Fútbol / Tercera
El Ávila castiga la mala salida del Caja Rural
Tropezón del Promesas ante el penúltimo / Los locales encajaron dos tantos en 16 minutos

Manza dispara a puerta en una acción que fue repelida por la defensa del Real Ávila-Raúl G. Ochoa
La historia se repite. Los tres puntos volvieron a volar de Castañares en un duelo en teoría asequible para el Caja Rural BP, que resucitó ayer a un necesitado Real Ávila al que da aliento en su lucha por intentar sacar la cabeza de la zona de descenso.
El cuadro burgalés saltó adormilado al terreno de juego, como si no fuera consciente de la trascendencia del envite. Y lo pagó caro. Cuando se quiso desperezar el penúltimo clasificado ya vencía por 0-2, una desventaja que se antojaba demasiado amplia si no era capaz de reaccionar de inmediato. Aunque mejoró sus prestaciones al filo de la media hora no pudo recortar distancias en el marcador hasta el ecuador del segundo acto. Y cuando parecía haberse hecho con el control del partido los visitantes asestaron un golpe mortal a los naranjas en una acción más que controvertida que convirtió el tramo final de la contienda en una auténtica trifulca que se prolongó en la retirada de ambos equipos a los vestuarios.
El técnico local, Pechu, ya había alertado a sus pupilos de la necesidad de saltar al césped con los niveles de alerta activados al máximo para que no se repitieran varapalos como los de la Cebrereña o el Cristo Atlético. No parecieron escucharle sus jugadores, que protagonizaron un arranque para olvidar.
No se había cumplido ni el primer minuto de juego cuando Vitolo, un constante incordio para la zaga local en el primer acto, soltó un potente zapatazo desde el vértice del área chica que obligó a Pana a despejar con apuros a saque de esquina. Dela botó el balón desde el ángulo al punto de penalti, donde Nata ganó la partida a la zaga local para conectar un cabezazo que se alojó en el fondo de las mallas. La envergadura del ariete y la pasividad local en la marca le costaron caro al Promesas, que tendrían que afrontar el partido a contracorriente.
El Ávila era dueño y señor de la situación, con un planteamiento muy agresivo que le permitía sacar tajada de todos los balones divididos. Acto seguido Álex obligó a intervenir a Pana junto a la escuadra en una falta lateral.
La primera aproximación de los burgaleses, sorprendidos por la presión e intensidad de su oponente, fue un disparo desde fuera del área de Marcos que detuvo sin problemas Darío en el minuto 12.
Un espejismo en el desierto, porque de inmediato golpeó de nuevo un desatado Real Ávila dejando en evidencia la solidez de la retaguardia local (muy afectada por las múltiples lesiones que obligaron a Pechu a presentar una línea defensiva con muchos cambios).
Nata recibió un balón por el centro entre los dos centrales y definió con calidad desde la corona del área con un disparo raso que llegó a tocar Pana, que no logró desviar lo suficiente la trayectoria del balón.
Solo a partir de ese momento pareció salir de su letargo el Caja Rural. Los burgaleses ganaron metros y comenzaron a acercarse al área rival. En el 26 dispusieron de una triple ocasión que inició Marti en una internada por la izquierda. Los disparos de Dani Aparicio y Manza fueron repelidos por la retaguardia abulense y en última instancia David, desde la frontal, probó fortuna sin premio.
El Promesas se había rehecho y tenía tiempo. Poco después lo intentó Manza con un disparo cruzado desde la derecha que no encontró los tres palos. De inmediato David ganó la línea de fondo, pero no vio a su compañero Dani, que llegaba por el centro, y su disparo lo atajó sin problemas Darío.
Las sensaciones habían cambiado. Y en la misma dinámica se reanudó la contienda. El técnico local agotó pronto sus cambios y trató de quemar todos sus cartuchos disponiendo una defensa con tres efectivos. La jugada no tardó en surtir efecto, pues en el 68 David puso el 1-2 en el luminoso al empalmar de volea en el segundo palo un buen centro de Marti desde la izquierda. El balón se coló por debajo del cuerpo del portero.
El tanto dio nuevos bríos a los burgaleses, que se lanzaron con decisión pero sin acierto a por el empate. Sin embargo, cuando el Promesas dio un paso adelante, lo que se encontró fue el 1-3 en una acción muy protestada por el bando local. El burgalés Bruju botó una falta lateral cabeceada en el segundo palo por Miguel. En boca de gol, y en posible situación de fuera de juego, lo remachó el central Marco.
Con los locales desquiciados Bruju se sacó de la chistera un soberbio golazo, un disparo con el exterior de su borceguí desde la frontal, que se coló junto a la base del poste de la meta de Pana.