FÚTBOL / Segunda División
Caneda rescata al Mirandés
La escuadra que dirige Carlos Terrazas logró el gol de la victoria en el minuto 90 / Fue un encuentro igualado, con poco fútbol y escasas ocasiones de gol

César Caneda celebra con varios compañeros el gol que permitió que el Mirandés regresara a la senda del triunfo.-A. G. MARDONES
Regresó la victoria a Anduva, aunque volvió a hacerlo con suspense y en el descuento. La última victoria de los rojillos se remontaba al 18 de octubre, fecha en la que el cuadro de Terrazas ganaba, también sobre la bocina, al Albacete gracias a un gol de Álex García. Ayer el protagonista fue César Caneda, el incombustible capitán rojillo que sigue siendo uno de los jugadores más destacados del equipo. Yotra vez fue la estrategia la que salvó los muebles a un conjunto que ya necesitaba sumar de tres en tres.
Sus meritorios empates ante el Real Valladolid y Las Palmas debían verse refrendados con una victoria ante un rival directo y que además llegaba con la peor estadística de la categoría como visitante a Anduva. Después de un encuentro equilibrado, con poco fútbol y pocas ocasiones de verdadero peligro, el central alavés sacó al conjunto burgalés del atolladero y logró tres puntos que suponen un balón de oxígeno para los de Miranda.
Las defensas se impusieron por norma general a los ataques. Había pocas ideas en el último tercio de campo, lo que impedía que llegaran balones en condiciones a los delanteros. Urko Vera lo intentó de todas las formas, aunque se topó con una pegajosa defensa y con un colegiado que midió con diferente rasero las acciones de ataque que las defensivas.
El punto más negativo de la tarde lo protagonizó Pedro Martín, quien se autoexpulsó en la prolongación, cuando el Mirandés ya estaba por delante. Sin motivo aparente el atacante rojillo realizó una entrada por detrás en la divisoria de ambos campos a un oponente, lo que provocó que se fuera al vestuario antes que sus compañeros.
En los primeros minutos a los dos conjuntos les costó entrar. Las imprecisiones superaban a los aciertos, por lo que ninguno de los dos equipos lograba crear ocasiones de verdadero peligro. Tuvieron que pasar once minutos para que llegara la primera oportunidad para desnivelar el marcador. El rojillo Jordi Pablo se plantó solo delante de Serantes, aunque el atacante local estrelló el balón en el guardameta del cuadro madrileño.