El Correo de Burgos

BALONCESTO / Liga Femenina

El Beroil se queda sin aire

Levanta 19 puntos en contra para fijar el 47-46 al inicio del último cuarto / Un 17-0 acaba con las ilusiones en el tramo final del choque

Burgos

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SPAR UNIGIRONA    66

BEROIL CIUDAD DE BURGOS    53

SPAR UNIGIRONA: Jordana (11), Feaster (7), Carbó (7), Monroe (13) y Saar (4) - cinco inicial- Beld, Freixanet (1), Bou (3), Bravard (18), Ros (2) y Molina.

BEROIL CIUDAD DE BURGOS: Regina Gómez (8), Blanca Marcos (4), Ana Gómez (12), Allison (10), Laura Gil (10) - cinco inicial- Llobet, Chumillas (8) y Cuevas.

Árbitros: Raúl Banco y Cristian Blanco.

Parciales: 14-15, 22-6 (36-21 al descanso), 11-23 y 19-11 (66-53 al final). DIEGO ALMENDRES

Los caprichos del calendario a veces exigen demasiado a los equipos confeccionados con el único gran objetivo de salvar el pellejo. Por eso, a pesar de haber acumulado cuatro derrotas consecutivas ante los cuatro primeros clasificados del campeonato, el Beroil saca una lectura positiva de su particular ascensión al Everest de la primera vuelta.

Ayer, frente al Girona, las blanquirrojas volvieron a agarrarse con fuerza a la pista y sólo esos detalles que diferencian a los grandes de los modestos les impidió culminar la remontada protagonizada en el tercer cuarto después de ceder por 19 puntos (40-21). El 47-46 dio una oportunidad a las burgalesas, pero éstas se quedaron sin fuelle ante el poder de reacción gerundense.

De hecho, la puesta en escena de las burgalesas invitaba al optimismo. Si el Beroil quería mantener sus opciones de sorpresa, necesitaba la máxima concentración y acierto para desorientar al potente adversario.

El equipo blanquirrojo consiguió su propósito en el cuarto inicial. El ida y vuelta planteado por las visitantes obligó a las negras a aceptar un guión en el que se sentían incómodas. El Beroil, impulsado por su intensidad defensiva, disfrutaba de rápidas transiciones completadas con el puntual acierto exterior. La idea era mantener ese nivel durante 40 minutos, pero la realidad es inflexible.

El correcalles premió a las burgalesas con el 8-12 a falta de 3:26 para el final del primer cuarto. Fue entonces cuando el Beroil perdió la iniciativa. Bajo sus pies, el vacío. Girona se tomó un segundo para recapacitar y el partido cambió.

El bloque de Caula optó por apoyarse en la defensa para desactivar al cuadro de Ortega. Las gerundenses asfixiaron el ataque blanquirrojo y, sin la ayuda del contragolpe, el Beroil se topó con su inferioridad en el cuerpo a cuerpo bajo el aro. Cada intento en el poste era como chocar con un muro, cada penetración condujo a una vía muerta y cada tiro de tres se convirtió en un coscorrón contra el hierro.

Aún así, las castellanas se agarraron a la pista hasta mediado el segundo periodo después de salvar el primer tirón local con esporádicos chispazos individuales (19-19). A partir de ahí, todo fue cuesta abajo porque, además, el rebote fue una tortura. Girona soltó lastre. El Beroil comenzó a diluirse como un azucarillo y ni siquiera la entrada de Aitana Cuevas minimizó los problemas bajo los aros. Para colmo, la pívot se lastimó en un lance defensivo y Ortega tuvo que variar las rotaciones.

Feaster lideró a las suyas para desconectar a las castellanas. Las transiciones favorecían ahora a las de Caula y el lanzamiento exterior cavó la tumba de un Beroil sin respuesta ante un parcial abierto de 17-2 en cinco minutos que casi sentenciaba la contienda al descanso (36-21).

Nada parecía cambiar el destino de un choque en el que el Uni Girona alcanzó un máximo tope de 19 puntos con el 40-21 (21-2 de parcial). Las burgalesas, que acumulaban 6 puntos en 15 minutos, se apoyaron en la fluidez de Anna Gómez para estrechar el marcador hasta el 43-30. Suficiente para meterse de nuevo en partido.

Las del Fontajau bajaron su nivel defensivo y las burgalesas encontraron por fin el acierto deseado para limar la desventaja. El triple socorrió a las de Ortega, quienes también disfrutaron de algún hueco en la zona para forzar penetraciones muy valiosas. Hasta el rebote sonrió en esa fase del partido a las visitantes, quienes llamaron a la puerta del Girona con un triple de Chumillas y un nuevo contragolpe que dejaba el 47-46 tras la primera acción del último cuarto.

Después de todo, el Beroil tenía el encuentro donde quería. Su capacidad para mantenerse en pie le dio la ocasión de culminar la faena, pero enfrente estaba un poderoso rival que despertó a tiempo. Las negras volvieron a ajustarse en defensa y el partido entró en una dinámica de juego cerrado durante cuatro minutos en la que unas y otras desperdiciaron varias ocasiones para llevar el choque a su terreno. En mitad del caos, el Beroil se permitió el lujo de salir de vacío de una antideportiva señalada sobre Jordana.

La balanza se decantaría en favor de quien golpeara primero y dos errores blanquirrojos fueron la sentencia. En un visto y no visto, el Girona aprovechó la falta de oxígeno de un cuadro burgalés negado en ataque para dejar en el camino un sonoro 17-0 de parcial que echaba por tierra todo el esfuerzo realizado (66-48). Al menos, ya se ve la cumbre de la montaña.

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