El Correo de Burgos

FÚTBOL / Segunda División

El Mirandés cae en una tarde infernal

La escuadra rojilla hincó la rodilla ante el Racing de Santander en un encuentro condicionado sobremanera por la nieve / El cuadro cántabro se adaptó mejor a las circunstancias

Urko Vera no pudo ayudar al equipo con su goles.-ALFONSO G. MARDONES

Urko Vera no pudo ayudar al equipo con su goles.-ALFONSO G. MARDONES

Burgos

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El Mirandés cayó en su enfrentamiento con el Racing de Santander en un encuentro condicionado por la nieve. El choque estuvo al borde de la suspensión, aunque el colegiado decidió seguir adelante pese a que ninguno de los dos equipos estaba de acuerdo. En Anduva hubo nieve, pelea y entrega, aunque muy poco fútbol. Las circunstancias lo impidieron y lo peor de todo es que fueron los visitantes los que mejor se adaptar a las difíciles condiciones.

La aclimatación contó más que el fútbol, imposible de practicar sobre un campo cubierto por la nieve, y en esta faceta el conjunto santanderino le ganó la partida al castellano. Las mejores ocasiones correspondieron a los visitantes, que hasta fallaron un penalti en la segunda mitad.

La de ayer supone la segunda derrota de los rojillos en los tres últimos partidos, lo que frena sus aspiraciones y les deja en la zona tibia de la tabla clasificatoria.

El partido comenzó con un tremendo susto para el conjunto de casa. En la primera aproximación de los cántabros a la meta de Imanol el gol estuvo muy cerca. El guardameta rojillo respondió a la perfección a un disparo de Koné, Fede recogió el rechace y provocó otra gran parada del guardameta local, pero el balón llegó a Mariano, que en boca de gol no pudo remachar, ya que Aitor desvió el balón en el último momento.

Al balón le costaba rodar y los dos equipos estaban incómodos sobre el terreno de juego. Tan difícil era atacar como defender, por lo que los jugadores se limitaban a sacarse el balón de encima. El objetivo era llevar el esférico al área contraria y buscar allí el error del contrario.

Las circunstancias provocaban que los errores fueron mucho mayores que los aciertos y es que las combinaciones eran imposibles, por lo que el espectáculo se resentía. Las jugadas de estrategia se convertían en el mejor arma de ambos conjuntos para buscar la portería contraria.

Pese a que empezó mejor el conjunto visitante, el Mirandés fue igualando la balanza a base de entrega y gozó de la primera ocasión en el minuto 13 del choque. Los rojillos se habían adaptado a las circunstancias y buscaban hacerse con las riendas del choque, aunque el escenario no lo permitía.

Koné volvió a avisar en el 16 con un remate de cabeza en el segundo palo que estuvo cerca de significar el 0-1. Kijera lo evitó al interponerse en la trayectoria del esférico para mandarlo a saque de esquina.

Tras la reacción, el Mirandés se fue diluyendo mientras la nieve seguía cayendo sobre Anduva. Otra vez Koné estuvo cerca del primero de la tarde. Imanol sacó de forma defectuosa, el rápido delantero racinguista se hizo con el esférico, ganó a la defensa burgalesa en velocidad, pero cuando a la hora de golpear se resbaló para alivio de la parroquia mirandesista.

Poco más sucedió sobre el terreno de juego antes de que llegara el descanso. El estado del césped de Anduva seguía mediatizando sobremanera el choque y los jugadores bastante tenían con mantenerse en pie sobre el campo. El intermedio fue más largo de lo habitual y fueron muchos los que pensaron que el choque se suspendería, pero finalmente los jugadores saltaron al terreno de juego.

Fue el Mirandés el que comenzó mejor que su oponente. Los rojillos saltaron al terreno de juego con más empuje, lo que les sirvió para gozar de la primera ocasión clara de esta segunda mitad. EmilioSánchez puso el balón desde el córner y Urko Vera remató por encima de su par, aunque el balón no encontró portería.

Pese al buen inicio, el partido volvió a convertirse en una ensalada de despejes aderezado con un cúmulo interminable de imprecisiones provocadas, en su mayoría, por el estado del campo.LLEGA EL 0-1

Sin embargo, El Racing desequilibró la balanza en una buena combinación entre Mariano y Koné. El africano recogió el balón en el área, estuvo más listo que Álvaro Corral y, a la media vuelta, fusiló a Imanol.

El choque se ponía muy cuesta arriba y es que el Racing había logrado marcar, algo que parecía imposible hasta ese momento. Quedaba por comprobar la capacidad de reacción de los mirandesistas. La lucha por cada balón suponía una pequeña batalla, que en la mayor parte de las ocasiones ganaba el conjunto de Santander.

La escuadra que entrena Carlos Terrazas no era capaz de generar ocasiones de verdadero peligro. Peleaba, se dejaba el alma en cada jugada, pero no sacaba provecho a su esfuerzo. Los minutos pasaban sin que nada sucediera, aunque el 0-2 estuvo muy cerca.

El colegiado se inventó un penalti tras un forcejeo entre Borja Granero y Álvaro Corral y Koné tuvo la sentencia en su mano.El delantero visitante ejecutó la pena máxima, aunque en esta ocasión Imanol le ganó la partida y mantuvo al Mirandés en el partido.

Esta jugada pareció espolear a los de casa, que dieron un paso adelante, aunque sin crear ocasiones de verdadero peligro.El final se acercaba y, aunque el conjunto burgalés no tiraba la toalla no era capaz de asustar a su oponente.

La fe rojilla no fue suficiente en esta ocasión y cuando Anduva soñaba con un nuevo gol sobre la bocina para evitar la derrota llegó el 0-2 en el 90. Iñaki entró solo en el área y asistió a Mariano, que batió a Imanol con un remate en semifallo que entró llorando en la portería burgalesa.

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