BALONCESTO / Adecco LEB Oro
Autocid rezuma grandeza
Tras una primera mitad marcada por los errores en el lanzamiento (9/31 y 6/14 en tiros libres), el conjunto de Andreu Casadevall firma una brillante segunda mitad para estrenar su casillero de victorias / El juego interior fue clave. Olmos, con 13 puntos antes del descanso, dio vida a la atascada escuadra castellana / El tándem Sikma-Ortega desintegró a un Lleida sin respuesta ofensiva
FORÇA LLEIDA CE 52
AUTOCID FORD 67
Força Lleida CE: Johnson (14), Simeón (3), Pino (4), Oriola (2), Calegari (5) -quinteto inicial- Feliú (7), Thompson (8), Dani Rodríguez (4), Bandoumel (5), Sutina (-).
Autocid Ford: Pep Ortega (8), Luke Sikma (11), Dani López (2), Marcus Vinicius (8), Alberto Miguel (6) -quinteto inicial- Isaac López (-), Sergio Olmos (13), Jorge García (6), Juan Aguilar (10), Jeff Xavier (3).
Árbitros: Afonso y Zamora.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 19-14 y 29-27 (descanso); 39-49 y 52-67 (final).
Lleida
No pudo disfrutar Autocid Ford de un mejor estreno en la temporada 2012/2013. El conjunto azulón selló una victoria de prestigio en la cancha del Força Lleida y lo hizo con aires de equipo grande. Aún mermado en su juego exterior y lastrado por los fallos ante el aro en los dos primeros cuartos, el combinado castellano supo agarrarse a la cancha para atacar después la yugular del rival.
La aportación de los interiores respondió a las expectativas de un bloque que necesita a sus grandes mientras el perímetro toma el pulso a la competición. Autocid Ford dio por válida una primera parte en la que únicamente el marcador aliviaba una situación muy incómoda.
Después de 20 minutos de juego, el equipo de Andreu Casadevall acumulaba un desastroso 6/14 en tiros libres, estadística adornada con un 9/31 en tiros de campo letal en circunstancias normales. Olmos fue la tabla de salvación para un Autocid que, a pesar de todo, aún coleaba en pista.
De inicio, fue la pareja Sikma-Ortega la que asumió la responsabilidad. Entre los dos ‘grandes’ controlaron la situación bajo los aros, pero fueron incapaces de sumar al toparse una y otra vez con el hierro. El 0-5 de salida no tuvo continuidad y poco a poco Lleida encontró su camino.
Aupado por el acierto desde la línea de tres puntos, el combinado ilerdense pronto tomó la delantera. Ni siquiera la carga de personales de Calegari y Pino aliviaban a un Autocid errático. La tendencia del partido cambió y mediado el cuarto inaugural el rival ya mandaba (10-8).
Huérfana de puntos exteriores y sin puntería bajo los aros, la escuadra castellana se limitó a buscar sensaciones. Un 23 por ciento de efectividad en la zona no era, precisamente, una buena noticia para un Autocid que ya cedía por 7 puntos al inicio del segundo cuarto (21-14).
Los azulones necesitaban un revulsivo y Olmos se erigió en el héroe del momento. El ‘cinco’ se hizo grande e impulsó a los visitantes para acercarles hasta el 21-19 tras un alley-oop con Jeff Xavier.
A 5:05 para el descanso, los burgaleses se daban con un canto en los dientes, pero aún no había llegado su momento. Lleida intensificó su esfuerzo en defensa y volvió a encontrar fugas en la retaguardia del rival para estirar la goma hasta el 27-20. Los de Casadevall se habían atascado y los errores desde la línea de tiros libres se multiplicaban.
Mal pintaba la cosa para Autocid con dos minutos por disputar antes del descanso. Y ahí, en el momento en el que el equipo visitante caminaba en alambre, el dominio del rebote y el liderazgo de Olmos permitieron resolver la papeleta con un parcial de 2-7 sanador. Era el principio de una gran noche.
Los azulones aprovecharon el tirón en el tercer periodo. Un triple de Marcus acompañado por sendas canastas de Ortega y Sikma culminaron la remontada castellana (32-34), un chispazo válido antes de que, tras otra pequeña fase de desacierto, Autocid se escapara hasta el 36-49 para encarar el minuto final de cuarto gracias a la conexión Sikma-Ortega.
Lleida, con 4 puntos en 8 minutos, debía reaccionar cuanto antes si quería meterse en partido. El parcial acumulado era de 9-29, aunque tres tiros libres de Bandoumel cicatrizaron por un momento la herida catalana. Sigue en edición impresa