmos era otro motivo para cargarse de razones, aunque los de Aranzana nunca perdieron la compostura. Acababa de arrancar el partido y el balón ya quemaba, pero Francis y un nuevo desajuste en el rebote defensivo guiaron a los cacereños para enfriar el arreón local (12-12).
Poco a poco, los visitantes llevaron el partido a su terreno y el partido entró en una nueva fase que ponía a prueba la capacidad de adaptación de Autocid. El rival derrocha calidad y esa facilidad anotadora quedó patente con dos triples consecutivos que cayeron, junto a la segunda de Huertas, como una bomba. Cáceres había superado la primera prueba y comenzaba a mandar. Aceptó el intercambio de puntos sin pestañear, una guerra de desgaste que podría sembrar la duda en el bando castellano.
Por eso, con el 23-28 del inicio del segundo cuarto, Autocid entendió que necesitaba taponar las fuentes de alimentación de forma urgente y lo logró por un instante. Precipitado por momentos y sin demasiada continuidad en estático, el contragolpe permitió a los de Casadevall enderezar el rumbo para firmar un parcial sanador de 7-0, afianzado durante un instante con sendos triples de Chus Castro y Ross Schraeder. El 36-31 era un buen botín a 3:50 para el descanso, pero el sprint final del segundo periodo metió en escena a los árbitros.
Uruñuela y Pazos, siguiendo la tendencia de la serie, cargaron de faltas a los jugadores de Autocid y no faltó el castigo para un Darren Phillip con 3 faltas en 9 minutos de juego. En el otro aro, las circunstancias eran diferentes. Cáceres, que acumulaba dos personales, aprovechó la ocasión para pescar en río revuelto y llegar al descanso con ventaja (40-42).
Todavía había un mundo por conquistar, sobre todo porque Autocid tuvo que agarrarse con fuerza a la pista a la espera de su momento. Antelo emergió en el Cáceres con tres opciones de 2+1 respondidas con entereza por los de casa. Por eso, el 50-50 era la mejor noticia en un equipo burgalés aliviado por Kedzo y Tillman. Por fin, el ataque visitante se encontró con el aro y esta vez los azulones controlaron el rebote para vivir sus mejores minutos hasta ese momento. A falta de 1:24 para el final del tercer cuarto, Huertas fijó una renta de 6 puntos (61-55) que Uruñuela y Pazos se encargaron de sofocar al instante. Forcada y los tiros libres extra concedidos por los árbitros obligaron a Schraeder a anotar sobre la bocina para iniciar el asalto definitivo por delante (65-63).
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