El Correo de Burgos

FUTBOL / Tercera División

Un punto de locos

Dos errores obligan a un errático Burgos CF a levantarse / Remonta con 10, pero el Bembibre logra su justo premio y pudo vencer en el añadido. Zurdo se lesionó en la acción siguiente después del tercer cambio blanquinegro / La infructuosa apuesta inicial abocó a los de casa a adaptarse hasta romperse tácticamente

Burgos

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BURGOS CF    3

ATLÉTICO BEMBIBRE    3

Burgos CF:  Aurreko, Chietino, Héctor (Zurdo, min. 62), Maureta, Nacho Tomás, José Ángel (Pablo Álvarez, min. 54), Sergio Torres, Gérica, Carralero, Arkaitz (Pekas, min. 68), Pacheta.Atlético Bembibre: Omar, Tano, Lago, David Matías, Álex Marcos, Javi Amor (Isma, min. 68), Cueto (Cubero, min. 78), Borja, Roberto, Puente,DaniAlonso (Olano, min. 78).Árbitro: Gijón Peñas (colegio castellano-leonés). Amonestó al local José Ángel y a los visitantes Roberto, Borja, Cubero y Dani Alonso.Goles: 0-1, min. 25: Cueto; 1-1, min. 29: Carralero; 1-2, min. 35: Roberto; 2-2, min. 57: Pacheta; 3-2, min. 82: Gérica; 3-3, min. 88: Cubero.

DIEGO ALMENDRES / Burgos

Todavía resulta complicado emitir un juicio justo y preciso del punto conseguido ayer por el Burgos CF. Lo único seguro es que el botín le permite mantener su privilegiada plaza al frente de la clasificación y eso ya es un argumento de peso. Con todo, el conjunto local salvó un empate que poco ayuda a sus ambiciones tras cuajar un partido en el que mostró su versión más errática y dubitativa con y sin balón.

Pudo perder (y ganar) el combinado de Calderé ante un buen Bembibre. También tuvo la capacidad de levantarse tras el 0-1 y el 1-2 para remontar con 10 hombres tras la lesión de Zurdo nada más ejecutarse el tercer cambio.Sea como fuere, el empate es un premio para la tenacidad castellana y recompensa el buen hacer de los bercianos.

Quiso ganar dinamismo ofensivo el combinado local con la referencia al timón de Sergio Torres y José Ángel. No funcionó. El primero no pudo aportar la velocidad deseada en la transición y el pacense no dio una a derechas hasta ser sustituido.

El caso es que al Burgos le faltó ritmo en la primera mitad. Y eso que el guión pudo cambiar a las primeras de cambio con una doble ocasión de Gérica antes del minuto 2. Una declaración de intenciones esperanzadora sin continuidad, por mucho que Pacheta fabricara un peligroso disparo cruzado en el 11.

El mirandés era el eje fundamental que conectaba creación con ataque, uno de los comodines en una tarde de locos. El buen inicio del ‘18’ no fue suficiente ante un Bembibre asfixiante en la presión y cada vez más cómodo. El conjunto berciano encontró su lugar en el terreno de juego y ganó presencia en las inmediaciones del área de Aurreko. A medida que los visitantes crecían, el Burgos perdía fuelle. La dinámica advertía del peligro.

Al principio la atención se centraba en los problemas encontrados con el balón en los pies, pero el conjunto local demostró que en retaguardia las cosas funcionaban acorde a la situación del choque. Y así, el Bembibre abrió la herida en su primera ocasión clara. La experimental defensa no anduvo atenta en una falta lateral aprovechada por Cueto en boca de gol.

Las malas sensaciones se plasmaron en el marcador, aunque el Burgos supo reaccionar. Un disparo lejano de Pacheta acabó en córner y, tras el saque de esquina, Tano salvó el balón bajo palos. No tuvo tiempo El Plantío para lamentarse puesto que, a renglón seguido, Carralero definió con acierto y casi sin ángulo una buena maniobra de Arkaitz que encontró la colaboración de un ‘blando’ Omar.

Media hora de juego consumida y los de Calderé volvían al punto de partida con la obligación de aprovechar el tirón. Sin embargo, ayer tocó nadar contracorriente. Un detalle, un error tan puntual como grave de Héctor en la salida del balón se convirtió en décimas de segundo en el 1-2. Ahora sí, el Burgos acusó el golpe. Tanto, que el Bembibre quizá pecó de falta de ambición para sentenciar el partido antes del descanso.

Defensa de tres

El intermedio llegó como agua de mayo. Impreciso y soso en ataque, muy nervioso atrás, el conjunto local necesitaba un cambio de rumbo y Calderé se la jugó al doble o nada. Ya sea por valentía, temeridad o simple obligación, el técnico local dispuso una defensa de tres hombres. Cara o cruz para un Burgos que volvió con otro aire al terreno de juego.

El partido estaba roto, lbre de corsés. Era una aventura desesperada. Los locales achuchaban con fe, pero el Bembibre se mostró paciente a la espera de convertir en oro alguna contra. La tuvo Cueto en dos ocasiones después de que José Ángel perdonara dentro del área.

Entonces llegó la hora de Pablo Álvarez y el Burgos agradeció la entrada del asturiano. Su primera intervención fue un disparo potente. La segunda sirvió para que Pacheta sellara el 2-2 en el minuto 56.

Respiraba El Plantío, aunque sólo para coger resuello para afrontar una última media hora al límite. Cierto es que Pablo Álvarez tuvo el 3-2 en su cabeza, pero la equipo estaba abocado a sufrir empujado por las circunstancias. Con el Bembibre otra vez ambicioso a campo abierto,  Zurdo se lastimó en la acción siguiente a efectuar el tercer cambio y los de casa encararon los último 20 minutos con 10 hombres. ¿La puntilla a una tarde de locos? Todavía no.

El partido era un ida y vuelta en el que el Burgos exponía más que su rival totalmente roto en su planteamiento. Álex Marcos perdonó a la salida de un córner y todo pudo pasar. Fue Gérica quien pareció cambiar el destino del conjunto local con un lanzamiento de falta directa que besó la cepa del poste izquierdo de Omar para llevar el delirio a la vacía (desangelada) grada de El Plantío.

Pero la tarde no podía tener un final feliz para el Burgos CF. Aún quedaba el remate final y todavía pudo ser peor. El Bembibre se lanzó a tumba abierta en los últimos minutos y Cubero, con un certero disparo desde la frontal, certificó un empate que a punto estuvo de convertirse en derrota de haber aprovechado el combinado visitante su última opción a balón parado. Tras tantas idas y venidas, el Burgos da por bueno el esfuerzo y el respiro brindado por otros rivales directos a la espera de corregir sus desajustes.

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