El Correo de Burgos

Fútbol / Segunda

El Mirandés cede en El Sadar

Primera derrota liguera para los de Anduva frente a un Osasuna que aprovechó un rechace para anotar el tanto de la victoria / Los de Carlos Terrazas ganaron en presencia ofensiva en la segunda mitad, pero tenían la pólvora mojada

Fran Carnicer encara a dos defensores de Osasuna en el choque de ayer en El Sadar-Alfonso G. Mardones

Fran Carnicer encara a dos defensores de Osasuna en el choque de ayer en El Sadar-Alfonso G. Mardones

Burgos

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Primera derrota de la temporada del Mirandés ante un Osasuna que no fue mejor que los burgaleses. Los rojillos no tuvieron olfato goleador y eso les condenó en El Sadar, donde un solitario gol del canterano Alejandro Berenguer decantó la balanza del lado de los anfitriones. A pesar de ello, el cuadro de Anduva realizó un buen partido en todas sus lineas y, cuando sus delanteros afinen la puntería seguro que escalan posiciones en la tabla clasificatoria.

Nada más empezar el partido quedó patente la idea de juego de ambos equipos. Mientras que el Mirandés salió con sus lineas algo retrasadas, esperando al Osasuna en su propio campo y con la idea de buscar alguna contra que le permitiera sorprender a su rival, el cuadro navarro no tuvo problemas en coger el control del balón e intentar buscar la portería visitante a base de un fútbol algo más hilvanado y con chispa para buscar la portería rival.

En consecuencia, desde los primeros minutos empezaron a acercarse con cierto peligro a las inmediaciones de Raúl Fernández, tocando con criterio y buscando los espacios entre lineas de la zaga burgalesa. Así llegó el primer disparo de Pucko, que se estrelló en el lateral de red, aunque la jugada fue invalidada por fuera de juego del esloveno.

Y poco después fue Nino el que cabeceó algo forzado un centro de Buñuel. Hubo que esperar casi al cuarto de hora de juego para ver el primer acercamiento del Mirandés. Fran Carnicer logró forzar un córner, que el mismo botó, y el balón llegó a los pies de Kijera, pero su disparo no encontró los tres palos.

Tan sólo dos minutos después, una cabalgada de Lago Junior acabó con un disparo raso que Nauzet atinó a desviar a córner. Y de ese córner nació la ocasión más clara de la primera mitad. Tras el saque de esquina, Osasuna pudo montar una contra rapidísima con un balón en largo para Pucko. Raúl Fernández salió para intentar rechazar el balón, pero no calculó bien y Pucko pudor rematar, pero con la portería vacía mandó el cuero fuera.

A partir de ahí, el partido volvió a transcurrir por los derroteros del inicio del juego, pero en esta ocasión los navarros apenas creaban peligro, en parte, gracias al gran trabajo en labores de contención y recuperación de Carlos Moreno, que fue una pieza básica en el centro del campo burgalés, hasta que en tramo final de la primera mitad, el CD Mirandés subió una marcha a su juego y tomó la iniciativa, gozando de varios saques de esquina y centros que sin embargo, nunca encontraron el premio del gol.

Un paso adelante

El paso por vestuarios trajo algún cambio en el decorado del partido. El Mirandés ya no esperaba atrás a Osasuna, como había ocurrido al inicio del partido, sino que mantuvo el empuje mostrado al final de la primera mitad. Con ello, la lucha en el centro del campo se encarnizó y las llegadas se alternaban en ambos lados, aunque sin generar ocasiones claras de gol.

Raúl Fernández se mostraba seguro en los acercamientos navarros, mientras que en la otra área, los disparos de Abdón Prats y Lago Junior no encontraban los tres palos. A medida que pasaban los minutos, ambos equipos se fueron echando hacia delante en busca de un gol.

Pucko realizó una buena jugada individual, se internó en el área pero su disparo, algo flojo y centrado, porque llegaba forzado, lo detuvo bien el cancerbero del Mirandés. La réplica burgalesa no se hizo esperar y tan sólo tres minutos después, los burgaleses gozaron de una clara ocasión para marcar. Fue por mediación del recién entrado Álex García, que aprovechó las dudas de la defensa rojilla en un centro desde la derecha de Sangalli para rematar. Pero con todo a favor, el jugador disparó alto.

Un minuto después fue Nino quien no supo sacar provecho de un despiste de Gaffoor para mandar el cuero al fondo de la red. Y con el partido ya abierto tenía que llegar algún gol, aunque no fue burgalés. Fue en un barullo dentro del área visitante, en el que Roberto Torres logró disparar a puerta y Raúl Fernández sacó una buena mano para evitar el tanto, pero el rechace cayó a los pies del recién incorporado Berenguer, que no perdonó y fusiló la portería del Mirandés para establecer el 1-0.

No se vino abajo con el gol el cuadro de Anduva, que intentó ir a por el empate. Sin embargo, la defensa rojilla estuvo muy atenta para cortar cualquier situación de peligro. Además, ambos entrenadores movieron el banquillo y esas interrupciones favorecieron a un experto Osasuna, que cada vez se veía más cerca de la victoria. Sin embargo, la fe del Mirandés le hizo gozar de dos buenas ocasiones en el último suspiro. La primera llegó por un error en el despeje de la defensa de Osasuna a la salida de un córner, pero Álex Ortiz, que no se esperaba el balón, lo mandó por encima del travesaño.

La segunda, ya en el descuento, fue con una buena jugada colectiva del Mirandés, que acabó en los pies de Carlos Moreno, pero su disparo le salió mordido y Nauzet atrapó sin problemas.

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