El Correo de Burgos

VUELTA A BURGOS

Breschel aprovecha su oportunidad

El danés del Rabobank impuso su velocidad en Lerma / Llegó primero a la última curva y logró el triunfo con relativa facilidad / Hubo caída a 300 metros en la que se vio involucrado el maillot morado, Dani Moreno

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Matti Breschel rompió el monopolio que hasta el momento había ejercido Katusha en esta Vuelta a Burgos. El danés del Rabobank había sido tercero en la primera jornada y séptimo en la segunda, y ayer, en la llegada que mejor se adecuaba a sus características, no dejó escapar la oportunidad. Demostró ser el más fuerte y de paso acabó con su mala racha después de casi tres años sin levantar los brazos. Breschel es un esprinter con un enorme potencial que ya sabe lo que es ganar en La Castellana (venció la última etapa de la Vuelta a España en 2008) e incluso conseguir una plata (en Melbourne 2010 por detrás de Thor Hushovd) y un bronce (en Varese 2008 por detrás de Alessandro Ballan y Damiano Cunego) en un Mundial.Superó el repecho anterior a la recta de meta en primera posición, negoció la última (y complicada) curva de forma cómoda y posteriormente su potencia y la caída que hubo por detrás hicieron el resto.

Fue un final muy nervioso, en el que demasiados ciclistas quisieron estar adelante y en el que a falta de 300 metros llegó una caída,  en la que el peor parado fue el corredor del Argos Shimano Alexandre Geniez. El francés llegó a la línea de meta con una profunda herida en su tobillo derecho y tuvo que ser atendido por las asistencias médicas. También el líder, Dani Moreno, se fue al suelo. Fue una caída sin consecuencias en la que el del Katusha se golpeó en un costado, pero que parece que no irá más allá. Llegó a la línea de meta contrariado y es que no entendió la actitud de algunos de los ciclistas.«Ha llegado un momento que ya no se respeta ni al líder. Cuando llega el final cada uno tiene que ser consciente de dónde puede ir», señaló el ciclista, que posteriormente quiso quitar hierro a lo sucedido e indicó que eran «cosas que pasan en carrera».

Lo cierto es que el final de ayer fue una auténtica pelea de grajos. Fueron muchos los equipos que quisieron meter a sus hombres rápidos delante, sabedores de que era la única oportunidad. El pelotón llegó a las calles de Lerma lanzado y en la curva de entrada a meta llegó lo que parecía inevitable. Un buen número de corredores se fueron al suelo, aunque para entonces Breschel ya se había convertido en el máximo aspirante al triunfo. El incidente se lo puso más fácil, aunque todo indica que hubiera ganado de la misma forma de no haber ocurrido nada.

Había estudiado a conciencia la llegada y es que su director,Erik Dekker, le había pasado un vídeo y varias fotos de los últimos metros. Tenía muy claro que lo importante era llegar en las primeras posiciones al final del repecho y lo consiguió con creces. Antes de tomar la última curva ya había soltado de rueda a sus perseguidores, por lo que los últimos metros fueron relativamente cómodos para el danés.

La etapa tuvo poca sustancia para el espectador, aunque dentro del pelotón los ciclistas tuvieron que apretar los dientes. La jornada transcurrió por un trazado sinuoso, en el que apretó el calor y en el que no hubo un kilómetro llano. Al Burgos BH se le escapó la fuga y la montaña. David Belda no pudo coger la escapada buena pese a que lo intentó, por lo que el maillot verde se le esfumó (comenzó el día empatado a puntos con Dani Moreno) y lo peor de todo es que ahora su rival es José Vicente Toribio, que tiene 4 puntos más que él y que va a pelear hasta el final por conseguir esta clasificación secundaria.

Precisamente el ciclista del Andalucía, junto a Alessandro Donati (Acqua Sapone) y David López (Movistar) protagonizaron la escapada del día. Llegaron atener más de cinco minutos de ventaja, aunque siempre estuvieron controlados por el pelotón. A falta de 20 kilómetros para el final tocaron a rebato y los grandes equipos tomaron las riendas y nadie ya se pudo mover. Hubo más que palabras en los kilómetros finales. Codos, manillares y gritos por todos los sitios, ya que todos eran conscientes que debían llegar bien colocados a la recta de meta. Como suele pasar en estos casos, la cuerda se tensó tanto que se rompió y hubo montonera muy cerca de la pancarta de meta. No obstante, para entonces Breschel ya había demostrado que ayer era muy complicado superarle.     

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