El Correo de Burgos

BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Un Autocid reconocible

Ayudado por una gran defensa, el cuadro local firma un arranque de partido primoroso (21-1) y desarbola al líder, Planasa Navarra

Miquel Feliu deja la bandeja ante la defensa de Almazán, ayer.-ISRAEL L. MURILLO

Miquel Feliu deja la bandeja ante la defensa de Almazán, ayer.-ISRAEL L. MURILLO

Burgos

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AUTOCID FORD 88

PLANASA NAVARRA 60Autocid Ford: Costa (9), Feliu (8), Xavier (14), García (4), Coppenrtah (13) -quinteto inicial- Sàbat (14), Maresch (7), Jasen (11), Olmos (5), Diouf (2), Ibarguren (-), Bartolomé (1).Planasa Navarra: Ortega (3), Bonhome (10), Almazán (16), García (7), Sonseca (-) -quinteto inicial- Zabalo (-), Portález (9), Servera (8), Calvo (2), Romero (5).Árbitros: Bravo y Sánchez. Eliminados: No hubo.

Parciales: 24-5; 46-18 (descanso); 63-40 y 88-60 (final).Se lo debía a sí mismo y a la afición. El Plantío aún disfruta de grandes noches de baloncesto, como la brindada ayer por un Autocid sublime en la primera parte. Por algo este equipo es terrateniente de la competición y por algo está llamado a repetir los éxitos deportivos recientes. Por fin, nueve partidos después, mostró la autoridad, la firmeza y la continuidad que se presupone a un favorito. Otro paso adelante.

Esta vez no hubo desconexiones desafortunadas. Tampoco el rival se inventó hérores inesperados ni se sacó conejos de la chistera. Esta vez tocó disfrutar de principio a fin con un equipo que desarboló a su rival desde el salto inicial con una defensa que, si no fue perfecta, poco le faltó. Autocid va a más en su rendimiento y el futuro invita al optimismo tras el mal inicio de curso.

El trabajo colectivo en retaguardia fue impecable. Asfixiante, sincronizado, activo. Las manos rápidas eran sinónimo de dinero, los movimientos eran coordinados y Planasa cayó en la red. El líder murió en cada dos contra uno y perdía el balón en cada bote extra. Con estos ingredientes, el gigante emergió.

Planasa Navarra necesitó más de siete minutos para anotar su primera canasta en juego. Por contra, Autocid voló. Robar y correr, robar y correr. Una y otra vez. Antes supo cargar el ataque sobre Coppenrath castigando los problemas de Sonseca en la transición defensiva. Y El Plantío se puso en pie. Ese 21-1 de salida tardará en repetirse y la grada necesitaba reencontrarse con el feeling de las grandes noches.

Lamúa se desesperó en el banquillo visitante. Los navarros tampoco encontraron alivio en las contadas situaciones de lanzamiento liberado permitidas por los de casa, aunque Autocid cambió de registro con la entrada de las rotaciones. La actitud defensiva era la adecuada, pero en el 5x5 se mostró espeso. Entonces, la carga del rebote ofensivo, el lanzamiento exterior y algún lance afortunado fueron los argumentos utilizados para ampliar la renta.

Momento de lucimiento para jugadores como Jasen, demasiado impulsivo atrás e incisivo en aro contrario. El 33-7 a 5:42 del descanso confirmaba la tendencia de un partido controlado y que alcanzó el intermedio con un 46-18 esclarecedor.

Con la victoria en el bolsillo, había llegado el momento de sacudirse los fantasmas de una vez por todas en una segunda parte en la que Autocid estaba obligado a ser constante en el esfuerzo. El choque siguió el guión establecido en estas situaciones, con un Planasa más suelto ante el aro y un cuadro local que se permitió alguna licencia.

La diferencia volvió a alcanzar su máxima de 30 puntos (54-24) antes de que los de casa se diluyeran y dejaran fluir su juego a favor de corriente. Autocid dejó de correr en la transición y en el ataque estático no anduvo del todo fino. Pablo Almazán aprovechó este escenario y lideró la mejoría colectiva de un equipo navarro huérfano de su mejor jugador, Hernández-Sonseca.

Con todo decidido, se trataba de ganar buenas sensaciones en un tramo final de partido roto. Navarra quiso llegar lo más lejos posible en su esfuerzo, lo cual le permitió recortar la distancia hasta el 63-40 del final del tercer cuarto y al 68-47 en el peor momento de los de casa. Autocid necesitaba soltar lastre y lo consiguió con un parcial de 8-0 que dio paso al intercambio de golpes de los últimos compases. Tiempo para Bartolomé e Ibarguren, una pequeña tregua que debe servir para sellar el despegue definitivo del proyecto.

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