El Correo de Burgos

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Sólo los penaltis aplican la lógica

El Mirandés jugará la final de la Copa Regional tras superar al valiente Burgos en la tanda final / Arkaitz falla una pena máxima en el minuto 54 / El carrusel de cambios asentó a un cuadro rojillo mejor en el último tramo del encuentro. Pablo Álvarez reapareció y jugó los últimos 15 minutos del choque

Burgos

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BURGOS CF    0 (5)

CD MIRANDÉS    0 (6)

Burgos CF:

Álex Ruiz, Saúl (Koke, min. 60), Héctor, Chietino (José Ángel, min. 46), Zurdo (Carralero, min. 60), Arkaitz (Pacheta, min. 60), Pekas (Gerika, min. 60), Guti (Lobera, min. 60), Turzo (Pablo Álvarez, min. 75), Maureta (Muñoz, min. 46) y Sergio (Nacho Tomás, min. 60).

CD Mirandés:

Dani Jiménez (Iván Crespo, min. 60), Garmendia (Iribas, min. 46), Colsa (Javi Soria, min. 60), Raúl García (Bernal, min. 60), Muneta (Dañobeitia, min. 60), Pablo (Alain, min. 60), Cases (Martins, min. 60), Álvaro Corral, Aitor (Caneda, min. 46), Díaz de Cerio (Goiria, min. 60), Rúper (Rayco, min. 60).

Árbitro:

López Cuesta (colegio burgalés). Amonestó a los jugadores del Mirandés Díaz de Cerio y Caneda. Expulsó al local José Ángel en el 88.

Goles:

No hubo.

Penaltis:

Gerika (larguero); Caneda (0-1); Muñoz (1-1); Alain (1-2); Koke (2-2); Iribas (fuera); Carralero (para Crespo); Javi Soria (fuera); Pacheta (3-2); Goiria (3-3); Héctor (4-3); Rayco (4-4); Lobera (5-4); Bernal (5-5); Nacho Tomás (para Crespo); Martins (5-6).

DIEGO ALMENDRES / Burgos

La tanda de penaltis premió al Mirandés, finalista de la Copa de Castilla y León a costa de un aguerrido y meritorio Burgos CF. Lógico premio que sólo pudo plasmar el cuadro de Pouso desde los once metros en una noche en la que el equipo de Calderé volvió a convencer. Martins castigó los errores de Gerika, Carralero y Nacho Tomás, pero los locales salieron entre aplausos. Para los visitantes, el premio de medirse al Valladolid.

No se trata de desatar un estado de euforia y menos a las primeras de cambio. Bastante tiene el club con mantenerse en pie para expiar en el infierno de la Tercera División sus pecados protagonizados en el pasado reciente. Este Burgos transmite esperanza, seguridad. Muestra convicción en lo que hace y abre una ventana al optimismo. Ayer el conjunto local volvió a satisfacer a su parroquia y no resultaba sencilla la empresa teniendo en cuenta la entidad del rival. El Mirandés, desde la atalaya de la Segunda División, vio y comprobó en sus carnes que el Burgos va en serio.

Punto y seguido, no obstante, para ambos equipos. Sobre todo para el cuadro rojillo, enfrascado en un reto tan complicado como ilusionante. El objetivo de los de Pouso es el Xerez y aprovechó la circunstancia el técnico de Anduva para dar minutos a recién llegados como Rúper y a otras piezas fundamentales como Colsa, debutante superadas sus molestias en la planta del pie.

Tiene hechuras el Mirandés de equipo con recorrido, aunque la Segunda División no ofrece tregua. Mientras se afana en ensamblar todas las piezas, la escuadra ferroviaria se adaptó con firmeza a la situación. Cada uno con sus armas, el partido tuvo su atractivo. El Burgos, plagado de canteranos, se apoyó en un gran arranque para ganar revoluciones ante un rival que optó por esperar a que el choque entrara en una dimensión lógica. Saúl, tras una buena acción individual, y Arkaitz, de estético testarazo, firmaron el prometedor arranque. Durante media hora, el Burgos se mostró cómodo sobre el terreno de juego. Cierto es que pronto perdió profundidad ofensiva, pero nunca renunció a sus opciones mientras la frescura le acompañó. El Mirandés, a lo suyo, poco a poco ganaba posesión y metros. Sin demasiado ‘punch’ en sus intentos, el combinado de Pouso necesitaba un ritmo mayor de tres cuartos de campo hacia delante.

Rúper protagonizó desde la distancia el primer disparo a puerta visitante. Hubo que esperar al minuto 20 para ello, pero esta acción marcó un punto de inflexión. Muneta y Pablo conectaban con asiduidad con el balón y eso siempre es una noticia positiva para los suyos. El Burgos no se descompuso, aunque entendió que las opciones en ataque se reducían con el paso de los minutos.

Por eso, cuando Pablo encaró a Álex Ruiz en su maniobra favorita, El Plantío se temió lo peor. El ‘14’, de fuera a dentro, ensayó el disparo con rosca dentro del área, pero el portero burgalesista ganó la partida al atacante. Corría el minuto 39 y ahora sí, los locales firmaban la llegada del descanso. El silbato de López Cuesta daba la razón a los de casa, enteros consumida la primera parte.

El parón oxigenó al Burgos, pero el control de la situación era mirandesista. Por eso, la volea de Guti en el 52 alivió a un conjunto local preparado para sufrir. La entrada de José Ángel por Chietino dejó a las claras la intención de los de El Plantío por recuperar sensaciones. Y pudo cambiar el cuadro blanquinegro el rumbo del partido cuando López Cuesta señaló el punto de penalti por una mano en un centro de Saúl en el minuto 54.

Arkaitz asumió la responsabilidad pero, por lo visto, Calderé aún no ha cambiado el gafe que persigue a los castellanos desde el punto de penalti. Jiménez adivinó la intención del lanzamiento, pero metió de lleno a El Plantío en el partido. José Ángel, de falta directa, quemó el último cartucho antes del festival de cambios.

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