BALONCESTO / Adecco LEB Oro
La cara B también gana
Autocid, lejos de la brillantez de otras noches, vence en Melilla en un partido extraño / La defensa burgalesa secó a su rival en el último cuarto para sellar la undécima victoria consecutiva

Devin Wright postea ante Taylor Coppenrath, ayer, en el Javier Imbroda.-NURIA RIOJA / MELILLA BALONCESTO
MELILLA BALONCESTO 57
AUTOCID FORD 68Melilla Baloncesto: Wright (4), Bravo (5), Tsiaras (8), Almazán (6), Garrido (13) -quinteto inicial- Larraona (1), Gatell (-), Laso (6), Tomás (-), Butterfield (14).Autocid Ford: Sàbat (7), Feliu (12), Xavier (7), Coppenrath (14), Diouf (2) -quinteto inicial- Zengotitabengoa (3), Costa (-), Maresch (6), García (10), Jasen (-), Olmos (7).Árbitros: Muñoz y Mendoza.Eliminados: No hubo.Parciales: 8-16; 27-31 (descanso); 44-51 y 57-68 (final).Tenía que ganar y lo hizo. Sin la alharaca de otras noches, pero lo consiguió. Al fin y al cabo eso es lo importante a estas alturas, porque solo restan tres jornadas para el final de Liga y cada triunfo es decisivo.Autocid suma ya once éxitos consecutivos y traslada toda la presión al Breogán en el partido que jugará el cuadro celeste esta tarde frente al Lleida. El líder ya cumplió y ejerció ayer como tal en Melilla en un choque en el que la defensa socorrió a un equipo sin brillo ofensivo, pero serio.Esta vez no hubo lluvia de triples ni festival de contraataques. En el Javier Imbroda Autocid mostró su cara B, esa que deja la fiesta para otro día y se adapta a las circunstancias para salir airoso del trance. Los de Casadevall siempre fueron por delante, apretaron los dientes en los momentos incómodos, tomaron aire en la fase adecuada y sentenciaron en el instante preciso a un rival que apretó hasta el final.Sabía Autocid Ford que la visita a Melilla encerraba mil peligros entre el primer y el último sonido de bocina. Por eso, la puesta en escena del ayer conjunto naranja desprendía sobriedad y confianza a partes iguales. Ya desde el comienzo los burgaleses se mostraron más desacertados que de costumbre, pero la buena circulación de balón, el dominio del rebote y el gran esfuerzo defensivo eran argumentos suficientes para llevar el choque a su terreno.Diouf y Coppenrath hicieron de las dos zonas un terreno prohibido para el rival. Melilla sufrió en cada ataque del primer cuarto y chocó contra un muro cada vez que quería dividir la pintura. Y como no pudo por dentro, buscó refugio en el perímetro.Una solitaria canasta de dos puntos de Eloy Almazán y dos triples liberados de Tsiaras fueron las únicas opciones fáciles concedidas por un Autocid que tuvo la opción de romper una vez más el partido a las primeras de cambio.Sin embargo, el bloque de Casadevall no tuvo la continuidad anotadora de otras noches. Algo lógico, por otra parte. El 0-7 de salida fue toda una declaración de intenciones, pero los naranjas necesitaron de la ayuda del rebote ofensivo para culminar sus acciones.Jeff Xavier situó el 8-16 a falta de 3 minutos, tiempo consumido sin que ni unos ni otros acertaran con la canasta. Melilla seguía bloqueado y Autocid sumó a su bajo porcentaje exterior las pérdidas acumuladas en esta fase del envite.Para colmo, Andreu Casadevall vio cómo el rival encontró una de sus mejores armas, las rachas en el lanzamiento. El conjunto norteafricano ni siquiera necesitó buscar soluciones a su juego interior. Le bastó con una mejor circulación de balón y la entrada en escena de Butterfield para poner en aprietos a los castellanos.El americano anotó 8 puntos consecutivos para estrechar un marcador que, incluso, sonrió por un momento a los locales. Garrido, con un nuevo triple, firmó el momentáneo 19-18 ante un Autocid incómodo con las rotaciones.El renqueante Costa no dio con la tecla, mientras que Maresch y Olmos tampoco estuvieron cómodos. La defensa bajó la intensidad y Melilla se subió a las barbas del líder.El regreso a pista de Sàbat y Jeff Xavier trajo serenidad y chispa a un Autocid que lo necesitaba como agua de mayo. Jorge García dio un paso al frente en ataque y los castellanos retomaron el control en el marcador para alcanzar el descanso con el 27-31.Melilla no cedió, entre otras cosas porque también se jugaba mucho en el envite. Por eso, el Decano quiso ser aún más ambicioso en el arranque de un tercer cuarto en el que Autocid se aferró a Feliu para mantener la ventaja. Autocid contuvo cada arreón norteafricano y, después de que Coppenrath fijara el 34-40, llegó el lance clave. Los visitantes aprovecharon una técnica al banquillo rival y el acierto desde la línea de personal para estirarse hasta el 39-49. Melilla se perdió en protestas y contagió al Autocid del descontrol general para limar la distancia antes del último cuarto (44-51).En ese momento los burgaleses se apoyaron en la defensa para sentenciar. Tanto que en los primeros ocho minutos del periodo final el rival solo fue capaz de anotar cinco tiros libres, sin ninguna canasta en juego que llevarse a la boca.Autocid, todavía atascado en el arranque del parcial, encontró en Jasen a un buen comodín y comenzó a carburar en ataque con el ingreso de Sàbat. El gerundense encendió la luz, marcó el ritmo y encontró a sus compañeros en posiciones cercanas al aro para firmar al triunfo. Coppenrath se puso las botas y un triple de Jorge García liquidó la cuestión con el 49-66.Restaban dos minutos y fue entonces cuando Autocid desconectó del partido. El objetivo estaba alcanzado y ahora es Breogán quien asume la presión.