El Correo de Burgos

FÚTBOL / Segunda División B. Grupo I

El Kenny G blanquinegro

Dani Guillén, lateral izquierdo burgalesista, es un gran aficionado al saxofón /Toca este instrumento como «distración» y nunca ha asistido a clases de música / «Me ayuda a desconectar», señala

Burgos

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Un anuncio de televisión en el que salía un saxofón le llamó la atención hace ya 20 años. «Recuerdo que eran fechas navideñas y que estaba con mi padre. Le dije que era el instrumento que más me gustaba», relata Dani Guillén, jugador del Burgos CF. Su progenitor captó la indirecta y los Reyes Magos obsequiaron al futbolista con el instrumento.

«Era un saxo profesional, aunque lo cierto es que no le hice demasiado caso en los años siguientes», comenta. Fue con 20 años cuando el lateral izquierdo desempolvó el instrumento y comenzó a utilizarlo con asiduidad.

Es autodidacta y no ha recibido formación en un conservatorio. Su meta no es convertirse en un virtuoso. Asegura que se trata de «una afición, una distracción». «Igual que otros juegan a la Play Station o a las cartas yo toco el saxofón», explica.

Baja partituras de internet y es que confiesa que el solfeo no se le da del todo mal. «Tengo un amigo que es músico y me ha comentado que la lectura de las partituras las llevo muy bien, pero que el problema lo tengo en la faceta artística», expone.

Este hobbie le ayuda a desconectar del fútbol y para él es un pasatiempo. «Lo que me gusta es trastear un poco», indica. Por norma general toca en solitario. «Me sufren mis vecinos y yo mismo». No entiende de estereotipos y recuerda que los futbolistas son personas comunes que tienen diversas aficiones. «Parece que sólo vemos partidos de la Champions y jugamos a la Play Station, pero no es así. Creo que la música es un mundo increíble y me sorprende que no haya más jugadores que se interesen, aunque en la actual plantilla hay algún compañero con el que coincido en gustos», señala.EN EL VESTUARIO

Hace un año, después de un entrenamiento en periodo navideño en el vestuario de El Plantío se pudieron escuchar las notas de su saxo. «Fue algo que hice por dar ambiente, para hacer grupo y pasar un buen rato. Se me ocurrió tocar delante de los compañeros. Como no podía ser de otra forma hubo risas, bromas y me dieron hasta alguna colleja. Fueron varios los que me dijeron que era un personaje, pero este mismo año algún compañero ya me ha preguntado a ver si voy a traer algún instrumento a la vuelta de vacaciones», declara.

El saxofón le ayuda a «descansar del fútbol» y reconoce que echa mano de él cuando tiene alguna preocupación. «Es verdad que me da por tocar cuando quizás no te salen las cosas como esperas. Te ayuda a pensar en otras cosas y a recuperar mentalmente. Lo cierto es que desconectas», manifiesta.

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