El Correo de Burgos

BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Autocid sigue bloqueado

Lastrado por el acierto exterior del Breogán en el arranque, encaja su segunda derrota consecutiva / El equipo castellano ve el aro muy pequeño y choca contra un muro ante la buena defensa celeste

Burgos

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BREOGÁN LUGO 72

AUTOCID FORD  63

BREOGÁN LUGO: Rodriguez (12), McGee (20), Almazán (1), Schaftenar (11), Diouf (11), -quinteto inicial-, Chapela (2), Bortolussi (-), Palsson (9), López (6). AUTOCID FORD: Sabat (7), Maresch (11), Peña (8), Ortega (11), Olmos (8), -quinteto inicial-, Aguilar (-), García (5), Xavier (7), Coppenraht (6).

Árbitros: Alberto Sánchez y José Luis López. Eliminaron por faltas personales a Sergio Olmos.

Parciales: 22-14, 12-11, 17-19, 21-19. DIEGO ALMENDRES

Sufre Autocid en este inicio de campaña, inmerso en un bucle de ansiedad, errores y desacierto ofensivo que le hace navegar contra corriente. Está bloqueado. El campeón se tambalea sobre la lona, ofuscado por el escaso efecto de sus golpes, magullado por el dolor que siente  en cada acierto del adversario. Bien tenga enfrente a un rival directo como Breogán, bien a un conjunto de la zona baja como Clavijo, la nave azulona va un paso por detrás.

Ayer, el cuadro lucense ahondó en las dudas burgalesas. Sólo necesitó unos minutos de inspiración anotadora desde la línea de tres para cavar la fosa azulona. Cinco triples en el primer cuarto provocaron la zozobra en un Autocid obligado una vez más a competir a contrapié sin tiempo para acumular sensaciones positivas en pista.

Después de tocar fondo con una desventaja de 17 puntos (33-16), los de El Plantío fueron incapaces de culminar un esfuerzo prolongado que les llevó a situarse hasta en tres ocasiones a cinco puntos del ‘Breo’ (38-33; 49-44 y 51-46). Los porcentajes en los lanzamientos liberados dejaron un balance escalofriante en un equipo que volvió a necesitar 19 rebotes ofensivos para mantenerse en pie. Y ni por esas.

Quiso Autocid cimentar su mejoría con un juego ordenado. Los burgaleses buscaban la fluidez del juego a través de la paciencia en los movimientos, cargando balones en la pintura. Mientras, el Breogán vio la luz por fuera y McGee martirizó a los de Casadevall. El americano acertó en cuatro ocasiones desde el arco en los primeros 10 minutos, racha redondeada con otro acierto de Dani Rodríguez. Además, los desajustes en el rebote defensivo terminaron por sacar de punto a los ayer naranjas, quienes vivieron una mañana complicada.

Autocid atraviesa una situación en la que cualquier contratiempo se magnifica. Por eso, cada vez que los castellanos tomaban aire o ganaban un poco de continuidad en su juego, se encontraban con la contundente respuesta del contrincante. Breogán dejó de sumar desde el triple, pero descubrió otras fuentes de alimentación en los 2+1 y en los lanzamientos desde la personal.

Atrás la cosa no funcionaba y en aro contrario la situación tampoco estaba para mantener el intercambio de golpes. Urgía un cambio de inmediato.

Con el 25-14, el partido quiso acelerarse. Este nuevo escenario podía favorecer al Autocid, ya que se presentaba una ocasión para ganar soltura en la transición. Tampoco. La velocidad se convirtió en precipitación, los errores se acumulaban y los de Lisardo Gómez también supieron hacer suya esta situación. Autocid acumuló más de seis minutos sin anotar y la sangría se abrió hasta el 33-16.

Hacía mucho tiempo que el bloque azulón no sufría de esa manera en la pista. El equipo, sin respuesta, coqueteaba con una debacle histórica. El riesgo de desconexión era real porque el grado de frustración se hacía insoportable. Y ahí, la luz se hizo un hueco en mitad de la oscuridad para sanar las heridas burgalesas. Por fin, Autocid ejecutó un par de acciones con rapidez y ganó la seguridad suficiente para cerrar la primera parte con un parcial de 1-9.

Después de todo, el balance de daños reflejaba que la cornada no afectó a ningún órgano vital. Autocid aún coleaba con el 34-25 del intermedio y después llamó a las puertas del partido con una canasta de Jeff Xavier a 6:40 para el final del tercer cuarto.

El 38-33 debía suponer un punto de inflexión, favorecido con la puntual aparición de un irreconocible Coppenrath, pero el intento se quedó en amago. Después, tuvo Autocid una segunda opción en el periodo decisivo, cuando Peña situó otra vez los cinco de desventaja con el 51-46 .

El conjunto burgalés  no podía desaprovechar este nuevo acercamiento. O sí. Breogán, que nunca se descompuso, disfrutó de otro momento de lucidez en el exterior para enterrar las ilusiones visitantes. Dos triples y una canasta extra cerraron una escapada de 8-0 que resultaba definitiva, por mucho que el reloj diera aún esperanza.

El 59-46 sí hizo daño a la línea de flotación de un cuadro burgalés que se la jugó desde el perímetro, esquivo hasta entonces. Acertaron Jorge García y Jeff Xavier, pero este ímpetu no sirvió de nada porque los lucenses pagaron con la misma moneda ambos aciertos desde el 6.75.

La remontada era imposible porque, en el fondo, nada salió bien. Y eso que una técnica sobre López aportó un poco de picante al asunto. Autocid Ford sacó 4 puntos de este lance para situar el 67-61, si bien la desesperada decisión de llevar al rival a la línea de tiros libres durante el último minuto no tuvo el efecto deseado. No cabía esperar otra resolución para un partido que deja al descubierto la resignada obligación de esperar una semana más para ver al Autocid, por fin, en la rampa de lanzamiento.

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