El Correo de Burgos

BALONMANO / Liga Asobal

El Top Ribera está muy vivo

El cuadro arandino estrena a lo grande su casillero de victorias en la presente temporada ante un rival directo en la lucha por la salvación

Burgos

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TOP RIBERA VA    32

ÁNGEL XIMÉNEZ PG    26

Top Ribera Villa de Aranda:  Javi Díaz, Cabanas (1), Emilio Esteban (4), D. Camino (5), Juli (4), Sladic (6) y Valles (3). También Amérigo, Doldan (1), Beltza, Javi Muñoz, Bicho (2), Moyano (2) y Miguelón (4,1p).

Ángel Ximénez Puente Genil: Arguillas, Olea (1), Moya (4), Cuenca (4), Curro Muñoz (1), De la Sierra (4), y Demovic (1). También Chirosa, Sánchez (1), Soto (4,1p), Linares, Morales (2), Baena, Fuentes (4) y Porras.

Árbitros: Agatha Gracia (colegio catalán) y Alberto Rodríguez (colegio gallego). Excluyeron por el Villa de Aranda a Beltza (2), Emilio, Doldán, D. Camino y Sladic. Por el Angel Ximénez a Olea (2), Cuenca, De la Sierra, Porras y Demovic.

Parciales cada 5 minutos: 3-0, 5-1, 8-4, 12-6, 15-8, 18-11 (Descanso) 21-12, 23-14, 26-17, 29-20, 30-23 y 32-26 (Final).

ANDRÉS MARTÍN / Aranda

Por fin llegó el primer triunfo del Villa de Aranda Top Ribera en Liga. Los jugadores y el cuerpo técnico se quitaron un peso de encima muy grande con esta victoria justa, merecida y contundente del cuadro ribereño ante el Angel Ximénez, un rival directo al que además le endosó seis goles de diferencia para un posible desempate al final de la competición.

Son detalles éstos que se habían trabajado también durante la semana. Ello se reflejó prácticamente desde el inicio del encuentro con un Villa de Aranda muy enchufado que materializó los tres primeros ataques en la meta de Arguillas.

Fue lo opuesto a lo ofrecido por un cuadro andaluz que salió a otra velocidad, mucho más lento, previsible, con muchos problemas para superar a la defensa local y, sobre todo, a un extraordinario Javi Díaz en la portería. Con un Sladic en estado de gracia (anotó sus cinco primeros lanzamientos), el cuadro burgalés metió la directa y obligó a pedir el primer tiempo muerto a Antonio Ortiz, técnico cordobés, cuando apenas se llevaban 9 minutos de juego (5-1).

Intentó meter más velocidad al juego el entrenador visitante, pero las pérdidas en ataque eran una rémora que pasaba factura luego con las contras del Villa de Aranda. Javi Díaz le paraba el segundo penalti de la tarde a Nacho Moya y la diferencia a renglón seguido se disparaba hasta los 7 goles en un auténtico vendaval ofensivo local.

En el minuto 18 llegaba el segundo tiempo muerto visitante con 14-6 en el marcador. En ese momento saltó a la pista la segunda unidad cordobesa coincidiendo en el campo jugadores más pequeños y móviles como Morales, Soto, Linares o Cuenca por delante de Guillermo de la Sierra, Demovic o Moya.

Era la constatación de que el septeto titular andaluz no estaba teniendo su tarde. Mientras tanto en las filas locales y al ritmo que imponía Diego Camino la distancia se iba ampliando. Los goles de Valles y Emilio Esteban destrozaban el entramado defensivo del Angel Ximénez, que sobrevivía gracias a las exclusiones locales en el tramo final de la primera parte. Al descanso se llegó con un claro 18-11.

En la segunda mitad el partido quedó decidido prácticamente en apenas dos minutos. Un parcial de 3-0 llevó la ventaja local hasta los 10 goles de distancia (21-11) en el minuto 31.

Los goles de Juli en el pivote martillearon la portería de Chirosa y volvía a repetirse la historia. Los andaluces seguían siendo inferiores a su rival en el inicio de la segunda mitad y sus escasas opciones de meterse en el partido quedaban esfumadas con ese marcador ya casi definitivo. Sólo faltaba por saber cuál iba a ser la diferencia de goles favorable al Villa de Aranda Top Ribera, algo muy importante para el average entre los dos conjuntos.

El Angel Ximénez, ya a la desesperada, abrió su defensa y realizó hasta una doble mixta a Diego Camino y Miguelón, aprovechando las continuas exclusiones en el lado local. Y no le fue mal. Con el paso de los minutos el conjunto cordobés pudo maquillar el resultado hasta colocarse a cinco goles a falta de tres minutos para la conclusión. Jacobo Cuétara decidió tener más posesión y aguantar el balón sacando a los dos centrales a las pista. Con la defensa visitante adelantada Miguelón encontró los huecos necesarios para hacer estragos anotando y forzando varios penaltis. En uno de ellos, precisamente, llegó uno de los momentos más emotivos con el debut del extremo Javi Muñoz, lesionado de gravedad y que debutaba en la Liga Asobal lanzando un siete metros. que no logró materializar. Al final llegaba ese primer triunfo que alivia un poco la situación del Villa de Aranda en vísperas de la visita a Granollers.

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