BALONCESTO / ADECCO LEB ORO
Autocid esquiva la trampa
El cuadro local se sobrepone a los efectos del parón y a un mal inicio para sumar la victoria

Costa deja la bandeja ante Soluade, ayer, en El Plantío-SANTI OTERO
AUTOCID FORD 88
CLINICAS RINCON 63 Autocid Ford: Sàbat (5), Xavier (8), Feliu (3), Diouf (20) y Coppenrath (6) -quinteto inicial- Zengotitabengoa (10), Costa (11), Maresch (3), García (12), Jasen (6), Olmos (4).
Clínicas Rincón: Soluade (9), Gutiérrez (2), Karahodzic (8), Belemene (7) y Guillén (24) -quinteto inicial- Corts (2), Jiménez (-), Diatta (2), Grkovic (-), Sabonis (9).Árbitros: Uruñuela y Quintas.Eliminados: No hubo.Parciales: 9-22; 35-32 (descanso); 63-48 y 88-63 (final).Aunque la victoria refuerza al Autocid en la clasificación y guarda la misma trascendencia que las demás, el partido de ayer exponía más de la cuenta al equipo local. El triunfo ante el colista era un trámite de obligado cumplimiento, un riesgo controlado que adquiría una mayor dimensión una vez tenidas en cuentas las circunstancias.
El largo parón ‘disfrutado’ encerraba un peligro que no se podía controlar tras el salto inicial. El Autocid debía responder desde el primer segundo ante un rival que no tenía nada que perder, espoleado por la llegada de su nuevo-viejo entrenador, Paco Aurioles. Y supo jugar sus bazas un Clínicas Rincón acertado y respondón en el inicio para poner en aprietos a los locales. Tras el sofoco, el partido se enderezó.
Casadevall vivió el guión que más temía. Autocid tardó en meterse en harina y acabó desdibujado,a merced de un equipo con las ideas claras y la puntería necesaria para culminar su plan. Comandados por un Richi Guillén tan lento de movimientos como impecable en la lectura y ejecución del juego, los visitantes metieron el miedo en el cuerpo a la parroquia local.
El Plantío esperaba que la reacción llegara en la siguiente jugada. Sin embargo, se desesperó ante el buen hacer de un rival más intenso en los dos aros. Guillén se fue hasta los 12 puntos en un abrir y cerrar de ojos y, donde no llegaba el acierto del ‘44’, lo hacía el rebote ofensivo. El Clínicas Rincón disfrutó de segundas y terceras opciones, desesperó a la grada y sembró la dudad con el 2-12.
No le quedó otro remedio al técnico local que mover ficha en busca de mayor chispa en ataque y solidez en la pintura. Lluìs Costa dio con el interruptor de la luz y, poco a poco, los de casa mejoraron sus prestaciones. Aún a contrapelo, los burgaleses cerraron uno de los peores inicios que se recuerdan.
Con todo, el 9-22 todavía se presentaba como una diferencia salvable a tenor de la capacidad local y la supuesta fragilidad malagueña. Pero el acelerón tenía que llegar de forma inmediata. Y llegó. Autocid apretó el acelerador en defensa y castigó las líneas de pase del rival. Si los burgaleses querían correr, necesitaban controlar el rebote y recuperar balones. Y, por fin, comenzaron a mandar en la pista. El trabajo en retaguardia respondió a las necesidades, Costa imprimió dos velocidades más al ataque y la colaboración de hombres como Olmos, Jasen y ‘Zengo’ cambiaron la cara al partido.
El 7-0 abierto del arranque del segundo cuarto dio seguridad al grupo, pero el arreón fue a más. Paso a paso, la segunda unidad culminó el trabajo y con un parcial de 19-4 Autocid tomó la delantera (30-26). Quedaba mucho por hacer y, a pesar de la lección magistral de Guillén como distribuidor del juego andaluz, el chaparrón pasó con la llegada del descanso (35-32).
Salvado el apuro, los burgaleses no podían dar una segunda oportunidad al Clínicas Rincón. Por eso, Diouf aprovechó su momento de inspiración para anotar 8 puntos consecutivos y liderar la escapada castellana. Autocid estaba en la rampa de lanzamiento y era el momento de despegar. La defensa y la aparición en escena de hombres como Sàbat o Jeff Xavier estiraron la goma hasta los 14 puntos (46-32), un buen argumento reforzado por Jorge García para evitar mayores sobresaltos en el tramo final.
Jasen situó una nueva máxima en la jugada inaugural del último cuarto. El 65-48 acabó con la resistencia malagueña y, llegado este punto, se trataba de ganar revoluciones. Autocid esquivó con aplomo la trampa ‘post parón’, pero ahora llegan llegan momentos complicados. Por eso, rentas como el 78-54 y el regreso de Maresch suponen refuerzos positivos.